Gaza sigue ahí. Somos nosotras las que hemos apartado la mirada
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Puntu eta jarrai-gaurgeroa.eus abril 2026
Más de dos años después, con 72.000 muertos y una tregua rota, Euskal Herria mira hacia atrás y encuentra algo de lo que no avergonzarse. Y mira hacia adelante, y encuentra una obligación.
Había algo diferente en las calles de Donostia aquel octubre de 2023. No era solo la bandera palestina en el balcón de enfrente, ni el cartel en la ventana de la librería, ni las pulseras con los colores de Palestina en las muñecas de las crías que salían del cole. Era la persistencia. La gente no se fue a casa después de la primera manifestación. Volvió. Y volvió a volver. Euskal Herria no se convirtió en un estallido de una semana. Fue otra cosa: la expresión de una conciencia colectiva, la cosecha de una solidaridad transmitida de generación en generación.
De los balcones a los estadios
En los meses que siguieron, este país protagonizó una de las movilizaciones civiles más sostenidas que se han visto en Europa. Ayuntamientos que aprobaban mociones, colegios e ikastolas que organizaban recogidas, asociaciones de vecinas que montaban debates y proyecciones, músicas que donaban recaudaciones, médicas que se ofrecían voluntarias. Además, la solidaridad llegó también a los estadios y a las carreteras: en Gasteiz, las gradas del fútbol y del baloncesto se llenaron de banderas palestinas; cuando la Vuelta Ciclista a España cruzó Euskal Herria, aficionadas tendieron pancartas a lo largo del recorrido, convirtiendo la prueba en un gesto colectivo visible ante millones de espectadoras. En cada prueba deportiva, en cada evento público, este país encontró la manera de decir: no hemos olvidado.
“Nunca habíamos visto algo así. Ni en los tiempos del apartheid, ni durante la guerra de Bosnia. La gente llamaba para preguntar qué podía hacer. Gente que nunca antes había llamado.” — Coordinadora de una organización de cooperación de Euskal Herria
¿Por qué aquí, con esta intensidad? Parte de la respuesta es histórica: este pueblo sabe lo que pesa la lucha por la identidad y la supervivencia. Sin embargo, la explicación no se agota ahí. Quizá fue ver en las pantallas lo que significaba que un territorio pequeño y densamente poblado fuera bombardeado sin parar. Quizá fue que las imágenes no dejaron de llegar. Y Euskal Herria miró.
Dos años después: la tregua que no trajo paz
Han pasado dos años. En octubre de 2025 llegó el alto el fuego, envuelto en una retórica de alivio que no se correspondía con lo que ocurría sobre el terreno. Luego la guerra con Irán acaparó los titulares. Y Gaza, poco a poco, fue quedando en un segundo plano. Los medios miraron hacia otro lado. La agenda política cambió. Y, en consecuencia, las calles de este país, que tanto aguantaron, fueron quedando más quietas.
Sin embargo, los datos no han cambiado. Desde octubre de 2023 han muerto más de 72.000 palestinas y palestinos. Más de 700 fallecieron tras la firma del alto el fuego, entre ellos al menos 180 niñas y niños. Además, en lugar de los 600 camiones de ayuda diarios comprometidos, entran unos cien de media. La mayoría de la población sigue durmiendo en tiendas de campaña y los materiales de reconstrucción continúan bloqueados.
“Le dicen al mundo que no hay guerra. Ahora estamos peor.” — Mahmud Wadi, desplazada en Gaza, abril de 2026
La solidaridad no se mide solo en resultados inmediatos
La pregunta fácil sería: ¿para qué sirvió toda esa movilización? Pero hay una pregunta más importante: ¿qué habría ocurrido sin ella? La solidaridad no siempre produce resultados inmediatos, y eso no es un fracaso. De hecho, es presión acumulada, es trabajo silencioso, es ayudar a que algo no desaparezca del debate público. Euskal Herria contribuyó durante meses a que Gaza no se borrara de la conversación europea. Eso no es poco.
Y en el camino quedaron otras cosas: conexiones, conocimiento, redes. Médicas, maestras, periodistas y activistas de este país aprendieron lo que significa comprometerse con la realidad de un pueblo lejano y sostenerlo en el tiempo. Por ello, eso no se pierde. Eso estará también en los próximos frentes.
Mujeres pensionistas de Euskal Herria reclaman justicia económica y reducción de la brecha de género en las pensiones Views: 981 Post Views: 1.651 Spread the love
Goizeko 7etan, asteartean eta asteazkenean egin genuen bezala, koltxonetetatik altxatu gara eta trasteak jaso ditugu, gero garbitu eta gero BARAUALDI-ENTZIERROAREN lokaleko instalazioak garbitu ditugu. Views: 2 Post Views: 76 Spread the love
La gravedad de la situación exige tejer una unidad de colaboración y acción entre el personal de Osakidetza, de las residencias de mayores, de los servicios sociales, de la atención domiciliaria y con el movimiento de pensionistas. Views: 2 Post Views: 104 Spread the love
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3 Comments
euskal herria lelengo filan egon da eta or segitzen du, orain Iraneko gerrarekin gitziago komentatzen dugu baina arasoa or dago eta ez dugu astu behar Aurrera bolie
me gusta el título de éste artículo. … somos nosotras las que hemos apartado la mirada. y estoy de acuerdo con la reflexión, si no nos hubiéramos movido, igual estábamos peor. Pero no puedes obviar que las movilizaciones , como la de la vuelta ciclista, no fueron solamente manifestaciones pacíficas. y de ésto, en E. H. tenemos muchas experiencias. no se mueven los intereses capitalistas con movilizaciones y concentraciones. Hay en muchos sitios del planeta, en los llamados países democráticos, muchas personas encausadas por su apoyo a Palestina. con más o menos intensidad ésos castigos. aquí precisamente, nos ponen multas como pegatinas. Me parece de justicia hablar de la represión en EH por el apoyo a Palestina. y ya sé, que Gernika Palestina no es precisamente un grupo represaliado. y preguntémonos porqué. pero hay otros. por ejemplo GSF EH. Flotilla. Dónde estamos personas de todos los sentires y pensares. De verdad, vaya reflexión ésta que deja fuera una realidad de la lucha de solidaridad con Palestina bien importante, por la calidad de las movilizaciones y la capacidad de generarlas.
otro más.
euskal herria lelengo filan egon da eta or segitzen du, orain Iraneko gerrarekin gitziago komentatzen dugu baina arasoa or dago eta ez dugu astu behar Aurrera bolie
me gusta el título de éste artículo. … somos nosotras las que hemos apartado la mirada. y estoy de acuerdo con la reflexión, si no nos hubiéramos movido, igual estábamos peor. Pero no puedes obviar que las movilizaciones , como la de la vuelta ciclista, no fueron solamente manifestaciones pacíficas. y de ésto, en E. H. tenemos muchas experiencias. no se mueven los intereses capitalistas con movilizaciones y concentraciones. Hay en muchos sitios del planeta, en los llamados países democráticos, muchas personas encausadas por su apoyo a Palestina. con más o menos intensidad ésos castigos. aquí precisamente, nos ponen multas como pegatinas. Me parece de justicia hablar de la represión en EH por el apoyo a Palestina. y ya sé, que Gernika Palestina no es precisamente un grupo represaliado. y preguntémonos porqué. pero hay otros. por ejemplo GSF EH. Flotilla. Dónde estamos personas de todos los sentires y pensares. De verdad, vaya reflexión ésta que deja fuera una realidad de la lucha de solidaridad con Palestina bien importante, por la calidad de las movilizaciones y la capacidad de generarlas.
otro más.
Hor dago hurrengo konbokatoria:
apirilaren 25ean Donostian arratsaldeko 5:30etan. GENOZIDIORIK EZ