El movimiento pensionista retoma las calles: inteligencia y resistencia ante la claudicación institucional

Este pasado lunes, las plazas y calles de Euskal Herria volvieron a ser testigo de las concentraciones del movimiento pensionista, una generación que ha demostrado ser ejemplo de solidaridad, lucha y saber hacer. Las movilizaciones se extendieron por numerosos municipios, evidenciando que la llama de la dignidad pensionista sigue encendida pese a los desplantes institucionales.
La respuesta gubernamental: un ejercicio de sordera democrática
La negativa del Gobierno Vasco, conformado por PNV y PSOE, a dar curso a la Iniciativa Legislativa Popular que recabó más de 145.000 firmas representa un ejercicio de sordera democrática que revela la verdadera naturaleza de quienes gobiernan. La decisión de evitar el debate parlamentario no es casual: es la estrategia de quienes prefieren actuar como personajillos al servicio de los lobbies antes que como representantes de la ciudadanía.
Esta claudicación institucional pone de manifiesto que la gestión pública se ha convertido en un ejercicio de marketing político donde la inteligencia y el saber hacer brillan por su ausencia. El sistema público de gestión evidencia sus carencias cuando se enfrenta a las demandas legítimas de una sociedad que exige respuestas, no excusas.

Un mundo convulso que exige reflexión estratégica
El contexto actual nos sitúa en un escenario de matonismo global donde las clases populares pagan las crisis capitalistas y los conflictos arancelarios. En este patio del mundo habitado por matones, víctimas y cómplices silenciosos, estamos seguros de que las pensionistas sabrán realizar esa profunda reflexión que la situación exige sobre cuáles serán sus próximos movimientos.
Si bien el derecho al “pataleo” se mantiene siempre vigente, esta generación ha demostrado poseer la inteligencia y la capacidad para movilizarse con la estrategia que cada momento requiere. Conocen las claves para que la fuerza de la razón se imponga sobre la razón de la fuerza.
Inteligencia colectiva frente a la demagogia
Las pensionistas han demostrado históricamente que poseen algo que escasea en las instituciones: inteligencia colectiva y capacidad de análisis. Frente al discurso alarmista que pretende criminalizar la protesta social, las pensionistas han sabido mantener un discurso coherente basado en la defensa del derecho a una jubilación digna.
La generación que protagoniza estas movilizaciones es la misma que construyó el Estado del Bienestar que ahora se pretende desmantelar. Su experiencia vital y su conocimiento de las dinámicas sociales les otorgan una perspectiva privilegiada para entender que la lucha por las pensiones trasciende lo meramente económico: es una batalla por el modelo de sociedad.
El camino hacia adelante: movilización inteligente y diversificada
Las concentraciones que se retoman en múltiples puntos de Euskal Herria no son un acto de nostalgia, sino una demostración de que la movilización inteligente sigue siendo posible. Las plazas se irán poblando poco a poco, pueblo a pueblo, en esa vuelta que sabemos será gradual pero firme, con la reflexión y la inteligencia que siempre han caracterizado a esta generación.
Esta generación comprende que las estrategias inteligentes se basan en la diversificación de objetivos, porque en sus vidas no solo influye el factor económico. La sanidad, tras un pacto fallido que no satisface las necesidades reales; las residencias donde continúan las malas prácticas que tanto sufrimiento generan; la atención domiciliaria convertida en un servicio escaso cuando más se necesita… Todos estos frentes forman parte de una lucha integral que va más allá de las pensiones.
Como bien aporta la reflexión colectiva de las pensionistas, las energías se mantienen vivas precisamente a través de esta diversificación, sin basarlo todo en un solo motivo de lucha. La experiencia ha demostrado que los logros reales se consiguen cuando se aborda la complejidad integral de la vida de las personas mayores, entendiendo que cada batalla sectorial forma parte de un todo indivisible.

Estamos seguras de que continuarán denunciando que mientras Alemania se desarma socialmente para armarse militarmente, Euskal Herria puede ofrecer una respuesta alternativa basada en la solidaridad intergeneracional y la justicia social integral.
Conclusión: la fuerza de la dignidad organizada
La respuesta está clara, aunque por parte del PNV y PSOE del Gobierno de la CAV ya esté decidida la senda del desmantelamiento. Estamos seguras de que las pensionistas continuarán siendo la conciencia crítica de una sociedad que no puede permitirse el lujo de la pasividad ante la injusticia.
La inteligencia, el saber hacer las cosas y la capacidad de movilización de esta generación seguirán siendo los pilares sobre los que construir una resistencia efectiva. Porque si algo han demostrado las pensionistas es que la dignidad organizada siempre encuentra su camino, incluso cuando las instituciones le dan la espalda.
El grito pensionista que resuena en nuestras calles no es solo una reivindicación: es la expresión de una generación que se niega a aceptar que el futuro sea peor que el pasado.
