En busca de los residentes perdidos

Puntu eta jarrai
Prólogo
Desde Gaurgeroa seguimos con preocupación el deterioro de la Atención Primaria. Como usuarias principales del sistema sanitario público, somos las primeras en sufrirlo.
Este artículo desvela un dato demoledor: solo el 37% de las médicas de familia formadas en la CAV trabajan finalmente en Atención Primaria de Osakidetza. El resto huye a los hospitales o abandona el sistema. No es un problema de falta de médicas formadas, es un problema de gestión y condiciones laborales. El Departamento de Salud forma especialistas con dinero público y luego las expulsa del sistema por ofrecer condiciones inaceptables.
Mientras tanto, las pensionistas seguimos sin médica de referencia, con citas a meses vista, atendidas por profesionales en rotación continua. Y encima, nos quieren hacer creer que la culpa es de Madrid. Exigimos que se aborde el problema real: mejorar las condiciones laborales, prestigiar la Atención Primaria y garantizar contratos atractivos. La salud pública no se defiende con discursos vacíos mientras se deteriora por mala gestión propia.

“De 106 médicas de familia formadas, solo 38 trabajan en Atención Primaria: fracaso de gestión del Departamento de Salud”
Hace ya algún tiempo que desde el Departamento de Salud están continuamente lanzando el mismo mantra sobre la falta de médicas en Osakidetza, achacando a esta falta el declive de Osakidetza y responsabilizando en reiteradas ocasiones, con diferentes pretextos, al Ministerio de Sanidad de Madrid.
Hay que reconocer que la situación de los centros de salud de Atención Primaria es preocupante. En diversos centros de salud y consultorios vemos cómo faltan médicas, cómo continuamente tenemos nuevas médicas sin poder garantizar la longitudinalidad: la relación estable y duradera entre la médica y sus pacientes, atributo tan importante para mantener la calidad de la asistencia. Es cierto que la Atención Primaria, pilar básico del sistema sanitario, está cada vez más débil y que, entre otros motivos, es debido a la falta de especialistas en medicina familiar y comunitaria que quieran trabajar en Atención Primaria.
Pero ¿por qué faltan médicas de familia? ¿Por qué se quedan vacías las plazas de médicas de familia en nuestros centros de salud?

El problema es complejo y las causas del deterioro son múltiples, pero no cabe duda de que la presión asistencial que sufren las médicas de Atención Primaria en determinados lugares, el tiempo limitado que se les impone para atender a cada paciente, la forma centralizada de gestionar las agendas o la falta de autonomía en la gestión de cada centro, junto con un modelo de mala gestión de la contratación del personal, son razones de peso en esta compleja red de deterioro.
El desprestigio de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria es también notable y desde su creación siempre ha sido infravalorada con respecto a otras especialidades, tanto por las responsables políticas que toman decisiones en las instituciones como por otras especialistas, trasladando también esta percepción a la ciudadanía. No hace tanto tiempo que la consejera de Salud propuso la supresión de un año de la especialidad de Medicina de Familia, como si la formación no tuviera importancia. ¿Por qué no se plantea la misma medida en la especialidad de Cardiología o Cirugía? Sería impensable, ¿verdad?
En este sentido, es imprescindible poner sobre la mesa las medidas propuestas por la Consejera para atraer a las médicas dentro del programa de rejuvenecimiento y fidelización. En dicho programa, en lo que se refiere a retribuciones, aunque el salario base es el mismo para especialistas hospitalarias y especialistas de Atención Primaria, a las médicas que ejercen su labor en los hospitales se les ofrece un complemento salarial por el mero hecho de trabajar en el hospital. Este tipo de medidas no contribuyen de ninguna manera a mejorar el prestigio de la Atención Primaria ni a convertirse en un destino atractivo para las futuras especialistas.
Es importante mencionar también a las estudiantes de medicina y a los ámbitos de trabajo que eligen cuando terminan su formación. Después de seis años en la facultad y preparar el examen MIR (la mayoría durante un año más), eligen la especialidad soñada o la que inevitablemente les queda accesible. Comienzan una nueva etapa formativa que se prolonga durante cuatro o cinco años (según la especialidad), en la que van asumiendo paulatinamente la responsabilidad que su especialidad conlleva.
El número de residentes que se forman en la CAV lo decide el Ministerio de Sanidad, pero siempre teniendo en cuenta las plazas que demanda cada comunidad. Por tanto, el número de Médicas de Familia que cada año se forman en nuestra comunidad es determinado por el Departamento de Salud de Euskadi.

En el mes de junio de este año, respondiendo a una pregunta realizada por EH Bildu en el Parlamento, el Departamento de Salud ha señalado que 106 Médicas de Familia han finalizado la formación en la CAV en 2025. De las 106 especialistas en Medicina de Familia, y siempre según las mismas fuentes, solo un 37% (38) de ellas están trabajando en Atención Primaria, el 27% se quedan en los hospitales y el resto está en paradero desconocido.
Solo el 37% de las médicas de familia que se forman en la CAV se quedan a trabajar en los centros de Atención Primaria de Osakidetza. Nuestras médicas de familia prefieren ejercer su profesión en los hospitales o en otras entidades porque las condiciones laborales son mejores y probablemente más motivantes. Perdemos así no solo la posibilidad de ofrecer mejor atención en nuestros centros de salud, sino también el esfuerzo y trabajo de nuestras excelentes tutoras docentes de residentes de medicina familiar y comunitaria en Atención Primaria.
Dejemos de responsabilizar a las demás de la situación de deterioro de la Atención Primaria y abordemos los problemas cuanto antes con propuestas a corto, medio y largo plazo. Analicemos en cada caso cuáles son las necesidades, mejoremos las condiciones laborales que ofrecemos a las nuevas residentes con contratos atractivos y confiemos de una vez por todas en el personal sanitario que presta sus servicios en Atención Primaria, asignándoles la gestión y la organización de su actividad, poniendo a su disposición todos los recursos necesarios para ofrecer a la ciudadanía una atención sanitaria cercana y de calidad.

Una última reflexión
¿Es incompetencia gestora o estrategia deliberada? El PNV lleva décadas gestionando Osakidetza mientras asistimos a su deterioro progresivo. Culpan siempre a Madrid, pero gestionan mal desde dentro. ¿No será que desprestigiar lo público prepara el terreno para la privatización? La misma estrategia que con las pensiones: alarma sobre la “insostenibilidad” para justificar el desmantelamiento. Puede no ser incompetencia. Puede ser la estrategia.
