Decir sí con la boca y no con las manos

Dos ILP, cientos de miles de firmas, el mismo resultado

Dos ILP, cientos de miles de firmas, y la misma respuesta: ni siquiera debatirlas.
El MPEH presentó una ILP avalada por 145.142 firmas para equiparar las pensiones mínimas al SMI. PNV, PSE y Vox votaron en contra. Solo EH Bildu y Sumar a favor. Meses después, la misma mayoría impidió que la ILP del SMI propio, respaldada por casi 140.000 firmas, siquiera se debatiera. En ambos casos sin entrar al debate. Solo a explicar el veto.

El día de la huelga: de acuerdo con todo, menos con la protesta

El ejercicio de descaro alcanza su cima el 17 de marzo. Mientras decenas de miles de personas se movilizaban en las calles exigiendo lo que el Gobierno les había negado, la portavoz Ubarretxena declaró que “Euskadi debe poder tener un salario mínimo propio”, aunque precisó que “el camino no es la confrontación, sino el diálogo social”. Torres, por su parte, se centró en condenar “los incidentes puntuales”.
Se vetan las ILP, se rechazan 283.000 firmas, y el día en que esas mismas ciudadanas salen a la calle, se declara estar “de acuerdo” con su reivindicación. Lo que no se comparte es el método. El diálogo siempre es la vía. Hay que atesorar una notable desfachatez para sostener esa posición sin que se note.

Nafarroa: cuando la izquierda vota con Vox

En el Parlamento navarro, PSN, PP, Contigo-Zurekin, Vox y la parlamentaria no adscrita rechazaron la propuesta de un SMI propio. PSN y Contigo-Zurekin en el mismo bloque que Vox. No fue un accidente: fue una elección.
Contigo-Zurekin, que se define como federalista de izquierdas y cerró su intervención citando el Manifiesto Comunista, justificó su voto argumentando que “primamos el interés de clase” y que no puede aceptar que una trabajadora navarra tenga condiciones mejores que las del resto del Estado. Curioso marxismo el que ignora que el coste de la vida no es igual en todos los territorios. El Manifiesto Comunista no proponía igualar los salarios hacia abajo. Pero eso requiere leerlo, no citarlo.

Una declaración, no una contradicción

La mayoría sindical vasca y el MPEH lo llamaron por su nombre: antidemocrático. Y rechazaron el argumento de la competencia: si hubiera voluntad política, habría fórmulas.
PNV y PSE dicen estar de acuerdo con los objetivos. El PSN dice defender el avance social. Contigo-Zurekin dice primar el interés de clase. Pero cuando llega el momento de votar, todas se colocan del lado de quienes defienden que las cosas sigan como están.
No es una contradicción. Es una declaración.

La lucha continúa.

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