«¿Cómo quieres que te cuiden?»: 2.427 voces reclaman un cambio de modelo en los cuidados
La encuesta «¿Cómo quieres que te cuiden?», impulsada por las asociaciones Babestu, Gipuzkoako Senideak y Zaintza Araba, ha recogido 2.427 respuestas en las tres provincias. Más que porcentajes, dibuja una radiografía nítida del sistema actual de cuidados: la sociedad reclama un cambio profundo de modelo.
1De dónde viene esta encuesta
Entre el 15 de febrero y el 31 de marzo de 2026, las asociaciones de familiares Babestu, Gipuzkoako Senideak y Zaintza Araba impulsaron la encuesta «¿Cómo quieres que te cuiden?», una iniciativa ciudadana para conocer qué opina la sociedad sobre los Cuidados de Larga Duración y qué modelo de atención desea para el futuro.
La respuesta ha sido notable: 2.427 personas de las tres provincias han participado, y un 64,9 % de ellas están directamente vinculadas a esta realidad, bien como profesionales del sector, bien como familiares o allegados de personas que necesitan cuidados.
No se trata, por tanto, de una opinión lejana o teórica. Es la voz de quienes conocen el sistema por dentro. Y esa voz es clara y contundente.
2Una desconfianza que atraviesa a toda la sociedad
El primer dato ya marca el tono del estudio: solo el 14,3 % de las personas encuestadas confía en el modelo actual, basado en la subcontratación de los cuidados a empresas privadas. El 85,7 % restante expresa desconfianza. Y lo llamativo es que esta percepción no varía entre grupos: familiares, trabajadoras del sector y personas sin relación directa con los cuidados coinciden en su valoración negativa.
La opinión sobre la gestión institucional es igualmente severa. Un 70,4 % de las respuestas considera que las instituciones no hacen lo suficiente o que están enfocando mal el problema, frente a un exiguo 3,9 % que aprueba la gestión actual. En el ámbito domiciliario el diagnóstico es aún más duro: el 83,6 % afirma que las personas dependientes que viven en su casa no reciben apoyo institucional suficiente para llevar una vida digna y segura.
Los datos objetivos ayudan a entender este malestar. En las tres provincias, el 91 % de las plazas residenciales son de gestión privada (el 95 % en Bizkaia). El coste medio de una plaza ronda los 3.500 euros al mes, un precio que no está regulado y que puede suponer la liquidación progresiva del patrimonio de la persona dependiente. Mientras tanto, los tiempos de atención directa que garantiza la normativa quedan por debajo de lo que la propia Ley de Dependencia estima necesario para los grados II y III.
3El rechazo no es a las residencias, sino al modelo
Quizá el hallazgo más revelador de la encuesta surge al comparar dos preguntas gemelas. Cuando se pregunta por la disposición a ingresar en una residencia en las condiciones actuales, solo un 8,2 % la contempla como primera opción, y la respuesta mayoritaria (35,8 %) es que solo ingresaría «en última instancia».
Pero cuando se plantea el mismo ingreso en una residencia que garantice seguridad, convivencia amable, participación, apoyo social y sanitario y atención emocional, la primera opción se triplica hasta el 26,9 % y la aceptación total alcanza el 61,2 %.
Lo que la gente describe como deseable coincide, casi punto por punto, con la definición oficial de residencia del IMSERSO. La sociedad no pide más que se cumpla lo que la norma ya promete.
4Lo que la ciudadanía pide
Las respuestas dibujan un consenso amplio en torno a varias demandas:
Un modelo público. La afirmación «el modelo de atención debiera ser público y generador de empleo público» obtiene una puntuación media de 9,2 sobre 10, con una mediana de 10. La gestión sanitaria por parte de Osakidetza dentro de las residencias alcanza un 9 sobre 10, y la creación de una «Zaintzakidetza» —una estructura pública de cuidados sociales equivalente a lo que Osakidetza representa en lo sanitario— recibe un 8,8.
Responsabilidad institucional, no carga familiar. Tres de cada cuatro personas (75,8 %) consideran que, una vez reconocida la dependencia, la responsabilidad del cuidado debe ser institucional y profesional, quedando el papel de la familia como complemento emocional y de acompañamiento, no como sostén obligado del sistema.
Justicia económica. El 71,7 % rechaza el modelo actual de copago: un 41,3 % defiende que solo se aporte un porcentaje de la pensión y un 30,4 % que los cuidados sean gratuitos para quien los necesite. Apenas un 3,7 % aceptaría que la vivienda habitual se utilizara para financiar los cuidados. A ello se suman demandas muy respaldadas de regular los precios en función del coste real (8,7/10), limitar los beneficios de las empresas concertadas (8,9/10) y excluir de la contratación pública a las empresas participadas por fondos de inversión (8,8/10).
Participación y homogeneidad territorial. La posibilidad de que familiares y residentes participen en la gestión de los centros obtiene un 8,9 sobre 10, y la exigencia de un modelo igual en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa alcanza un 9,1, reflejo de una percepción extendida de desigualdad entre territorios.
5La dimensión humana: tiempo, trato y dignidad
Las 845 respuestas a la pregunta abierta ponen rostro a los números. Lo más repetido no es una demanda económica, sino una petición de humanización: ser tratados como personas con identidad y derechos, no como objetos pasivos de una cadena asistencial.
Las familias describen un modelo excesivamente rígido y sanitarizado, poco atento a la historia de vida de cada persona. Y muchas personas expresan el deseo de permanecer en su domicilio el mayor tiempo posible y, llegado el caso, de vivir en residencias pequeñas, en su propio barrio, sin perder sus vínculos.
6Y ahora, ¿qué?
Las asociaciones promotoras son honestas con los límites del estudio: al tratarse de un muestreo de conveniencia, sus resultados no pueden extrapolarse estadísticamente al conjunto de la población.
Pero 2.427 respuestas no son una anécdota: constituyen un estado de opinión sólido de un sector amplio y directamente afectado, una radiografía de quienes viven los cuidados en primera persona.
El siguiente paso ya está en marcha: trasladar estas conclusiones al Gobierno Vasco, a las diputaciones forales, a los partidos políticos y a las entidades sociales, con el objetivo de que la voz de las personas participantes contribuya a impulsar mejoras reales en el modelo de cuidados.
Con una población mayor de 65 años que pasará del 25 % actual al 35 % en 2050, la pregunta que da título a la encuesta —¿cómo quieres que te cuiden?— no es retórica.
Nos interpela a todos, porque tarde o temprano todos necesitaremos una respuesta.
