Coronavirus y violencia machista: la doble pandemia

Ser mujer y mayor, son factores de alto riesgo para sufrir violencia machista, que se manifiesta de muy diferentes maneras: maltrato físico, humillaciones, vejaciones, control del dinero, abusos sexuales, y asesinato como la forma más extrema de dominio.
Mujeres, que con una edad avanzada y en muchos casos, con diferentes grados de dependencia, sufren abusos a manos de sus maridos, parejas, hijos e incluso de las personas que les atienden.
El 40% de las víctimas de violencia de género mayores de 65 años la sufrieron durante más de 40 años.
La violencia contra las mujeres mayores debe ser una prioridad política. Gracias a la lucha y denuncia del movimiento feminista, hemos conseguido que esta violencia salga del ámbito privado y entre en las agendas políticas y colectivas, aunque de forma limitada, al mismo tiempo que provoca una reacción patriarcal.

Según la macroencuesta de “Violencia contra la Mujer”, elaborada por la Delegación del Gobierno, las mujeres mayores ocultamos en mayor medida la violencia sufrida, siendo el colectivo que más dificultades tenemos para defendernos. Ya que la desconfianza a ser creídas, el miedo a denunciar, la situación de vulnerabilidad y la vergüenza, acrecientan la sumisión y el silencio.
El confinamiento ha encerrado a las víctimas de violencia con sus maltratadores. Estas mujeres enfrentan dos pandemias: el Covid-19 y la violencia machista, y tienen especial dificultad para salir de sus domicilios y denunciar. Se hacen invisibles intentando que el agresor no se sienta atacado.
Supone una gran paradoja que, en el tiempo de la recomendada “distancia social”, muchas mujeres se vean obligadas a convivir las 24 horas del día bajo el mismo techo con su mayor enemigo visible.
Durante el estado de alarma, entre el 14 de marzo y el 21 de junio, en el Estado español ha habido más de 14.000 detenciones por violencia machista, más de 12.000 denuncias, y crecen un 60% las consultas al 016.

Esto contradice de plano a quienes se empeñan en mostrar la violencia machista como un conjunto de casos aislados, decir que el agresor es un enfermo o hablando de malas personas, de locos, incluso de extranjeros, obviando la realidad de que es una violencia estructural y silenciada, que hunde sus raíces en la desigualdad y en la sociedad patriarcal, que no son excepciones del sistema sino el propio sistema, el propio sistema.
Las instituciones del estado y vascas, tienen la obligación de ponerse las pilas. De dedicar medios, educación y dinero para atender a las mujeres y a las niñas víctimas del machismo.
En contra de los 33 asesinatos oficiales que dice el gobierno, Feminicidios.net registra 68 feminicidios cometidos por hombres en 2020, de los cuales, 31 son mujeres entre 60 y 90 años. Los gobiernos ignoran a las otras 35 mujeres y niñas víctimas, porque sus agresores no son sus parejas o exparejas.
Mujeres y hombres pensionistas, en pie contra la violencia machista.
Emakumeok aurrera!!!! Lunes 21 septiembre
