La crisis mundial provocada por el COVID 19 ha agrandado aún más las desigualdades sociales y en especial en lo que afecta a las mujeres.

Loli Pisón Ochoa de Eribe

Las personas mayores hemos estado fundamentalmente abandonadas. La vejez está «claramente feminizada». Las mujeres somos mayoritaria en esta etapa de la vida, superando en un 32% a los hombres. 

Y no es un problema que ha surgido de repente, no ha sido con la llegada de este estado de alarma, ni solo por el confinamiento o el temor a no contagiar o ser contagiadas. Ya estábamos solos y solas.

Nuestro perfil como mujeres pensionistas es muy modesto, con pensiones insuficientes y ayudas sociales y parroquiales. Sin ascensor en nuestras viviendas y, en muchas ocasiones, sin calefacción. 

La brecha en materia de derechos a pensión se sitúa en un 39% por término medio, y es el resultado de los desequilibrios generados por las desigualdades persistentes en lo que respecta a los salarios y al acceso al empleo, por un lado, y de la discriminación y de la brecha salarial entre hombres y mujeres en el mercado laboral, por otro.  Esta brecha en materia de pensiones representa un obstáculo para la independencia económica de las mujeres y es una de las razones por las que nosotras vamos cayendo por debajo del umbral de pobreza a medida que envejecemos. Por lo que es necesario adoptar medidas encaminadas a garantizar la igualdad de acceso a pensiones dignas para las mujeres.

Dadas las dimensiones intergeneracionales de la miseria, abordar la situación de las niñas y las jóvenes que se enfrentan a la exclusión social y a la pobreza es determinante para atajar la feminización de la pobreza.

  ¡Demandamos una Pensión Mínima de 1080 euros 

          y un Salario Mínimo de 1200 euros!

Las mujeres jubiladas y pensionistas hacemos una llamada a todas las mujeres (jóvenes y mayores) a sumarse a esta reivindicación, porque tarde o temprano, todas seremos jubiladas o pensionistas. 

No podemos obviar, por su especial gravedad, entre otros muchos recortes que se nos imponen, la limitación de la asistencia médica presencial en los centros de atención primaria, así como el consiguiente retraso en los controles, tratamientos y asistencia a especialistas, lo que está generando males paralelos a los provocados por la Covid19.

Organizaciones feministas denuncian que 20 de las 21 recomendaciones del Pacto de Toledo, tratado en la Mesa de Diálogo Social con agentes empresariales, sindicales y gobierno central, dan la espalda a las mujeres, a todas las mujeres. Y su resolución agravará aún más nuestra vulnerabilidad. 

Por lo tanto, decimos, ¡NO AL PACTO DE TOLEDO!

Emakumeok aurrera!!! Lunes 19 de abril de 2021

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