Gaza, Palestina: campo de exterminio y momento crítico

Víctor S. Pozas y Javier Zulaika denuncian con contundencia el genocidio en curso en Gaza, señalando la complicidad activa de las potencias occidentales. Un análisis descarnado que interpela a la conciencia internacional y urge a la acción.

Después de 19 meses de un genocidio continuado, estamos viviendo momentos “definitivos” de la ocupación militar total de Gaza por el ejercito israelí, con el objetivo declarado de expulsar a sus habitantes palestinos y culminar la Nakba, la limpieza étnica iniciada en 1947 .

Comencemos recordando algunos datos que -como denuncian Comités y expertos de Naciones Unidas, Amnistía Internacional y Human Rights Watch entre otros y también destacados historiadores judíos israelíes, como Ilan Pappe y Saz Regal – documentan el genocidio que Israel está perpetrando contra el pueblo palestino en Gaza.

Masacres contra la población civil: desde el 7 de octubre de 2023 al 13 de mayo de 2025, en 19 meses el ejército israelí ha matado a 52.908 palestinos (16.278 niños y niñas), y ha herido a 119.721.

Ha asesinado a 1400 profesionales sanitarios, a 215 periodistas y a más de 200 trabajadores de la ONU. Israel ha bombardeado y destruido de forma sistemática y premeditada infraestructuras civiles (más del 90%): hospitales, ambulancias, escuelas, universidades, mezquitas,iglesias , campos de refugiados, viviendas…Ha provocado el desplazamiento forzoso, bajo las bombas, de dos millones de personas, muchas de ellas se han visto obligadas a desplazarse muchas veces. De forma repetida y especialmente en los últimos meses el ejercito israelí está usando el bloqueo de energía, agua, medicamentos, alimentos y suministros básicos, como arma de guerra contra toda la población, provocando la hambruna.

Y como remate, en los primeros días de mayo el primer ministro Netanyahu anunció en el Parlamento la “solución final”, es decir, la expulsión -la limpieza étnica- de los palestinos de Gaza, reconociendo que el ejército israelí “está destruyendo cada vez más casas”, y que “el único resultado inevitable será el deseo de los habitantes de Gaza de emigrar fuera de la Franja de Gaza”.

“Gaza es un campo de exterminio”, era la conclusión tajante de Antonio Guterrez, Secretario General de la ONU, en conferencia de prensa, a principios del pasado abril.

Antonio Guterrez se queda corto en su denuncia. Gaza es un campo de exterminio, ejecutado por Israel, con la colaboración directa militar y política de EEUU (gobiernos de Biden y Trump), de Gran Bretaña y Alemania y con la complicidad de la mayor parte de los gobiernos europeos, incluido el español.

Por un lado el gobierno progresista español en 2024 junto con Irlanda y Noruega reconoció a Palestina como estado, acción celebrada por Hamas y por la Autoridad Palestina, en varias ocasiones ha condenado los bombardeos israelíes sobre Gaza, se unió a la querella presentada por Sudáfrica en la Corte Internacional de Justicia por genocidio, el pasado abril rescindió un contrato con Israel de compra de 15 millones de balas por un valor de 6,6 millones de euros, recientemente el propio Pedro Sánchez acaba de declarar en el Congreso que “España no comercia con un estado genocida” y en la Cumbre de la Liga Árabe celebrada en Bagdad ha pedido “redoblar la presión sobre Israel para parar la masacre en Gaza”.

Pero de forma paralela el gobierno de Pedro Sánchez ha adjudicado al menos 46 contratos a industrias militares israelíes por valor de 1.044 millones de € desde el 7 de octubre de 2023, según ha denunciado el Centre Delàs de Estudis per la Pau.

Complicidad e inacción por parte de la UE y de los gobiernos europeos frente a los crímenes de guerra cometidos abiertamente por el gobierno y el ejército de Israel. Los gobiernos de la Unión Europea y Gran Bretaña prestan a Israel apoyo político, diplomático, económico y militar y ni siquiera han suspendido el Acuerdo de Asociación UE-Israel. Y al contrario de lo que hicieron ante la invasión de Rusia en Ucrania, en este caso la UE no han impuesto sanciones a Israel, ni financieras, ni comerciales, ni en transporte, ni en medios, ni en competiciones deportivas o musicales. Israel sigue participando en la UEFA, FIFA, JJOO y en EUROVISIÓN. Y el equipo ciclista Israel continúa paseándose por las carreteras europeas. Un doble rasero que desnuda la hipocresía europea.

La cobertura de los grandes medios de comunicación sobre el genocidio en Gaza es uno de los principales soportes de la posición cómplice de los gobiernos occidentales con Israel. Los grandes medios repiten y amplifican las falsedades de la propaganda israelí, silencian, ocultan y , en el mejor de los casos, minimizan los crímenes, las masacres, los bombardeos masivos sobre civiles, la limpieza étnica, el uso abierto del bloqueo y del hambre como armas de guerra contra toda la población, la violación permanente de la legalidad internacional, todo ello realizado a la luz del día, anunciado por los líderes israelíes y celebrado con jactancia por los soldados que personalmente cometen los crímenes.

En el panorama descrito hasta aquí parecería que están a punto de triunfar la fuerza militar y la voluntad genocida del gobierno actual de Israel contra el pueblo palestino en Gaza, así como el viejo proyecto sionista de expulsar a los palestinos de su tierra.

Naciones Unidas no ha logrado frenar a Israel, a pesar de las votaciones favorables a un alto el fuego por parte de la Asamblea General, a pesar de algunas afirmaciones rotundas de Antonio Guterrez denunciando al gobierno israelí, a pesar de la declaración de la Corte Internacional de Justicia de que es plausible que Israel esté cometiendo un genocidio en Gaza, y a pesar de las ordenes de detención dictadas por la Corte Penal Internacional contra el Primer ministro Netanyahu y el exministro de Defensa Galland. Las denuncias contra Israel por parte de los gobiernos de la Liga Árabe y de potencias como China, Rusia y Brasil tampoco han tenido éxito.

Paralelamente, sin embargo, se ha producido un movimiento popular a nivel mundial a tener en cuenta. La movilización durante 19 meses -contra los crímenes israelíes- de millones de personas en Asia, África, Europa, las Américas y en el propio Estados Unidos y la movilización de decenas de miles de estudiantes en todos los continentes a pesar de la represión, son un pequeño rayo de esperanza y un punto de inflexión para enfrentar legal y políticamente el genocidio que estamos presenciando. Pero, sin duda, será la propia resistencia palestina la que encontrará y dará la respuesta necesaria, como lo lleva haciendo desde hace 90 años.

A pesar de que hasta ahora estas movilizaciones tampoco han conseguido detener a Israel, algo está cambiando poco a poco a nivel mundial. La mayor parte de la opinión pública en Estados Unidos, el 53%, por primera vez tiene una valoración negativa de Israel, frente al 42% en 2022, según el thinktank estadounidense Pew Research Center. Y en estos momentos Israel es el país con peor reputación global, según una encuesta realizada en 100 países por Nira Data y Alliance of Democracies el pasado abril. De acuerdo a esa encuesta Israel es impopular incluso en países europeos aliados como Alemania, lo que refleja un creciente rechazo del gobierno israelí por su actuación en Gaza y en los Territorios Ocupados. La imagen de víctima, difundida por Israel desde su fundación, ha sido sustituida por la de genocida en la opinión pública mundial.

Medios influyentes británicos, como The Financial Times, The Economist y The Guardian critican por primera vez el silencio de Occidente sobre Gaza. Algunos políticos europeos comienzan a pronunciarse en una línea similar: Emmanuel Macron ahora califica de “inaceptable” el bloqueo israelí de la ayuda a Gaza. Y Giorgia Meloni lo señala como “injustificable”. Josep Borrell es más contundente en su último discurso: “Nos enfrentamos a la mayor operación de limpieza étnica desde el final de la Segunda Guerra Mundial… Todos hemos oído los propósitos de los ministros de Netanyahu, que son claras declaraciones de intención genocida. Pocas veces he escuchado a un responsable estatal expresar tan abiertamente un plan que se ajuste a la definición jurídica de genocidio”.

Es una lástima que todas estas declaraciones se producen cuando están a punto de consumarse un genocidio y una limpieza étnica en Palestina. Suenan claramente a un vano intento de última hora para situarse en el lado correcto de la historia. Pero no logran ocultar el hecho evidente para una buena parte del mundo de que Estados Unidos y los gobiernos europeos, autodeclarados adalides de los Derechos Humanos y de la legalidad internacional, han destrozado los DDHH y han enterrado las leyes internacionales bajo los escombros de Gaza al apoyar los crímenes de Israel política y militarmentehasta el último minuto. Las consecuencias son terribles para el pueblo palestino y lo serán para el resto de la humanidad. Ya lo están comenzando a ser.

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5 Comments

  1. Los hechos nos ponen en pie de guerra a tod@s; sería deseable que encontremos una salida.
    Un frente de guerra es, como sabemos, la información; quizás es el último recurso que disponemos.
    Y la posibilidad de parar la industria militar de nuestro entorno Euskadi y parar el consumo de bienes de origen israelíes

    nos queda la huelga general por el fin del genocidio. Como recurso necesario

  2. apoyo cualquier iniciativa que pare este genocidio

  3. JUSTICIA, JUSTICIA, JUSTICIA, para los de abajo está ciega, sorda, muda y paralítica, Basta ya un mundo libre es necesario gracias

  4. Genocidio, Exterminación, Masacre, Asesinatos, Holocausto, Matanza, Etnocidio y un largo etc. para intentar expresar lo que están hacienso los Sionistas. No les sirvió para nada lo que les
    hicieron los Nazis, ¿no aprendieron nada de aquello que les hicieron? , ……y vienen y hacen lo mismo con Palestina y otros Pueblos – Naciones que les ayudan o posicionan a su favor. Propongo una Huelga General, aunque sea tarde y de
    mayores movilizaciones.

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