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Emakumearen ahotsa Lunes 6 de julio

Hablamos de cuidados, de una cantidad y variedad ingente de trabajos que desbordan el cuidado a la dependencia y la infancia, y que son todas aquellas cosas imprescindibles, para que la vida funcione día a día. Es el proceso de reconstrucción cotidiano siempre inacabado del bienestar físico y emocional de las personas.  De todo esto que hablamos es aquello que no se ha podido parar con la pandemia. La cara B del sistema. Históricamente se ha llamado “trabajo doméstico”, o “trabajo reproductivo”, siempre asociados a las mujeres, distribuidos entre ellas en condiciones de desigualdad, mal pagados o gratuitos, y que han sostenido la vida en un contexto en el que el cuidado de la vida colectiva no es la prioridad.

La lucha por los cuidados se vincula a una lucha feminista en defensa de los derechos de las mujeres, contra las desigualdades, donde la vida esté en el centro. 

Las mujeres producimos a nivel mundial según la ONU ¾ partes de los cuidados gratuitos. Tenemos 10% del dinero asalariado y el 1% de la propiedad.

La crisis del coronavirus ha mostrado las actividades esenciales para la vida. Y la importancia de los servicios públicos.

Los sindicatos indican en un comunicado unitario “la importancia de la sanidad pública como un instrumento de bienestar, un seguro de vida colectivo, que sin duda debemos fortalecer y desarrollar para garantizar el bien común”. La sanidad se ha convertido en una fuente de negocio, donde algunxs han visto la oportunidad de la ganar dinero a costa del sistema sanitario”. Lo que ha llevado, al “debilitamiento progresivo y preocupante de la sanidad pública”.

Citan “que las políticas de recortes del Gobierno de Gasteiz, generan consecuencias directas de esta situación: 

  • En época de crecimiento económico, partidas presupuestarias muy escasas que distan mucho de la media de la UE.
  • Destrucción de empleo, plantilla estructural muy escasa.
  • Uso abusivo y fraudulento de la contratación: el 40% de la plantilla es temporal.
  • Privatizaciones y cargas de trabajo inaceptables con la consiguiente pérdida de la calidad asistencial del sistema sanitario”.

Ningún gobierno honesto, sea del signo que sea, dejaría en manos privadas, al albur los mercados, aspectos tan cruciales para la vida de las personas mayores y dependientes como los cuidados sociosanitarios y la salud. Y mucho menos utilizaría después esa privatización para lavarse las manos.

Sí hay dinero para subidas salariales.

La Diputación de Gipuzkoa ha aprobado subidas salariales para altos cargos del 8,2 %, alcanzando en este año, por ejemplo, el sueldo del diputado General, Markel Olano, 86.079 euros; a lo que se sumará la actualización salarial de los trabajadores, estimada en un 2,5%.

En el Gobierno Central, Sánchez, también anunció una subida salarial de la Guardia Civil, que costará éste año de pandemia 270 millones de euros.

Mila larogei € Gutxieneko Pentsioa

Mila berreun € Gutxieneko Soldata

Emakumeok Aurrera!!

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