Entre el ayuntamiento y la diputación adíos a la “Residencia San Prudencio”

El edificio más emblemático respecto a los servicios sociales públicos para la ciudadanía vitoriana es sin duda el que tenéis enfrente: LA RESIDENCIA SAN PRUDENCIO.
En su parte trasera, junto a la Iglesia se construyó en 1778 el popularmente llamado Antiguo Hospicio de Vitoria, en el edificio del que fuera Colegio de San Prudencio; a partir de 1778 el colegio se reconvirtió para albergar a huérfanos y pobres.
Anexos al mismo se construyeron unos bloques de edificios modernos destinados a acoger la Residencia de ancianos San Prudencio, que ha estado integrada desde 1985 en el Instituto Municipal de Bienestar Social, actual Departamento de Intervención Social del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz.

El centro dedicado a servir de vivienda habitual a personas mayores que no pueden satisfacer adecuadamente sus necesidades en su entorno habitual, ha dado una atención integral y continua. En sus instalaciones, todavía, se está ofreciendo el servicio de Centro de Día y Centro de Respiro.

A partir del nuevo diseño de atención a la dependencia acordado por el Ayuntamiento y la Diputación, la residencia San Prudencio cambiará de organización. Las personas que residen actualmente en ella se mantendrán en la residencia porque Diputación conveniará con el Ayuntamiento las 75 plazas que actualmente tiene ocupadas. Sin embargo, el fallecimiento de estas personas usuarias dará pie a que estas plazas residenciales desaparezcan.
Una vez construida la residencia que Diputación tiene proyectada en el barrio de Lakua (justo el viernes 26 de este mes se ha puesto la primera piedra), es intención del Ayuntamiento reconvertir las plazas residenciales de San Prudencio en viviendas comunitarias.

Quienes estamos aquí reunidos no estamos en contra de la creación de viviendas comunitarias que favorezcan la convivencia entre personas, evitando situaciones de aislamiento y soledad. Ahora bien “desvestir un santo, para vestir otro” no nos parece que sea una respuesta adecuada a la gran demanda de residencias públicas.

Una vez más reivindicamos la no privatización de la dependencia.
MÁS RESIDENCIAS PÚBLICAS YA ¡NO HAGAIS NEGOCIO CON LA DEPENDENCIA!
