Empoderando a las personas mayores: el camino hacia una sociedad más inclusiva y justa

Jose Mari Uria

El hecho de envejecer es una cosa buena que nos puede pasar. Envejecer es vivir y envejecemos según como vivimos. Por ello no todos envejecemos igual, sino de diferente forma.

No es acertado otorgar características comunes a todas las personas que superan una edad determinada. Pero la edad no debe ser una limitación para que las personas mayores puedan seguir disfrutando de sus derechos ni tampoco un obstáculo para que continúen ejerciendo sus libertades.

Lo que sí podemos constatar es que las personas que pertenecen a las clases populares envejecen más deprisa que aquéllas cuyo estatus social es más elevado.

No es cierto que las personas mayores sean menos activas social y políticamente por causa de su edad. Es más, a la hora de explicar la participación sociopolítica hay otros aspectos como la situación socioeconómica, el género, el nivel educativo o el capital social que influyen en dicha implicación.

Las personas mayores a través del movimiento de pensionistas estamos consiguiendo visibilizar la problemática de un colectivo que posiblemente nunca haya tenido tanta influencia en el escenario público. Desde ese punto de vista, debemos impulsar la participación ciudadana tanto colectiva como individual. No es bueno que las necesidades de un sector tan importante de la población no encuentren eco en el conjunto de la sociedad y en las instituciones.

Para el desarrollo de una buena vejez tenemos que tomar conciencia de todas las capacidades que tienen y pueden llevar adelante las personas mayores. Se trata de ver, explicar y dar a conocer distintos caminos y formas para favorecer la etapa de envejecimiento y, en consecuencia, disfrutar y alcanzar un envejecimiento de calidad.

Por otro lado, tenemos que tener en cuenta que los medios de comunicación más poderosos y con intereses ajenos a las personas mayores, han convertido el aumento demográfico de población de personas mayores en una de las principales justificaciones de las políticas que debilitan los sistemas públicos de protección social.

Es absurdo e inaceptable pensar que el aumento demográfico suponga una barrera o freno para el crecimiento de la economía (PIB).

Pero para tener en cuenta estas cuestiones y otras, es de suma importancia el empoderamiento de la persona.

El envejecimiento activo: clave para disfrutar de una vejez plena e independiente

El término de “envejecimiento activo” implica un punto de vista de la vejez; como una etapa menos pasiva, más dinámica, creativa y, por ello, más saludable.

Según la Organización Mundial de la Salud( O.M.S.), lo define como el proceso para mejorar las oportunidades de salud, participación y seguridad con el objeto de aumentar la calidad de vida a medida que las personas envejecen.

La edad tiene dos dimensiones:

a) Una Biológica.

b)  La otra Social.

El envejecimiento activo depende de varios factores:

  • Culturales y de Género.
  • Los relacionados con el entorno físico. Vivienda y espacios urbanos.
  • Los relacionados con los sistemas sanitarios y los servicios sociales.
  • Los del entorno social. Apoyo social y oportunidades para la inclusión social.
  • Factores personales. Genética, biológica e incluso factores psicológicos.
  • Económicos y proyección social.

La cultura hace referencia a los valores y normas que compartimos en la vida cotidiana de nuestros pueblos y se nos transmite y transmitimos a través de nuestras relaciones sociales cotidianas.

En cuanto al género, podemos afirmar que en muchísimas ocasiones las mujeres tienen una situación social de inferioridad en el acceso a recursos y, sobre todo, en las pensiones cuando nos referimos a las personas jubiladas.

La protección frente a la violencia y el abuso, son factores muy importantes del entorno social que mejoran la salud, la participación y la seguridad a medida que las personas envejecen.

No cabe duda de que existen tres aspectos en el terreno económico que tienen una importancia significativa sobre el envejecimiento activo: los ingresos, el trabajo y la protección social.

Tanto el género como la cultura están ligados a factores sociales, y, por tanto, condicionan a la persona a lo largo de su vida.

La calidad de vida de las personas adultas mayores se ve determinada en gran medida por su capacidad para mantener su autonomía y el funcionamiento.

En este sentido, la palabra “activo” se refiere a una participación continua en las cuestiones sociales, económicas, culturales y cívicas, etc. Y, por descontado, no solo a la capacidad por estar físicamente o laboralmente en activo. Impulsando la participación colectiva ciudadana con el objeto de construir poderes sociales que condicionen como agentes de presión la agenda social y política de las instituciones que gobiernan.

Además, la utilización y el estudio del envejecimiento activo ofrece la posibilidad de estudiar el “edadismo” y el género desde un enfoque amplio y plural cuyo meollo o epicentro se base en la actividad de la persona. De este modo, sacar a relucir aquellos estereotipos negativos asociados a la vejez que se centran en la pasividad de la persona.

Pero para ello es importante fortalecer y dotarse la persona, así como la comunidad o grupo social, de un conjunto de herramientas para aumentar su fortaleza y mejorar sus capacidades, así como acrecentar su potencial, todo ello con el objetivo de mejorar su situación social, política, económica, etc. En definitiva, mayor grado de bienestar (empoderamiento).

Procurando aumentar la autoestima y la autoeficacia.

En el entorno más cercano de la persona mayor, donde influyen la toma de decisiones.

A nivel colectivo, en la comunidad, en el barrio, en el Hogar del Jubilado, etc.

Por lo tanto, el hecho de empoderarse significa, en el día a día, tomar el mando de uno mismo y empezar a llevar a cabo decisiones que le lleven a uno a involucrarse en la comunidad, aumentando su participación social.

Pero es que, además, empoderar a las personas mayores es un trabajo activo que compete también al resto de la sociedad y no es algo de lo que deban preocuparse solo este grupo de edad.

De forma simple, hoy se puede decir que las personas mayores nos tenemos que empoderar de distintas formas:

  • Fomentando la integración de las personas más ancianas en la sociedad. No permitiendo que se lleven a cabo discriminaciones por razones de edad.
  • De la misma forma, hay que tener en cuenta sus opiniones, igual de importantes que las que podamos tener nosotros, sin importar la edad.
  • Favorecer su participación e implicación en el barrio y que realicen aquello que deseen en función de sus inquietudes, expresando sus ideas.
  • Podríamos darle mayor importancia y dedicar tiempo a los proyectos e ideas participativas; facilitando a que las personas se puedan implicar en las decisiones y confección de iniciativas dirigidas, por ejemplo, a mejorar la educación y promoción de la salud.
  • Debido a la falta de dotación de recursos económicos, muchas personas mayores no tienen acceso a una buena vida en la edad avanzada a causa de la mala salud, las deficiencias de los servicios de salud y los obstáculos físicos y sociales que limitan la inclusión y participación de los mayores en la vida comunitaria.
  • Por ello sería muy positivo que en los centros de mayores, así como en sus asociaciones, organizaran iniciativas o talleres sobre cómo acondicionar la vivienda de una persona mayor con el objeto de prevenir posibles y futuras limitaciones físicas, caídas, etc. en el transcurso de la edad.
  • Otro aspecto importante son los contactos sociales, los estados de buen ánimo y humor, así como la disposición al aprendizaje continuo y la lucha contra las desigualdades y las injusticias.
  • Nosotras/os como personas jubiladas pedimos a la Diputación y al conjunto de ayuntamientos que en cada localidad se haga un inventario de las personas que viven en situación de riesgo; solas, limitadas, etc., y se planifiquen acciones de protección, proximidad, seguimiento y contacto. Es decir, un Plan de Mejora Integral.
  • Los apartamentos tutelados que algunos ayuntamientos tienen en proyecto pueden ayudar a disminuir la soledad y el aislamiento de muchas personas mayores en su vejez. De igual manera, hay que convertir el domicilio particular de una serie de personas mayores en un “Asunto Público” y, para ello, se necesitan políticas coordinadas de adaptación del hábitat al envejecimiento y a la posible pérdida de autonomía de las personas.
  • Las personas envejecemos, pero parece ser que la sociedad y las Administraciones no dan a estas necesidades la debida importancia. Es como si miraran para otro lado, como que con ellos no va la situación.
  • El empoderamiento en la vejez nos lleva a generar como persona su esencia social y desarrollar sus habilidades, gustos y retos que facilitan el envejecimiento activo.
  • Donde las personas somos protagonistas de nuestras vidas.
  • Las personas aprendemos, crecemos y nos redefinimos a nosotras mismas haciendo.

Las relaciones interpersonales son mediadoras en nuestros aprendizajes. Las personas aprendemos con los otros y a través de los otros.

El empoderamiento transforma realidades, transformándonos a nosotros mismos, haciéndonos partícipes de estilos de vida y de modelos de desarrollo alternativos.

Envejecer es una etapa de la vida llena de oportunidades y potencial

De esta manera, las personas mayores van a llevar una vida mejor y un envejecimiento más natural, aumentando su bienestar y calidad de vida. Ello conlleva un aumento de su autonomía e independencia, repercutiendo en todos los ámbitos de su vida, estando un paso más cerca del empoderamiento. Asimismo, y en consecuencia de sufrir menos enfermedades crónicas, disminuyendo la demanda de atención sanitaria y social, aspecto este que hay que tener en consideración.

Resumiendo, para conseguir el empoderamiento en la vejez desde la política, es imprescindible la implicación de la Administración (ayuntamientos, Diputación y Gobierno Vasco); ya que es su obligación facilitar las iniciativas y recursos que permitan que las personas mayores se encuentren integradas en su comunidad y realizando proyectos para que se encuentren inmersas en entornos favorables que desarrollen sus capacidades en salud. Esas políticas son las que traerán mayor ahorro de recursos sociosanitarios y, por tanto, económicos.

Animamos pues a todas/os las pensionistas, a las personas mayores a activarse, a ocupar el espacio que nos corresponde luchando no solamente por los derechos que tenemos como ciudadanía, sino también creando poderes sociales y siendo interlocutores (no negociadores) del movimiento social más importante que tenemos en la actualidad.

Jose Mari Uria , es presidente de Duintasuna , y mienbro de Gaurgeroa

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4 Comments

  1. hace años intentamos un grupo de personas mayores crear y fomentar la posibilidad de vivir en grupo (viviendas colaborativas) se hizo un gran trabajo, que desgraciadamente no tuvo la acogida que se esperaba por parte de la Administración.
    promesas, medias verdades y poco más.
    ojalá esto llegue a buen puerto

  2. Gabón me identifico con todo lo que pone en articulo sobre el envejecimiento activo, yo pienso que debemos crear espacios para nosotros/as ejemplo en fiestas, participar en coloquios que podamos organizar nosotros/as sobre temas que nos puedan interesar, encuentros, salidas y retiros para todas /os y muchas cosas más,un saludo para todas/os Jokin

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