La pandemia no puede ser excusa para retroceder en derechos.

10 de Diciembre, día de los Derechos Humanos, día en que, en 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Las mujeres mayores tenemos derecho a vivir con dignidad, sin miseria y sin temor.
Tenemos derecho a:
– Una pensión digna y propia. Pensión de viudedad del 100% de la base reguladora del cónyuge fallecido. Que se elimine la brecha de género en pensiones, un 37% más bajas que las de nuestros compañeros pensionistas. En todos los casos, Pensión Mínima de 1.080 euros.

– Derecho a la salud, Pública y de Calidad. Atención Primaria presencial como antes de la pandemia. Derecho a medicamentos 100% gratuitos. Derogación del copago farmacéutico. Atención sanitaria específica para las mujeres mayores de 65 años. Al llegar a los 65-70 años finalizan los programas públicos para la detección precoz de enfermedades femeninas. Dejar de acudir al especialista con quince o veinte años más de esperanza de vida, no es lo adecuado.
– Vivir en el propio domicilio, con atención suficiente de los servicios sociales de base, teniendo cualquier grado de dependencia. Acompañamiento de servicios sociales para realizar trámites imprescindibles, como cobrar la pensión en bancos, adquirir medicamentos o alimentos, papeleo en ayuntamientos, si la persona pensionista no puede hacerlo sola.
– Si es nuestra decisión o por un favorable acuerdo familiar, vivir en una residencia 100% de gestión pública.
– No hay pensión digna sin empleo digno. Exigimos trabajo decente, de calidad e igualitario, sin discriminación por ninguna razón y sin regímenes especiales de la Seguridad Social para las mujeres.
– Salario Mínimo, 1200 euros.
– Reconocimiento de los cuidados de las mujeres en el hogar como un trabajo, y a ellas, como trabajadoras, para alcanzar una pensión propia de jubilación a los 65 años.
– Derecho a no ser tratadas como personas invisibles o incompetentes.

– Derecho a no ser víctimas de cualquier clase de violencia por ser mujeres. Las mujeres mayores de
65 años somos las que menos denunciamos la violencia machista y menos protección reclamamos.
Gobiernos Vasco y Central, Ayuntamientos, Diputaciones, tienen el deber de priorizar estos derechos humanos sobre proyectos inútiles y costosos.
Tenemos sobre nosotras el Pacto de Toledo, cuyo contenido en sus recomendaciones es básicamente ambiguo y existen contradicciones flagrantes.
La subida que recomienda el Pacto de Toledo es insignificante, sobre todo para las pensiones más bajas, siendo éstas mayoritariamente de mujeres, tanto contributivas como no contributivas. Hace que la brecha de pensiones aumente y que nuestros ingresos sigan perpetuando la pobreza.

Exigimos que deroguen las Reformas de 2011 y 2013, que tanto daño nos hacen.
¡NO QUEREMOS EL PACTO DE TOLEDO! Para pararlo, saldremos a la calle todas y todos el próximo sábado día 5 a las 12:00, en pueblos y ciudades.
Pensión Mínima 1.080 euros. Salario Mínimo 1.200 euros.
Emakumeok aurrera!
