Cuando el fascismo campa protegido y la dignidad es detenida

Puntu eta jarrai

Llevamos décadas llenando las calles. Las pensionistas de Gaurgeroa y de todo Euskal Herria conocemos bien el ritual: solicitar permisos, especificar recorridos, detallar consignas, enumerar pancartas. Sabemos que si no cumplimos con cada requisito burocrático, nos lloverán las multas. Los responsables del orden establecido necesitan tenernos controladas. No vaya a ser que defendamos con demasiada fuerza el sistema público, que exijamos unos cuidados que no nos abandonen, que reclamemos pensiones justas que reconozcan toda una vida de trabajo. Para defender lo justo, primero hay que pedir permiso. Así funciona su democracia.

Pero el domingo 12 de octubre, mientras nosotras acumulamos papeleos para cada movilización, la Falange Española paseó sus símbolos por la Plaza de la Provincia de Gasteiz. Un grupo de falangistas con banderas, megáfonos y el Cara al Sol resonando en pleno corazón de la ciudad. Y cuando cientos de jóvenes se acercaron para decirles que aquí no son bienvenidas, cuando gritaron “Alde hemendik, utzi bakean”, fueron ellas quienes recibieron las cargas policiales. Diecinueve detenciones. Diecinueve personas acusadas de desórdenes públicos por negarse a normalizar lo que nunca debería normalizarse.

¿Quién otorgó ese permiso? ¿Quién decidió que en Gasteiz, en pleno 2025, podía celebrarse un acto cuyo lema es “La unidad de España ni se vota ni se negocia”? ¿Quién determinó que quienes niegan nuestra existencia como pueblo merecen protección policial mientras quienes defendemos la dignidad antifascista merecemos porrazos?

Nosotras, que hemos dedicado la vida entera a construir, a cuidar, a sostener lo colectivo, conocemos bien esta trampa. Sabemos reconocer cuándo el poder protege a quien ataca y criminaliza a quien se defiende. Hemos visto demasiadas veces cómo se blanquea el discurso de odio, cómo se pone en el mismo nivel a quien agrede y a quien resiste. Ya nos lo anticipan: los medios de comunicación harán su trabajo de equidistancia, alguna alcaldesa acudirá a actos de la Guardia Civil mientras mira hacia otro lado cuando los falangistas campan por su ciudad, protegidos por quienes dicen defender el orden.

Pero ¿qué orden es ese que arresta a las antifascistas y escolta a las fascistas? ¿Qué paz es esa que silencia a quienes gritan “los fascistas no son bienvenidos” mientras amplifica himnos que celebran dictaduras?

Y más grave aún: las declaraciones del viceconsejero de Seguridad, Ricardo Ituarte, que ha condenado los incidentes calificándolos de “muy graves” y afirmando que “una concentración convocada por un grupo de personas fascistas desgraciadamente se ha encontrado con lo que buscaban, la respuesta de los fascistas vascos”. Así, sin rubor, equipara a quienes cantan el Cara al Sol con quienes les gritaron que aquí no son bienvenidas. Llama “fascistas vascos” a quienes defendieron la dignidad de Gasteiz mientras pone en valor “el trabajo de las y los ertzainas” que cargaron contra la ciudadanía antifascista.

¿Qué posición ha tomado el Gobierno Vasco? ¿Pretende situarse en un supuesto centro que en realidad no es más que tolerar el fascismo? Porque no hay centro posible entre quien agrede y quien defiende. Ituarte habla de “radicales” y de “tiempos pasados” refiriéndose a quienes dijeron no al fascismo, mientras otorga permisos para que la Falange pasee sus símbolos por nuestras plazas. ¿Quién es realmente el fascista aquí? ¿El que canta himnos franquistas o el que desde las instituciones protege que puedan cantarlos? Tal vez el viceconsejero sea uno más de los de la rojigualda, porque sus palabras suenan a quienes siempre han criminalizado la resistencia mientras blanquean a los verdugos.

Entre las heridas y las detenidas hay ciudadanas de a pie, jubiladas, jóvenes, madres. Gente que simplemente dijo no al fascismo en su ciudad.

A nosotras no nos engañan. Sabemos distinguir entre la violencia del opresor y la resistencia de quien se niega a ser oprimida. Sabemos que cuando el fascismo se siente cómodo caminando por nuestras plazas, cuando puede exhibir sus símbolos sin consecuencias, es porque alguien en las instituciones ha decidido facilitarle el camino.

Las pensionistas de Euskal Herria hemos aprendido que cada derecho conquistado lo ha sido a base de lucha, de persistencia, de no claudicar jamás. Por eso hoy decimos alto y claro: no permitiremos que se criminalice a quienes defienden una Gasteiz antifascista, anticolonial, feminista y plural. No aceptaremos que se detenga a la juventud por rechazar lo que nosotras rechazamos toda la vida.

Exigimos dejen sin cargos de las diecinueve detenidas. Exigimos que se explique quién autorizó ese acto fascista y por qué. Exigimos que las instituciones dejen de mirar hacia otro lado mientras blanquean el discurso del odio.

Y a esas personas que el domingo corearon consignas fascistas bajo la protección policial, les recordamos lo que gritaron las jóvenes de Gasteiz: aquí no sois bienvenidas. Ni hoy, ni mañana, ni nunca. Porque nosotras, las que hemos dedicado la vida a construir, no vamos a permitir que destruyáis lo que tanto nos costó levantar.

Gasteiz es nuestra. Euskal Herria es nuestra. Y seguirá siendo antifascista, pese a quien pese.

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4 Comments

  1. Me siento orgullosa que l@s compañer@s que defendieron la democracia ante el fascismo y la Falange ,sean referentes de valentía y justicia Antifascistas,justicia y feminismo.
    Toda mi solidaridad para vosotrxs
    Pensionistas Aurrera

  2. Comparto al 100% el contenido de este artículo. Es indignante que autoricen actos de enaltecimiento del franquismo genocida y que repriman con la máxima dureza la denuncia y oposición a que esa gentuza se adueñe de nuestras calles. Mi apoyo total para esas valientes personas que se enfrentaron al fascismo, representándonos a la mayoría de la ciudadanía vasca. Los partidos políticos de la oposición deberían exigir, rotundamente, que se apliquen responsabilidades tanto por la concesión de los permisos, como de la vergonzosa posterior actuación de los zipayos.

  3. Quién permite?El máximo responsable de la ertzantza es Pradales,encabeza ese gobiernillo filofascista,con ikurriña,para engañar a quienes se dejan hacerlo,los capitalistas son así,mantienen la hipocrita postura seudodemocratica,hasta que el pueblo despierta y protesta, entonces saca su verdadera cara,la fascista, Zerri ustelak!

  4. si, deberia ser una cuestion òbvia, es inadmissible el fascismo y se debe denunciar y no permitir, apelo a los hombres disfrazados de policias:
    os produce placer atacar a vuestr@s semejantes?

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