Arantza Urkaregi: PNV, PSE y Podemos blindan los privilegios de empresas y grandes fortunas en la revisión fiscal.


Arantza Urkaregi Etxepare, miembro del MPB y ex-juntera de EH Bildu en Bizkaia, analiza con rigor una revisión fiscal que perpetúa desigualdades. Un texto imprescindible para quienes luchamos por una fiscalidad justa y solidaria.

Algunas reflexiones sobre la revisión fiscal aprobada por EAJ, PSE y Podemos Euskadi

Seguramente la mayoría de quienes estéis leyendo este artículo no conocéis las medidas fiscales que se han aprobado con el apoyo de PNV, PSE y Podemos Euskadi. No es fácil, porque no ha habido un debate real sobre fiscalidad y sobre las medidas propuestas. No se ha querido abrir ese debate y mucho menos abrirlo a la participación de agentes sociales y sindicales. En cuanto PNV y PSE, firmantes de la propuesta inicial, consiguieron el apoyo de Podemos Euskadi, garantizándose la mayoría en las tres Juntas Generales, el tema desapareció de los medios de comunicación y solo ha aparecido levemente la semana pasada a raíz de la aprobación en las Juntas Generales de Araba y Bizkaia.

Y las declaraciones sobre el acuerdo eran contradictorias. Podemos Euskadi decía que habían conseguido llevar la propuesta a la izquierda, mientras que el portavoz del PNV Joseba Diez Antxustegi declaraba que “las bases del PNV podían estar tranquilas, porque la propuesta de revisión fiscal no es de izquierdas”. Y, para colmo, Confebask se sentía “castigada” por el acuerdo fiscal. EH Bildu y PP votaban en contra, pero por razones bien diferentes. EH Bildu criticaba que con esta propuesta se rebajaba la recaudación, poniendo en peligro los servicios públicos y exigía medidas para subir la presión fiscal a las rentas más altas y a los beneficios de las empresas. El PP planteaba una bajada general de impuestos.

Voy a intentar dar algunas claves de la revisión fiscal aprobada, que nos permitan reflexionar y valorar las consecuencias de esta aprobación.

Punto de partida. El actual sistema fiscal funciona bien, es progresivo y proporciona suficiencia financiera para garantizar los servicios públicos. Por lo tanto, sólo hacen falta algunos retoques. Esa es la posición, el punto de partida de quienes han apoyado esta revisión fiscal, como lo recoge la Exposición de Motivos de la Norma Foral de Bizkaia.

Por el contrario, quienes llevamos años reivindicando una reforma del actual sistema fiscal, lo hacemos porque consideramos que no es justo, ni progresivo, ni suficiente. Es un sistema fiscal que basa la recaudación en las aportaciones de las personas trabajadoras, pensionistas y sectores populares. 7 de cada 10 euros recaudados provienen del IRPF y del IVA, mientras que lo que las empresas pagan por sus beneficios no llega a 1 euro de 10 euros recaudados. Un sistema en el que unas rentas pagan más que otras, las rentas del trabajo pagan mucho más que las rentas de capital (acciones, rentas por alquiler de viviendas,…). 

La progresividad del IRPF deja mucho que desear. Los tipos nominales aumentan a medida que se incrementan los ingresos y, por tanto, la base imponible. Pero los tipos efectivos muestran que las rentas más altas no pagan en la proporción que les corresponde. Así, el tipo medio efectivo de quienes tienen una base imponible entre 30.000 y 32.400 € (27.612 personas contribuyentes) es de 16,82%, mientras que  el tipo medio efectivo de quienes tienen una base imponible mayor de 180.000 € (2.978 personas contribuyentes) es de 33,86%. Tienen ingresos 6 veces mayores, pero pagan a Hacienda, en promedio, solo un porcentaje doble. Y en el IRPF hay un claro sesgo de género porque las mujeres aplican menos deducciones debido a que se encuentran en los tramos más bajos y no tienen cuota para poder aplicar todas las deducciones. 

Y en cuanto a la suficiencia del sistema fiscal, a pesar de que, en los últimos años, nos han hablado de recaudaciones record, si tenemos en cuenta el efecto de la inflación, la recaudación de 2024 sería menor que la de 2019. 

En definitiva, esta revisión fiscal tiene un mal punto de partida: dar por bueno el actual sistema fiscal que, no lo olvidemos, fue fruto del acuerdo entre PNV, PSE y PP.

Bajada de la recaudación. El informe económico presentado reconoce que la recaudación en la CAV se verá reducida en 235 millones. Que, en la práctica, serán muchos más, porque hay muchas medidas que no han sido valoradas económicamente.

En estos momentos en que las necesidades sociales son cada vez mayores, la situación económica es cada vez más inestable,… es un grave error plantear medidas que suponen reducir la recaudación. Porque ya sabemos lo que eso supone, menos dinero para mantener los servicios públicos (nada de fortalecerlos), menos dinero para ayudas a las empresas en crisis,… El impulso de políticas públicas exigen más recaudación. 

No podemos olvidar que una bajada de recaudación se traduce en menos recursos públicos para atender derechos básicos de las personas (educación, sanidad, …) y que eso perjudica más precisamente a las rentas bajas, porque quienes mayores rentas disponibles tienen pueden resolver sus necesidades de educación, vivienda, salud, … sin necesidad de una red pública de dichos servicios.

El objetivo central de la fiscalidad es la redistribución de la riqueza. Y para ello, quienes más tienen deben aportar más, y en la proporción que les corresponde, a las Haciendas vascas. Lo que va unido al siguiente punto.

No se incrementa la presión fiscal a las personas más ricas. No se aumenta el tipo de los tramos superiores del IRPF que es del 49%, cuando en Nafarroa, por ejemplo, es del 52%. 

En las rentas de capital, los tipos iban de 20% a 25% (a partir de 30.000 €), cuando en Nafarroa, a partir de 15.000 € el tipo es del 26%, 27% o 28%. Y en el Estado, a partir del 1 de enero de 2025, se incrementa al 30% a partir de 300.000 €.

En esta revisión fiscal PNV, PSE y Podemos Euskadi han acordado reconfigurar la tabla de rentas del capital poniendo más tramos y fijando el tipo máximo en el 28% a partir de 300.000 €. Pero, como han bajado los tipos en los tramos bajos, el resultado es que el grueso de personas rentistas (hasta 127.000 euros) van a pagar menos. Solo a un 1,5% de las personas que declaran rentas de capital se les incrementará un poco la presión fiscal.

Y algo similar ocurre con otra medida que la presentan como medida progresista: las personas con base liquidable superior a 68.000 € no podrán deducirse por compra de vivienda o por ingresos de alquiler. No han valorado económicamente estas medidas, pero puede afectar, en el caso de compra de vivienda, según datos publicados en la Memoria de la Hacienda de Bizkaia 2023, a un 6% de quienes tenían esa deducción.

No se incrementa la presión fiscal a las empresas. Por mucho que Confebask haya salido hablando de “castigo” a las empresas, en esta revisión fiscal no hay ningún castigo a las empresas, y mucho menos, a las grandes empresas. Al contrario, tienen nuevas deducciones para conciliación, EPSV de empleo, transición verde, creación de empleo,… que les va a permitir pagar menos a Hacienda. 

Las dos medidas que se han planteado como aumento de presión a las empresas no son ciertas. La primera, que incrementa el tipo mínimo efectivo del 17% al 19%, no va a tener ningún efecto, porque ahora muchas empresas pagan por debajo de ese 17%, debido a que varias deducciones quedan fuera de ese mínimo. Y lo mismo pasará con el futuro 19% si no se modifica la estructura del Impuesto de Sociedades.

La segunda, se refiere a la “Tributación adicional sobre beneficios extraordinarios” en el Impuesto de Sociedades, que se ha presentado como que se incrementa el tipo nominal del 24% al 28%. Nada más lejos de la realidad. Cuando una empresa duplique (o más) sus beneficios, se le aplicará un 4% pero no a la base imponible, sino al exceso de cuota. Conclusión: nunca se le aplica el 28% (ni tan siquiera un 25%).

Entonces, ¿por qué Confebask habla de castigo? Simplemente porque, a pesar de que tienen enormes beneficios, muchas veces multimillonarios, quieren todavía pagar menos a las Haciendas Vascas. Se quejan porque con este nuevo debate fiscal querían sacar todavía más de lo que consiguieron en la reforma de 2018 en la que se bajó el tipo nominal del 28% al 24% y no han conseguido bajarlo más.

Las grandes y medianas empresas, según datos de la Memoria de la Hacienda de Bizkaia 2023, pagaron a Hacienda, en el ejercicio 2022, un 7,74% de sus beneficios, mientras que las empresas pequeñas y micro empresas pagaron el 13,84% de sus beneficios. La estructura del Impuesto de Sociedades favorece, sin duda, a las grandes y medianas empresas, porque existen una serie de correcciones en materia de gastos e ingresos que posibilitan que las grandes y medianas empresas, con unos beneficios de 9.044 millones de euros, reduzcan estos beneficios, a una base imponible previa a compensaciones y reservas de 1.853 millones (un 20,5% de los beneficios), mientras que las empresas pequeñas y micro, con unos beneficios de 950,8 millones de euros, los reducen a una base imponible de 739,5 millones, es decir, un 78% de los beneficios. Y luego vienen las reducciones por compensaciones y reservas, y finalmente, las deducciones. Consecuencia: los tipos nominales no son ninguna referencia para lo que realmente pagan las empresas.

Es necesario un cambio estructural en el Impuesto de Sociedades para que todas las empresas paguen un tipo mínimo en función de sus beneficios. De esto nada hay en la revisión fiscal aprobada.

Estas medidas van a beneficiar a un millón de personas en la CAV. Así lo han vendido PNV, PSE y Podemos Euskadi. No importa que se recaude menos, porque las personas más beneficiadas van a ser las personas que más lo necesitan. Y ahí sitúan una de sus medidas estrellas: las rentas de hasta 20.000 € no tendrán que presentar declaración del IRPF.

Seguramente muchas personas pensionistas con bajas pensiones no van a tener que presentar la declaración de la renta el próximo año y esto les parece positivo. Pero me gustaría reflexionar sobre esta cuestión: ¿es positivo no presentar declaración de la renta? Efectivamente tiene una parte positiva, no hay retenciones (aunque las Diputaciones ya han retenido durante cuatro meses). Pero no presentar la declaración quiere decir también no poder beneficiarse de las deducciones reconocidas en el marco del IRPF, sea por edad, por dependencia, alquiler de vivienda,… Es decir, no todo es bueno en la exención de presentar declaración. Tenemos también un claro ejemplo con el tema de las mutualidades. Quienes no tenían obligación de presentar declaración y no lo hicieron, todavía no han cobrado lo que les deben por las cotizaciones a mutualidades. Y, para que puedan cobrarlo, tendrán que presentar la declaración.

Es cierto también que las personas con ingresos menores de 20.000 € y, en general, hasta 30.000 € no pueden aplicar las deducciones por falta de cuota. Pero, ¿por qué no nos planteamos de otra forma la declaración de la renta? ¿Por qué no garantizamos que todas las personas que tienen derecho a determinadas deducciones vinculadas a su situación personal como por descendientes, ascendientes, edad, dependencia, alquiler de vivienda,… cobren efectivamente esas deducciones? Eso es posible, hay propuestas sobre la mesa, se aplican en diferentes países europeos, es lo que se llama deducciones reembolsables o impuestos negativos. En estos casos, todas las personas tienen que presentar la declaración de la renta y reciben las deducciones (o la parte de las mismas) que no han podido aplicar por falta de cuota. Se trata de un cambio de paradigma, sí, pero que es importante debatir y valorar su oportunidad. Sería una forma real de ayudar mediante el sistema fiscal a las personas con rentas más bajas que, a día de hoy, no pueden aplicar esas deducciones.

Me parece más importante abrir ese debate que argumentar, como lo han hecho PNV, PSE y Podemos Euskadi, que “el dinero está mejor en el bolsillo de las y los ciudadanos”. Ya lo siento, pero, a quienes tienen unos ingresos que no les permiten llegar a fin de mes, no les va a quedar dinero en sus bolsillos. Ese dinero se quedará en los bolsillos de quienes más tienen y de las grandes empresas. Y eso no es bueno para la mayoría de la ciudadanía, porque ese dinero debería estar en las arcas forales para ser distribuido mediante servicios públicos y ayudas sociales a quienes más lo necesitan.

En ese millón de personas beneficiadas entran también las personas jóvenes que, ahora lo son hasta los 36 años, en el tema de la vivienda. No puedo desgranar las diferentes medidas planteadas, pero habrá que ver el efecto de la mayoría de estas medidas sobre el precio de los alquileres porque, mientras no se limite el precio de los mismos, y, a día de hoy, no existen límites, el efecto de mayores deducciones puede suponer incremento de los alquileres. Y muchos jóvenes, con trabajos precarios, no van apoder aplicar las deducciones, ni aunque se lo alarguen durante 5 años. Hay que resaltar, además, que muchas de las medidas planteadas no van a beneficiar a las personas que pagan el alquiler, sino a las personas arrendatarias.

Se beneficiarán también quienes contraten a una trabajadora de hogar para cuidado de menores y personas dependientes, con la única condición de que sea un contrato indefinido. Nada de fijar la jornada laboral y un salario digno. En vez de invertir en servicios públicos de cuidado, se deja en manos de las familias y de las trabajadoras de hogar, en su gran mayoría mujeres migradas, el trabajo de cuidado. No creo que sea ningún avance hacia el sistema público-comunitario, universal y de calidad que reivindicamos. Ni una medida en favor de la igualdad de mujeres y hombres.

En definitiva hay medidas que pueden beneficiar a ciertos colectivos (aunque no me salen las cuentas del millón de personas beneficiarias), pero son una cortina de humo para ocultar el principal objetivo de esta revisión fiscal que no es sino apuntalar el sistema fiscal existente, sin tocar los privilegios que tienen las personas más ricas y las grandes empresas.

Por eso, quienes defendemos la necesidad de una reforma profunda del sistema fiscal actual hemos calificado esta revisión fiscal como una ocasión perdida para haber abordado cambios estructurales en el actual sistema fiscal vasco. Cambios necesarios para conseguir un sistema fiscal justo, progresivo y suficiente para poder hacer frente a retos actuales como la transición ecosocial, la reducción de las brechas sociales, combatir las desigualdades de género, …. 

Nota final. Las medidas en relación a las EPSV merecerían un artículo propio, pero no quiero terminar sin hacer mención a una medida que me parece un claro ataque al sistema público de pensiones. En el caso de las EPSV preferentes, además de las reducciones en la base imponible ya existentes, se establecen deducciones en la cuota que llegan hasta el 25% en el caso de personas menores de 36 años. Una medida que lanza un mensaje a las personas jóvenes: olvidaros de luchar por un sistema  público de pensiones (que, en su opinión, no es sostenible) y apuntaros a una EPSV.

Arantza Urkaregi Etxepare

Miembro del MPB y juntera de EH Bildu en Bizkaia (2015-2023)

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Una respuesta a «Arantza Urkaregi: PNV, PSE y Podemos blindan los privilegios de empresas y grandes fortunas en la revisión fiscal.»

  1. Muy buen artículo, dejando las cosas en su sitio, pero a mí juicio hay un tema que estamos dejando de lado con el tema de Reflotar Empresas, Aranceles, etc.
    La utilización de dinero público para ello, sin visos de retorno.
    Una salida sería la intervención pública en el accionariado de la Entidad intervenida por parte del gobierno Vasco, en este caso
    Me parece interesante ponerlo sobre la mesa en todas intervenciones públicas e institucionales.

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