LA PANDEMIA:Dificultad para unos, facilidad para otros

La pandemia está dificultando la capacidad de amplias franjas sociales para defender y reivindicar derechos, como nos ocurre al Movimiento Pensionista para defender la Pensión Mínima de dignidad, o para acabar con la injusticia sobre las mujeres y la pensión de viudedad. La misma pandemia, curiosamente, aumenta la capacidad de los poderosos para recortarlos y extender sus mensajes, es “agua de mayo” para ellos.

Así está ocurriendo con la reforma del sistema público de pensiones, aun pendiente de ser aprobada. Todo indica que se está fraguando otra reforma fraudulenta. El objetivo es recortar el porcentaje sobre el PIB que supondrían las pensiones con la entrada de las generaciones del babi-boom en el sistema. Si el número de pensionistas en 25-30 años va a aumentar en un 30%, el gasto actual que supone 11% del PIB, pasaría, cuanto menos al 14,3% del futuro PIB, pero se pretende mantenerlo en el 11%. La recomendación de la Carta Social Europea, sobre los ingresos mínimos y una pensión digna para todas las personas se ignoran. Lo que se argumenta es lo de siempre: sois muchos. Una razón que si en algo tiene que influir es en la dirección contraria y a acabar con la brecha de género existente. Si seremos más y mantenemos las mismas condiciones o las endurecemos más, los problemas sociales y económicos de las personas mayores seguirán creciendo.
Tal como están las cosas, y con las medidas que se pretenden, en pocos años veremos que lo que se prolonga no es la edad en activo de las personas hasta los 67 años, sino la estancia en el desempleo durante 2 años más de muchísimas personas mayores; con los nuevos cálculos, la pensión resultante bajará; la brecha de género aumentará en la medida que se mantiene la negación a reconocer que la pensión de viudedad suba hasta el 100%; se niega el reconocimiento de que la cotización mínima debe dar derecho a la pensión contributiva mínima de dignidad sin necesidad de complemento, etc. a las generaciones del babi-boom, después de una larga vida de trabajo, les espera una sonora bofetada cuando se retiren.

No pasarán muchos años, 5 ó 7 años a lo más, para que vuelva a visualizarse el fracaso de esta reforma e incremente el malestar y el conflicto social. La reforma persigue lo contrario de lo que predica. Ya pasó con las reformas de pensiones de 2011 y 2013: el 15 de enero de 2018 nuestra generación dijo BASTA, a pesar de que las CC.SS. mayoritarias del estado, CCOO y UGT, vendían las reformas anteriores como “Acuerdo para la Reforma y el Fortalecimiento del sistema Público de Pensiones”. De los 12 miembros de la “Comisión de Expertos”, que desarrollaron las bases de aquellas reformas, dos las criticaron y vaticinaron el conflicto social que se avecinaba: ni más ni menos, el que estamos protagonizado el movimiento pensionista que el próximo mes de enero cumplirá 3 años en la calle. A aquellos dos expertos nadie les hizo caso, ahora seguimos en las mismas. En realidad el resto eran expertos financieros privados. Expertos financieros, porque lo que es sobre pensiones públicas dignas, visto lo visto durante estos 7 años, no tenían ni idea.
Han tratado de engañarnos por tres veces: la primera fue casi a escondidas, el 2011, por intereses financieros; la segunda, amañando con informes más que dudosos, también fue por intereses financieros, y la tercera, la actual, con milongas progres, también por los mismos intereses. Dinero que esos banqueros y tiranos financieros quieren pillar y manipular. Ayuda del FMI y de instituciones europeas e internacionales dirigidas por gente puesta a dedo, no les falta. No dudan en imponen sus criterios con un derecho a VETO que nadie les ha otorgado: no ponen un euro en impuestos, pero creen tener más derecho que nadie a decir cómo deben gastarse los presupuestos. Ya no engañan a nadie, pero indignan a muchos y muchas.
Ahora, los enemigos del Sistema Público de Pensiones, cuentan con la ventaja que les otorga la pandemia COVID19, les viene como agua de mayo; la misma circunstancia, dificulta al movimiento pensionista y a la sociedad poder hacer frente a estas agresiones.
Aunque mermados en efectivos y diezmados por la pandemia, el movimiento pensionista de Hego Euskal Herria ha mantenido y mantiene el pulso con decoro, con coherencia y con dignidad. Tenemos sobradas razones para ello: las mismas que ocasionaron el desarrollo nuestra reivindicaciones tras el estallido del 15 de enero de 2018. No podemos dar por bueno esta Reforma, en su actual formulación, de ninguna manera:

- Porque vuelve a dejar de lado la superación de la brecha de género, a pesar que las mujeres siguen desarrollando las tareas esenciales e imprescindibles para el mantenimiento de la vida, la sociedad y la propia actividad económica. Consolida y perpetúa la subordinación de media sociedad a la otra mitad.
- Porque produce una brecha intergeneracional evidente. Dentro de 7 años en 2028, las generaciones del babi-boom representarán el 25%, y en 2032 habrá tres grupos pensionistas pues a los dos anteriores se sumarán los que vienen que una raquítica EPSV sobre sus espaldas. Esta reforma es una bofetada a las generaciones del babi-boom que empieza a jubilarse y (con las mismas aportaciones y años que los actuales), tendrán una pensión más reducida.
- Porque la segmentación y precariedad laboral existente continuará agudizándose en la jubilación. Salarios precarios, pensiones precarias e ingresos precarios. Las Asociaciones Pensionistas en esa situación tendrán grandes problemas para hacer frente común a los ataques que, cada varios años, se producen contra el Sistema Público de Pensiones.
- Pero sin duda el aspecto más peligroso y venenoso de la reforma, es la promoción de Fondos Privados de Pensiones. Los conceptos reales de trabajo, salario y pensiones, son diametralmente opuestos a los de fondos, rentas de capital, especulación bursátil, etc. Si estos últimos suben es a costa de aquellos. Este producto representa la culminación del sistema capitalista: la población trabajadora y asalariada explotándose a sí misma. Los sindicatos de clase metidos a promotores de fondos y rentas de capital. Esto no tiene nada que ver con los conceptos económicos de consumo, ahorro e inversión que sí tienen correlación entre ellas y combinadas adecuadamente son beneficiosas para la actividad económica y social.
En resumen, aceptando y permitiendo esta Reforma:
- Faltaríamos a nuestro COMPROMISO INTER-GENERACIONAL.
- Iríamos en contra de la generación del Babi-boom.
- Daríamos la espalda a la mitad del movimiento pensionista: a las compañeras pensionistas.
- Consolidaríamos dos bloques pensionistas en el Sistema Público de Pensiones, con dos sistemas distintos de cálculo de derechos socio-económicos-laborales fundamentales. En el futuro sería cada vez más difícil hacer frente de forma unitaria a nuevos ataques contra el Sistema Público de Pensiones, que periódicamente lanzan desde los centros de decisión financieras.
- Finalmente, se renuncia a los ideales socio-económicos y laborales del movimiento obrero. El sindicalismo renuncia a su propio ADN.

Por eso nos movilizaremos el 30 de Noviembre en Nafarroa y el 5 de Diciembre en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, para exigir que la actual Reforma sea una oportunidad para desarrollar un sistema público de pensiones que responda a la realidad socio-laboral actual y que el Movimiento Pensionista ha definido con exactitud a través de sus reivindicaciones.
También en enero de 2021, TERCER ANIVERSARIO, desarrollaremos una respuesta a la nueva realidad y haremos propuestas a través de nuevas movilizaciones sociales. La pandemia pasará, pero nuestro compromiso intergeneracional quedará. La pandemia COVID19 no puede servir de burladero institucional.
GOBIERNE QUIEN GOBIERNE LAS PENSIONES PUBLICAS SE DEFIENDEN
Jesusmari Soubies APL-Gaurgeroa
Gasteiz 15 de Noviembre de 2020
