Cuando el calor evidencia el abandono: las residencias vascas bajo la lupa de las familias

BABESTU documenta la desprotección sistemática ante olas de calor en residencias de Bizkaia. Un trabajo replicable que interpela al conjunto de Euskal Herria.

Puntu eta Jarrai

En el verano de 2025, mientras las temperaturas batían récords, 175 personas respondieron a una pregunta incómoda: ¿están nuestras mayores protegidas en las residencias? La respuesta, documentada por BABESTU, asociación de familiares de residentes en Bizkaia, es demoledora: no. No por desconocimiento, sino por incumplimiento sistemático.

Los datos, extraídos de 27 familiares y 148 trabajadoras de 37 residencias en 33 municipios, dibujan un escenario donde la vulnerabilidad se multiplica por la desidia. Y plantean una pregunta que trasciende comarcas: si esto ocurre aquí, ¿qué sucede en el resto de Euskal Herria?

El protocolo que no se aplica

El Gobierno Vasco publicó su “Plan de Calor 2025” con recomendaciones específicas para residencias. Sobre el papel, todo está previsto: hidratación constante, control de temperatura, listas de residentes en riesgo, espacios climatizados.

Sobre el terreno, otra realidad: el 71% de las trabajadoras desconoce si existe plan de emergencia en su centro. El 84% considera insuficiente su formación. Entre familiares, el 70% tampoco sabe si hay protocolo.

“Tenemos poca formación al respecto”, resume una trabajadora. “En mi residencia no se hace nada de eso”, añade otra. La brecha entre el protocolo institucional y la práctica cotidiana no es detalle técnico: es grieta por la que se cuelan vidas.

Infraestructura ausente, residentes sin refugio

El 90% de las habitaciones carecen de aire acondicionado. Personas mayores con patologías crónicas, polimedicadas, en espacios donde el termómetro supera los 32 grados. Durante días. Durante noches enteras.

“Encontré a mi familiar asado de calor, la cabeza completamente mojada así como la ropa. Me pregunto cómo es posible que no se dieran cuenta y, al no poder expresarse, hasta dónde habría llegado su estado si no llego yo”, relata una familiar.

Ventiladores instalados tras 16 años, oscurecedores retirados por la nueva empresa gestora, termómetros estropeados sin reponer. Y la cuestión central: el cambio climático garantiza que las olas de calor serán más frecuentes e intensas. Seguir sin climatizar residencias no es ahorro: es condena diferida.

Lo básico sin cumplir

El 80% de las trabajadoras considera que la prevención es insuficiente. ¿Qué falla? Lo básico. Medir temperatura en habitaciones: no se hace sistemáticamente. Listas de residentes en riesgo: ausentes. Ofrecer líquido con frecuencia: irregular. Adaptar menús: “no se adecuan”.

Medidas de coste cero o muy bajo que no se implementan. No por imposibilidad técnica, sino por desidia estructural. Una trabajadora lanza la pregunta que incomoda: “¿Qué ocurriría si se diera otra pandemia de alta mortalidad? ¿Qué consecuencias tendría si nada ha cambiado?”

Plantilla inexistente, cuidado imposible

El 93% de las trabajadoras y el 74% de familiares coinciden: la plantilla es insuficiente. ¿Se contrata personal adicional ante olas de calor? No. El 96% lo confirma: cero refuerzos.

Las ratios ya exiguas se vuelven insostenibles cuando hay que intensificar hidratación, supervisar vestimenta, tomar temperaturas, vigilar síntomas. La ratio nocturna, una auxiliar por cada 50 residentes, convierte la atención en quimera durante diez horas diarias.

“Si el personal es insuficiente en una jornada normal, ante cualquier incidencia como una ola de calor es agotador”, describe una trabajadora. El verano agrava la situación: vacaciones, bajas sin sustituir, personal nuevo sin conocimiento de las residentes.

¿Qué calidad de cuidado puede ofrecer quien trabaja “chorreando al borde del desmayo”? ¿Cómo detectar síntomas sutiles desde el agotamiento?

Trabajadoras desprotegidas: quien cuida no puede cuidar

El 91% considera que no están adecuadamente protegidas. Uniformes de poliéster idénticos en invierno y verano. Sin pausas para rehidratación. Sin descansos en zonas climatizadas.

“El calor es insoportable, deberían acondicionar las instalaciones no sólo para las residentes, también para el personal”, reclama una profesional. “En el último día de calor no se nos protegió lo suficiente. Simplemente con bebidas lo hubiéramos agradecido”, añade otra.

El bienestar de las personas mayores depende directamente de la salud de quienes las cuidan. Cuidar a quien cuida no es filantropía: es condición indispensable para que exista cuidado.

El modelo en cuestión

Los datos no señalan excepciones. Dibujan un patrón: 37 residencias donde se repite la misma historia. Protocolos incumplidos, formación ausente, infraestructura deficiente, plantillas insuficientes.

El 91% de las plazas residenciales en Euskadi son de gestión privada. Sin control público riguroso, la ecuación es predecible: se prioriza el beneficio sobre la inversión. La pandemia ya lo demostró. Cinco años después, nada ha cambiado.

“Las soluciones cuestan dinero… y estas empresas lo que no quieren es gastar, solo recaudar”, expresa una trabajadora. “Se limitan a lavar la imagen hacia el exterior, dispensadores de agua en el hall y listo”, añade otra.

Las olas de calor se pueden planificar. Existen protocolos. Se conocen las medidas. No hacerlo habla de subordinación de la salud al beneficio.

Del diagnóstico a la acción: 21 propuestas

BABESTU ofrece hoja de ruta concreta en 21 propuestas que transforman la indignación en acción viable:

Inmediato:

  • Formación obligatoria certificada de todas las profesionales
  • Termómetros con alarma en todas las habitaciones
  • Listas de residentes en riesgo específico
  • Información sistemática a familias sobre protocolos
  • Oscurecedores en ventanas
  • Ofrecer zumos además de agua

Personal:

  • Ratios específicas de atención directa y nocturna para olas de calor
  • Obligación de contratar refuerzos
  • Uniformes adecuados a temperaturas estivales
  • Protocolo de pausas para rehidratación

Estructural:

  • Climatización progresiva de centros
  • Planificación plurianual ante cambio climático

Control institucional:

  • Inspecciones sin aviso previo
  • Presencia de trabajadoras elegidas por el personal
  • Verificación del cumplimiento del Plan de Calor
  • Publicidad de resultados accesibles a familias
  • Consecuencias reales ante incumplimientos

No son exigencias maximalistas. Son mínimos de dignidad.

Una herramienta para Euskal Herria

El trabajo de BABESTU trasciende Bizkaia. Ofrece metodología replicable para otras comarcas, herramienta para otras asociaciones, evidencia para trabajadoras que necesitan saber que lo que viven no es aislado.

Las 11 preguntas de la encuesta pueden aplicarse en Gipuzkoa, Álava, Navarra, Iparralde. Permiten construir radiografía territorial de una realidad que las instituciones no auditan con rigor.

Demuestra que las familias organizadas pueden ejercer control ciudadano sobre servicios públicos o concertados. Que la experiencia individual, convertida en dato colectivo, adquiere fuerza política.

BABESTU anuncia que seguirá observando, recabando opiniones, analizando, informando. Y lanza una invitación al resto de Euskal Herria: mirad qué ocurre aquí, investigad qué pasa ahí, organicémonos para exigir.

La dignidad posible

Las olas de calor van a intensificarse. Las muertes evitables no son inevitables. Existe conocimiento, existe protocolo, existen medidas de eficacia probada. Lo que falta no son recursos técnicos: falta voluntad política y control ciudadano.

Una sociedad se mide por cómo protege a sus más vulnerables. No por protocolos sobre papel, sino por práctica cotidiana. No por declaraciones institucionales, sino por ratios de personal, inversión en climatización, formación efectiva, respeto a quienes cuidan.

El camino existe. Las herramientas están disponibles. Las propuestas son viables. Solo hace falta que las instituciones controlen, exijan y sancionen, y que la ciudadanía organizada no deje de vigilar, documentar y reclamar.

El informe completo está disponible en la web de BABESTU (babestu.eus). La encuesta puede solicitarse para su aplicación en otros territorios. Este artículo se publica como herramienta de réplica para asociaciones de familiares, trabajadoras y colectivos sociosanitarios en todo Euskal Herria.

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2 Comments

  1. Un trabajo de denuncia muy completa. La sociedad de EH debe estar muy agradecida a este estudio de BABESTU.
    Eskerrik asko.

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