Gogoetak eta ekarpena (Bizkaiko Pensiodunen Mugimendua)

¿Los pensionistas recibimos más de lo que aportamos? 

¿Los pensionistas recibimos más de lo que aportamos?

Los sistemas de capitalización ofrecen solo lo que tú aportas más la posible rentabilidad de lo depositado durante años, descontando comisiones. Ese capital limitado, lo recuperas luego en mensualidades calculadas en número y volumen.

En cambio, nuestro sistema de reparto, puede garantizar pensiones, con el límite de la nuestra vida, proporcionales a lo cotizado durante años pero actualizadas.

 El equilibrio de las características del sistema (público, de reparto, contributivo, solidario, asistencial, avalado por el Estado), puede posibilitar pensiones dignas, justas (según la contributividad) y suficientes (según los mínimos que señalan la legislación del Estado Social y Democrático).  

En este sistema no hay rentabilidad. Lo que sí hay es solidaridad. Los trabajadores activos aportan su cotización, proporcional al salario (salario diferido), para pagar las prestaciones de los pasivos y para generar el derecho a una prestación proporcional a lo cotizado. Solo esta solidaridad entre activos y pasivos, entre generaciones, entre territorios, puede ofrecer pensiones, no iguales a lo aportado sino actuales y decentes.

¿Los pensionistas recibimos más de lo que aportamos? 

Los sistemas de capitalización ofrecen solo lo que tú aportas más la posible rentabilidad de lo depositado durante años, descontando comisiones. Ese capital limitado, lo recuperas luego en mensualidades calculadas en número y volumen.

En cambio, nuestro sistema de reparto, puede garantizar pensiones, con el límite de la nuestra vida, proporcionales a lo cotizado durante años pero actualizadas.

 El equilibrio de las características del sistema (público, de reparto, contributivo, solidario, asistencial, avalado por el Estado), puede posibilitar pensiones dignas, justas (según la contributividad) y suficientes (según los mínimos que señalan la legislación del Estado Social y Democrático).  

En este sistema no hay rentabilidad. Lo que sí hay es solidaridad. Los trabajadores activos aportan su cotización, proporcional al salario (salario diferido), para pagar las prestaciones de los pasivos y para generar el derecho a una prestación proporcional a lo cotizado. Solo esta solidaridad entre activos y pasivos, entre generaciones, entre territorios, puede ofrecer pensiones, no iguales a lo aportado sino actuales y decentes.

Además, la Constitución, garantiza la suficiencia del sistema y la Ley General de La Seguridad Social, ofrece un aval al sistema con aportaciones de los presupuestos como un ingreso más, junto a las cotizaciones, recargos, sanciones, rentas etc 

La ley, también establece unos ingresos mínimos que garanticen la suficiencia de ingresos. Incluso, existe una amplia política asistencial incorporada al sistema, en parte, financiada desde los presupuestos, y formada por ayudas, complementos subsidios, subvenciones etc.

A un sistema como este, pedirle equilibrio entre lo aportado y lo recibido no tiene otro sentido que confundir y generar desconfianza porque su objetivo desborda el muy limitado de la capitalización, y puede logrará, pensiones dignas, justas y suficientes.  

Propaganda contra el sistema público de pensiones

Varios grupos mediáticos se vuelcan en convencernos con informes bancarios, de que nuestras pensiones son excesivas y que hay que volver a recortarlas. Sus estimaciones son diferentes pero coinciden en que cobramos más de lo que aportamos.

Nosotros defendemos nuestro sistema de pensiones porque es el único que puede garantizar, si se gestiona bien, pensiones decentes, adecuadas al nivel de vida actual.

No es un fondo en el que ingresamos nuestros ahorros y al jubilarnos, vamos retirando mensualidades según el total aportado, más los intereses generados, menos las comisiones pagadas. Así funcionan los seguros o los planes privados individuales. Pero en esos sistemas, el ahorro se devalúa con los años: no es equiparable un 15% o 20% de un salario, aportado hace 20 años, con un 15% o 20% de una prestación de hoy. Por eso los seguros, los fondos o los planes de pensiones habituales, a pesar de su rentabilidad, ofrecen solo prestaciones modestas.

Nuestro sistema de pensiones es otra cosa. Puede, si se sabe y se quiere, asegurar unas pensiones actualizadas, justas y suficientes basándose en la solidaridad de los trabajadores para con los pensionistas, con cotizaciones de hoy para prestaciones de hoy. Así lo hicimos nosotros antes, aportando cotizaciones de aquel momento que pudieron cubrir pensiones de aquel momento y además, sobró para desarrollar políticas ajenas a las pensiones. 

Por eso lo defendemos, como es o mejorado,  con equilibrio de todas sus características: público, de reparto, solidario, contributivo, asistencial y avalado por el Estado en coyunturas de insuficiencia, tal como el propio sistema hizo con el Estado en épocas de bonanza y como aún hoy sigue haciendo (gastos impropios).

Reclamamos al Gobierno voluntad y capacidad para revertir los recortes que padecemos desde hace ya 10 años y que se garanticen los ingresos al sistema, acabando con el desempleo, mejorando los salarios o, si es preciso, con transferencias desde los presupuestos, que a su vez, deben ser reforzados con una reforma fiscal progresiva, con el afloramiento de la economía sumergida, con  el fin del fraude empresarial o con el control del gasto fiscal, para que paguemos todos y según nuestros ingresos.

Cada día es más evidente que el poder financiero y sus planes de pensiones, el empresarial y su reticencia a pagar cotizaciones y la casta política, acomodada y parcial, están coordinados contra nuestro sistema de pensiones y contra esta partida tan golosa del gasto

La falsa “generosidad” de nuestro sistema de pensiones

La tasa de reemplazo o de sustitución, es la relación entre el último salario y la primera prestación recibida del sistema de pensiones.  Tras el despliegue de las reformas recorte, habrá pasado del 82% al 72%. La bajada de ese 10%, se traduce en que una nueva pensión de 900 euros, hubiera sido de 1.000, 100 euros menos por mensualidad, 1.400 euros menos al año o 28.000 euros menos en una carrera laboral de 20 años.

Una tasa de reemplazo alta si se aplica a salarios bajos, genera una pensión baja. En España, los salarios son de los más bajos de la UE 15.  Por eso, unos 5 millones de pensionistas (52%) cobran menos de 1.000 euros, de ellos, 3,5 millones (38%), menos de 750 euros, unos 3 millones (31%) cobra entre 1.000 y 2.000 y solo unos 700.000 (7%) cobra más de 2.000 euros. Este es el motivo de que los ingresos totales de los mayores sean solo un 63% de los de la UE 15 y de que el riesgo de pobreza de los mayores españoles esté por encima de la media europea y en los últimos lugares de la UE15.

De esto se deduce que la excesiva “generosidad” que se atribuye a nuestro sistema, comparándolo con otros de la UE, es falsa. Quienes la proclaman, solo consideran la tasa de sustitución pero no mencionan los bajos salarios a los que se aplica y la pensión resultante es de las más bajas de la UE 15 (10ª) en relación a la relevancia económica como país (4ª).

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