La brecha sanitaria limita la salud de las mujeres

Loli Pisón Ochoa de Eribe
El Día Internacional de Acción para la Salud de las Mujeres se celebra el 28 de mayo desde 1987 para reafirmar el derecho a la salud como un derecho humano al que las mujeres debemos acceder sin restricciones ni exclusiones de ningún tipo, y a través de toda nuestra vida.
La ciencia ha estudiado solo el cuerpo del hombre, creyendo que la evolución de las enfermedades o los tratamientos que se aplican tienen el mismo efecto en mujeres y hombres cuando pueden ser diferentes. Las mujeres tenemos iguales derechos que los hombres, y el derecho a la salud implica que seamos diagnosticadas y tratadas según nuestras diferencias, y cuando estos problemas son únicos de mujeres.
En la actualidad sólo el 38% de las investigaciones médicas incluyen la variante de sexo, y muchísimas menos la variante de género. Asimismo, en las facultades se siguen estudiando las enfermedades sin tener en cuenta estas variantes.

Se debe incluir a las mujeres mayores de 65 años en las investigaciones médicas y pruebas clínicas sobre enfermedades y desagregar los datos por edad y sexo.
Se debe escuchar a las mujeres respecto a las iniciativas de respuesta y recuperación ante la crisis sanitaria. Se debe tener en cuenta a la mitad de la población.
Los bajos ingresos de las mujeres también determinan nuestra salud al tener que hacer frente con unos pocos euros a los gastos imprescindibles para vivir una vida digna.
La violencia machista se considera un problema de salud pública y se atiende como tal en la atención primaria. Las mujeres mayores somos las que menos denunciamos esta lacra y menos protección reclamamos.
En lo que llevamos de año se han producido en el estado 28 asesinatos machistas, según feminicidio.net.
¿Cuántas evidencias más debemos aportar para demostrar que la desigualdad, los roles y las normas de género son perjudiciales para la salud de las mujeres?

No es nada exagerado decir que el patriarcado tiene que ver con nuestra salud.
Mientras tanto nos enteramos, estupefactas, que el Gobierno Vasco, además de no gastar 454 millones de euros de su presupuesto para 2020, acumulaba a final de año un superávit de tesorería disponible de nada menos que 1.072 millones de euros, que debieran haber sido utilizados en revertir los recortes de sanidad, pensiones y necesidades sociales.
Las mujeres pensionistas acudiremos a la movilización del día 29 de mayo en defensa de nuestra sanidad pública, por las pensiones actuales y futuras y contra todas privatizaciones.
Mila eta laurogei euroko Gutxieneko Pentsioa!
Mila eta berrehun euroko Gutxieneko Soldata!
¡Pensión Mínima: 1.080 euros. Salario Mínimo: 1.200 euros!
Emakume pentsionistok aurrera!!!!
