Cuidados públicos frente al negocio privado: la lucha feminista toma las calles de Gasteiz

Puntu eta jarrai

El pasado 13 de diciembre, las calles de Vitoria-Gasteiz se convirtieron en el escenario de una reivindicación contundente. Convocadas por la Plataforma Denon Bizitza Erdigunean, miles de personas se manifestaron bajo un lema claro: “Los nuestros públicos, comunitarios y para todas. Los vuestros: privatizados y negocio”.
La convocatoria, respaldada por más de un centenar de organizaciones sociales y feministas, así como por los sindicatos LAB, ESK y STEILAS, y Pentsionistak Araba, congregó a una multitud que celebraba una victoria largamente esperada. Tras seis años de lucha incansable y 60 huelgas, las trabajadoras de las residencias privadas de Álava han conseguido finalmente el Convenio Provincial que garantiza condiciones laborales dignas en estos centros y viviendas comunitarias.

Una movilización que denuncia la precarización del cuidado
La manifestación arrancó en la Plaza Nueva y recorrió puntos estratégicos de la ciudad. Frente al Parlamento Vasco, las pensionistas realizaron una performance simbólica colgando bolsas vacías en las vallas, denunciando la pobreza que sufren muchas personas mayores tras el rechazo del PNV y el PSE a la Iniciativa Legislativa Popular para complementar las pensiones mínimas hasta el Salario Mínimo Interprofesional.
Esta decisión institucional afecta a cerca de 90.000 personas pensionistas, de las cuales 66.000 son mujeres, privándolas de los ingresos necesarios para acceder a una vivienda confortable, alimentación saludable y cuidados adecuados para paliar los problemas de salud asociados al envejecimiento.

El Acuerdo Social de Araba: una hoja de ruta colectiva
El proceso que ha culminado en esta movilización comenzó hace casi tres años, cuando el Movimiento Feminista de Euskal Herria impulsó la dinámica “Denon Bizitzak Erdigunean” para revolucionar el sistema de cuidados. Tras la huelga general feminista del 30 de noviembre de 2023, se consideró necesario crear un movimiento social de base, conscientes de que la transformación del régimen capitalista y patriarcal de cuidados no podía realizarse únicamente desde el feminismo.
El resultado fue el Acuerdo Social de Araba, presentado en junio tras un proceso de elaboración colectiva que incluyó asambleas en pueblos y barrios, encuentros sectoriales y contactos con diversos colectivos. Actualmente, 130 organizaciones han mostrado su adhesión a esta hoja de ruta que plantea diez reivindicaciones fundamentales.

Las diez demandas del Acuerdo Social
Entre las principales exigencias destacan la publificación progresiva de todos los servicios de cuidados para personas mayores y en situación de dependencia o discapacidad; condiciones laborales dignas para todas las trabajadoras de los cuidados; la abolición de la ley de extranjería y regularización para personas migradas; y la garantía y descentralización de servicios básicos públicos en las zonas rurales.
El documento también reclama avances hacia un sistema de cuidados feminista y comunitario, actividades extraescolares y apoyo escolar públicos y gratuitos, condiciones laborales dignas en centros especiales de empleo, reconocimiento a las trayectorias de personas mayores trans, equiparación de las pensiones mínimas con el salario mínimo, y un modelo de atención centrado en la persona que garantice su participación en el diseño del sistema.

Justicia feminista y derechos reproductivos
La manifestación también fue ocasión para denunciar las recientes sentencias judiciales que, mientras absuelven a quienes acosan a mujeres frente a clínicas abortistas, aplican la ley mordaza a feministas que se concentran frente a grupos antiabortistas. “La justicia opina que lo de unas es un ‘acto de amor’, y lo de otras es delito”, denunciaron desde la plataforma, reivindicando el aborto libre y gratuito en la sanidad pública y exigiendo el fin de las sentencias moralistas.

La lucha como ejemplo y motor de cambio
Las organizadoras tomaron como modelo la victoria de las trabajadoras de CARME, que tras meses de movilización lograron frenar los recortes que la Diputación pretendía aplicar al servicio. Este triunfo, junto al de las trabajadoras de las residencias, demuestra que la organización colectiva es el camino para transformar el sistema.
Desde que iniciaron el proceso, las impulsoras del Acuerdo Social han solicitado sin éxito mesas intersectoriales al Gobierno Vasco y al de Navarra para abordar el sistema de cuidados. En Álava, donde la Diputación Foral tiene las principales competencias en esta materia, el acuerdo fue registrado en noviembre sin que PNV y PSE, que gobiernan la institución, hayan dado respuesta alguna. “Dejad de hacer negocio con los cuidados, garantizad derechos laborales y tomad decisiones para que los cuidados sean universales”, exigieron a estos partidos.
Tras ocho años de movilización callejera, las pensionistas y el movimiento feminista mantienen su compromiso: seguir luchando en todos los rincones hasta lograr que el sistema de cuidados de Euskal Herria sea público, comunitario y garantice una vejez digna para todas las personas. Como proclamaron al finalizar la manifestación en la Plaza de Bellas Artes: “Frente al negocio y la privatización, un sistema de cuidados público y comunitario.
¡Gora borroka feminista!
¡Gora Araba!”

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