LA JUBILACIÓN A LOS 67 AÑOS Y EL COLECTIVO DE 60-64 AÑOS

Jesus Mari Soubies Garate

A Septiembre de 2020 teníamos a nivel estatal 423.931 personas desempleadas de 60 a 64 años. De todas ellas 103.268  cobraban la prestación de desempleo y otros 254.689  se encontraban cobrando diferentes  subsidios, probablemente esperando a reunir todas las condiciones para acceder a la jubilación. Quedan  65.794 personas de esa edad como demandantes de empleo que no cobran nada, y que seguramente, aún no cumplen la condición de 15 años cotizados para el subsidio indefinido. Todos estos  colectivos llegarán a la jubilación con unas cotizaciones diezmadas. 

En este colectivo de edad, también tenemos  683.861 pensiones repartidas casi a medias entre Jubilaciones anticipadas e  Incapacidades Permanentes. Los que siguen cotizando en esa franja de edad  en sep-2020 son 1.343.065 personas. en dicha cifra están incluidas las personas que cobran desempleo, que ya hemos mencionado. O sea, que hay 1.000.000 aproximadamente con una ocupación entre los 60-64 años. Esta quinta generacional está formada, por aproximadamente 2.700.000 mujeres y hombre

Se puede decir que las personas paradas y pensionistas de 60-64 años son tantas como las ocupadas. También se puede afirmar con objetividad que, en general, la mitad de la población trabajadora no llega a la jubilación desde el empleo, sino desde el paro y desde la incapacidad permanente. Tenemos casi la mitad de todas las nuevas altas de jubilación anual  con adelanto forzado. 

El resto, los afortunados que siguen teniendo un empleo a edades de 60 o más, podemos  admitir que se jubilan con 64,4 años de promedio, de las demás no. De las 330.000 nuevas altas anuales de jubilación, unas 123.000 son “forzadas antes de la edad legal” y otras 60.000, por “necesidad”, legalmente anticipadas (incapacidades). Si queremos mejorar la edad de jubilación hay que mejorar los raquíticos salarios y las malas condiciones de trabajo, para eso está la ley de Prevención de RR.LL. Se necesitan más inspectores de trabajo.

La edad real de jubilación se puede mejorar, claro que sí. Lo primero que hay hacer es prohibir la “basura” en la contratación laboral. Orden y Limpieza empezando el mismo día de la contratación. Es el propio sistema capitalista, el sistema financiero, económico y productivo, el que origina estas disfunciones que a renglón seguido nos echan en cara a la población trabajadora. Al tiempo que se despide al que tiene más de 55 años,  diciendo que “sois muy mayores”, se le echa en cara espetando: hagan el favor de seguir trabajando, que usted todavía es joven. En qué quedamos. Despedir a los mayores de 55 años es una práctica habitual en nuestra economía. La Banca, Iberdrola, Telefónica, y las multinacionales, despedir a la plantilla de más de 55 años, le llaman rejuvenecer plantillas con jubilaciones anticipadas, y a los contratos basura para la juventud, “oportunidad laboral”.

El Ministro Sr. J.L. Escrivá pretende elevar la edad media real de jubilación que ahora está en 64 años y 5meses, para que se equipare con la edad legal, 67 años. Esta edad media ha subido a partir del año 2019 a causa de la caída de las jubilaciones anticipadas. Ha diseñado dos medidas para conseguir dicho objetivo. Una, penalizar y restringir la jubilación anticipada (al tiempo que se mantiene la facilidad y el bajo coste del despido). Dos, incrementando los coeficientes reductores en el cálculo  de los años anticipados. Lo que sí se conseguirá con esto es aumentar el desempleo en esas edades y reducir sus futuras pensiones. No es ningún corolario.  Es simplemente lo que se pretende. Se hace un lavado de conciencia escribiendo. “…debe combatirse la discriminación por edad en nuestro mercado de trabajo,.. … o la  recolocación de las personas de más edad y su mantenimiento en activo…”, pero no se articulan medidas concretas. Resulta evidente, el problema no está en subir la edad de jubilación sino en la actual política laboral: la práctica habitual de despedir a las personas mayores de 55 años a cambio de contratos basura a la juventud es costumbre.

En las actuales condiciones técnicas y productivas subir la edad legal a los 67 años, está en contradicción objetiva con la propia realidad. Al mismo tiempo, con el nivel tecnológico actual es incomprensible que se trabaje en condiciones tan precarias, penosas y peligrosas. Nuestro sistema productivo es una máquina “rompe-personas”. Viendo que la precariedad actual persiste y sigue extendiéndose, será inevitable que el enorme número de pensiones por incapacidad, en el próximo futuro, se mantengan e incluso aumente. Actualmente suponen ya el 10% de todas las pensiones (947.782 en sep-2020), y el 10% del presupuesto. 

El Pacto de Toledo, aunque en su recomendación nº 18, habla de las “Personas con Discapacidad” (así se titula la recomendación) y tienen en cuenta la protección e inserción social de todas estas personas, no entra, para nada, en las Pensiones de Incapacidad originadas por la actividad económica y productiva (no interesa). Subir la edad de retiro a los 67 años perjudica a toda la población trabajadora y a la juventud, pero mucho más gravemente a las que por su actividad en condiciones precarias han originado y sufrido una incapacidad permanente, y también a las que han terminado en el desempleo. Hay que poner a las personas y la vida en el centro de la economía.  Así todos y todas trabajaremos y estaremos ocupadas hasta la edad legal de jubilación, conservando nuestro empleo, nuestra integridad física,  y lo más importante, nuestra dignidad. 

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