El cheque final: Cómo Urkullu cobró por 12 años de servicios al poder económico

Puntu eta jarrai

La factura llegó puntual

Apenas cinco meses después de dejar el sillón de lehendakari, Iñigo Urkullu tenía nuevo trabajo. Y menudo trabajo: presidente ejecutivo de una fundación creada y financiada por las cuatro empresas más poderosas del País Vasco. Casualidad, dicen. Nosotros lo llamamos el cobro de la factura.

Durante 12 años, Urkullu gobernó Euskadi. Durante 12 años, BBVA, Iberdrola, Petronor y Kutxabank prosperaron bajo su mandato. Ahora, estos mismos gigantes empresariales le pagan un sueldo que se niegan a hacer público. ¿Coincidencia? Por favor.

“Defiende los intereses de sus pagadores pero se negó reiteradamente a recibir a los pensionistas”

Los clientes satisfechos

BBVA: El banco que nunca tuvo problemas

Mientras otros bancos enfrentaban regulaciones y multas, BBVA mantuvo su dominio en el mercado vasco sin sobresaltos. Las políticas fiscales forales siguieron siendo generosas, la regulación bancaria no les incomodó, y los grandes proyectos públicos contaron con su financiación privilegiada.

Iberdrola: La energética que se hizo gigante

Bajo Urkullu, Iberdrola no solo consolidó su poder en el sector energético vasco, sino que se convirtió en campeona mundial de las renovables. Las políticas energéticas vascas, las facilidades administrativas para sus proyectos y el apoyo institucional fueron claves en su expansión global. Ahora le devuelven el favor.

Petronor: La refinería mimada

A pesar de las presiones ambientales y la transición energética, Petronor no solo sobrevivió sino que se fortaleció. Los planes de reconversión industrial, las inversiones públicas en infraestructuras y las políticas de apoyo a la industria pesada beneficiaron enormemente a la refinería. Su gratitud ahora tiene forma de cheque mensual.

Kutxabank: El gran atraco legal

Aquí está la joya de la corona. Kutxabank nació de la privatización de tres cajas públicas (BBK, Kutxa y Vital) que pertenecían a las diputaciones vascas. Es decir, era dinero público que se convirtió en negocio privado. Urkullu supervisó y facilitó esta operación que transfirió miles de millones de euros del patrimonio público a manos privadas. Los nuevos propietarios no han olvidado quién hizo posible el negocio del siglo.

“Ahora cobra de las empresas a las que favoreció cuando la sanidad pública se desmoronaba”

La fundación tapadera

eAtlantic Fundazioa se vende como un “think tank” para impulsar una “macrorregión atlántica europea”. Suena bonito, ¿verdad? Pero miremos las tripas:

  • Dotación inicial: 600.000 euros aportados por las cuatro empresas
  • Los jefes reales: Emiliano López Atxurra (Petronor), José Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola), Carlos Torres Vila (BBVA) y Antón Arriola (Kutxabank)
  • Presidente ejecutivo: Iñigo Urkullu, cobrando un sueldo que se niegan a revelar
  • Directora general: Marian Elorza, que casualmente era responsable de Acción Exterior del Gobierno Vasco bajo… ¡Urkullu!
  • Secretario: Kepa Izaguirre, abogado del bufete Cuatrecasas (que representa a grandes empresas)
  • Transparencia: Cero. Ni siquiera sabemos cuánto cobra el hombre que predicaba la buena gobernanza

El club de los amigos

Los nombres lo dicen todo. Los cuatro patronos promotores no son empleados cualquiera, son los CEOs y presidentes de las empresas más poderosas del País Vasco:

  • Emiliano López Atxurra (Petronor): El hombre que dirige la refinería más importante del norte del estado español
  • José Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola): El presidente de una de las eléctricas más grandes del mundo
  • Carlos Torres Vila (BBVA): El CEO de uno de los bancos más potentes de Europa
  • Antón Arriola (Kutxabank): El que pilota el banco que nació de la privatización de patrimonio público

Estos no son técnicos o directivos de segundo nivel. Son los jefes máximos de las empresas que más se beneficiaron de las políticas de Urkullu. Y ahora, por arte de magia, aparecen como sus empleadores.

La pandilla se completa

Pero la cosa no acaba ahí. Para disimular un poco, eAtlantic tiene 26 “patronos colaboradores”: universidades, cámaras de comercio, asociaciones… La típica fachada de respetabilidad. Pero los que ponen el dinero y toman las decisiones son siempre los mismos cuatro.

Y para rematar la faena, ¿quién creen que es la directora general? Marian Elorza, que fue responsable de Acción Exterior del Gobierno Vasco bajo Urkullu. Es decir, llevó la política exterior vasca durante su mandato, y ahora lleva la fundación de su ex-jefe. La banda se recompone fuera del poder.

El secretario tampoco es casual: Kepa Izaguirre, abogado del bufete Cuatrecasas, que representa a grandes empresas. Por si hacía falta más conexión con el poder económico.

Esto no es nuevo. Es el método clásico de las “puertas giratorias”: mientras estás en el poder, favoreces a ciertas empresas. Cuando sales, esas empresas te contratan. Pero la versión vasca tiene matices propios:

  1. Se disfraza de patriotismo: “Es por el bien de Euskadi”
  2. Se envuelve en europeísmo: “Vamos a influir en Bruselas”
  3. Se presenta como innovación: “Una fundación pionera”
  4. Se blinda con opacidad: “No vamos a decir cuánto cobra”

“El mismo que privatizó los cuidados públicos ahora vive de las grandes corporaciones”

Las preguntas incómodas

¿Por qué precisamente estas empresas?

De todas las empresas vascas, justo las cuatro que más se beneficiaron de las políticas de Urkullu son las que ahora le pagan. ¿Será que tenían una deuda pendiente?

¿Qué servicios prestó exactamente?

Durante 12 años, Urkullu tomó miles de decisiones. Regulaciones, adjudicaciones, políticas fiscales, nombramientos, autorizaciones… ¿Cuántas beneficiaron a sus actuales jefes? ¿Es casualidad que ahora le paguen?

¿Cuánto vale la gratitud empresarial?

Se niegan a decir cuánto cobra Urkullu. Los rumores hablan de entre 80.000 y 140.000 euros anuales. No está mal para alguien que ya cobra pensión como ex-lehendakari. Pero, ¿por qué el secreto? ¿Les da vergüenza la cifra?

¿Quién manda realmente en Euskadi?

Si las decisiones del lehendakari se toman pensando en contentar a futuras empresas empleadoras, ¿quién gobierna realmente? ¿Los ciudadanos que votan o los empresarios que pagan?

Y si además te llevas a tu equipo de confianza del Gobierno a trabajar para esas mismas empresas, ¿dónde está la separación entre lo público y lo privado? Marian Elorza llevaba la política exterior vasca y ahora lleva la fundación privada de su ex-jefe. ¿Casualidad?

El caso Kutxabank: Cómo privatizar lo público

Merece capítulo aparte. Kutxabank es el resultado de la mayor privatización de patrimonio público en la historia reciente vasca. Tres cajas de ahorros que pertenecían a las diputaciones (es decir, a todos los ciudadanos vascos) se convirtieron en un banco privado.

El proceso fue así:

  1. Las cajas tenían problemas (como todas en el estado español)
  2. Se obligó a su fusión “para salvarlas”
  3. Se transformaron en banco privado
  4. Se diluyó el control público hasta hacerlo irrelevante
  5. Los beneficios que antes eran públicos ahora son privados

El papel de Urkullu:

  • Como lehendakari, supervisó y avaló todo el proceso
  • Nunca se opuso a la privatización
  • Facilitó los trámites administrativos
  • Defendió públicamente la operación

El resultado:

  • Los ciudadanos vascos perdieron el control de miles de millones de euros
  • Los nuevos propietarios se hicieron con un negocio muy rentable
  • Ahora esos mismos propietarios pagan a Urkullu un sueldo secreto

¿Coincidencia? Nosotros lo llamamos comisión.

La opacidad como confesión

Lo más revelador de todo este asunto es el secreto. Si todo fuera legal y legítimo, ¿por qué ocultar el sueldo? ¿Por qué no explicar exactamente qué servicios prestó Urkullu para merecer tal gratitud empresarial?

La opacidad es una confesión: saben que lo que están haciendo está mal. Moralmente, si no legalmente. Saben que los ciudadanos vascos no lo entenderían. Saben que parece lo que es: un pago por servicios prestados.

El precedente peligroso

Este caso establece un precedente terrible para la democracia vasca. El mensaje es claro: si favoreces a las empresas adecuadas mientras gobiernas, ellas te pagarán cuando dejes el poder.

¿Qué lehendakari futuro no pensará en su jubilación dorada mientras toma decisiones que afectan a esas mismas empresas? ¿Qué independencia puede tener un político que sabe que su futuro económico depende de contentar a ciertos intereses?

La solución existe

Otros países han regulado las “puertas giratorias” entre poder público y privado. Períodos de incompatibilidad, prohibiciones de trabajar en sectores regulados, transparencia obligatoria… En Euskadi, por lo visto, vale todo.

Mientras tanto, eAtlantic Fundazioa seguirá haciendo lobby en Bruselas. Defenderá los intereses de BBVA, Iberdrola, Petronor y Kutxabank bajo la bandera de “la macrorregión atlántica”. Y Urkullu cobrará su sueldo secreto por 12 años de servicios prestados.

Conclusión: La factura pagada

Al final, la historia es simple: durante 12 años, Urkullu gobernó favoreciendo a ciertas empresas. Ahora, esas empresas le pagan. Lo llaman “fundación”. Nosotros lo llamamos por su nombre: el cobro de la factura.

Los ciudadanos vascos tienen derecho a saber:

  • Cuánto cobra exactamente Urkullu
  • Qué servicios específicos prestó para merecer tal gratitud
  • Cómo se beneficiaron estas empresas de sus decisiones como lehendakari
  • Por qué se permite esta puerta giratoria sin control alguno

Mientras estas preguntas no tengan respuesta, la sospecha permanecerá: el PNV y Urkullu no trabajaron para los ciudadanos vascos, sino para sus futuros empleadores.

Y ahora están cobrando la factura.”

Nota aclaratoria:
Algunos lectores nos han señalado que la propiedad de las cajas vascas (BBK, Kutxa y Vital) antes de su fusión no era exclusivamente de las diputaciones forales. Es cierto: las cajas tenían una estructura mixta. Aunque las diputaciones participaban, el control mayoritario lo ejercían fundaciones en las que el PNV tenía capacidad directa o indirecta de nombrar a la mayoría de los patronos. Agradecemos esta matización. No cambia el fondo del asunto: esas entidades eran de carácter público-social, estaban bajo control político, y su privatización supuso una pérdida del patrimonio colectivo vasco.

Este artículo se basa en información pública disponible sobre eAtlantic Fundazioa y la trayectoria política de Iñigo Urkullu. Las conexiones empresariales mencionadas son verificables en registros oficiales y medios de comunicación.

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4 Comments

  1. 9Ze pena gure herrian Pepe Mugika bat ez izatea.
    Hemengo boterea duzuenok mesfidantza lantzen dute besterik ez.

  2. Qué sociedad vota a esta gentuza? Solo una: la que por dejación o ignorancia guarda silencio cobarde a la espera de que éstos que hablan de democracia les permitan recoger del suelo las migajas que les tiran. putrefacción.

  3. Tanto la cifra real como el hecho en si de cobrar, siendo importante, para mí no es lo más grave.
    Lo realmente grave es esa actitud, ese GOBERNAR PARA CONVERTIR LO PÚBLICO EN PRIVADO.
    Ahí sí que hemos perdido mucho. La SANIDAD es un desastre que lo sufrimos diariamente. Y vivienda enseñanza, autónomos, etc etc.

  4. Más de lo mismo en el Pnv.
    Nos quejamos a nivel de estado,lo qué ocurre y aqui es lo mismo.
    Verdaderamente,da asco, vergüenza ajena etc.
    En las próximas elecciones,a votar con cabeza!!

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