La puerta giratoria no cruje: gira en silencio, bien engrasada

Puntu eta jarrai
Análisis sobre el salario de Josu Jon Imaz y las conexiones entre el PNV y Repsol
Este análisis surge tras la publicación en Naiz / GARA (19 de febrero de 2026) de la noticia titulada: «Josu Jon Imaz ha recibido de Repsol un sueldo de 4,75 millones en 2025, un 16,7% más». La información, basada en los datos remitidos por la compañía a la CNMV, no solo detalla una cifra: retrata un modelo.
4,75 millones de euros. Un 16,7% más que el año anterior. Esa es la cantidad que Josu Jon Imaz, exlíder del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y actual consejero delegado de Repsol, percibió en 2025. Una retribución que no puede analizarse como un dato aislado, sino como expresión de una estructura de poder consolidada.

El sueldo que no necesita justificarse
En 2024, Imaz ya había percibido 4,069 millones de euros. En 2025, la cifra ascendió a 4,75 millones. El incremento, muy por encima del IPC, fue registrado en el informe de remuneraciones remitido por Repsol a la Comisión Nacional del Mercado de Valores.
De esa cantidad:
- 3,772 millones corresponden a retribución en metálico
- 916.000 euros a instrumentos financieros consolidados
- el resto a otros conceptos
Para contextualizar: la remuneración media de la plantilla del grupo Repsol en 2025 fue de 63.000 euros, un 1,56% menos que el año anterior. Mientras los trabajadores y trabajadoras perdían poder adquisitivo, el máximo ejecutivo incrementaba su salario en dos dígitos. Una aritmética que habla por sí sola.
Todo ello en un ejercicio en el que Repsol obtuvo un beneficio ajustado neto de 2.568 millones de euros, un 15% inferior al de 2024. Los beneficios caen; la retribución de la cúpula sube.
Del PNV a Repsol: el recorrido
Imaz no es un caso aislado. Fue presidente del EBB del PNV entre 2004 y 2007 y uno de los principales arquitectos del discurso del autogobierno vasco en las últimas décadas.
Tras su salida del partido, se trasladó en enero de 2008 a EE. UU. junto a su familia, donde desarrolló un trabajo de investigación en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard. En julio de ese mismo año regresó como presidente ejecutivo de Petronor, filial de Repsol y propietaria de la refinería de Muskiz.
En 2010 asumió la dirección de la Unidad de Nuevas Energías de Repsol. En noviembre de 2011 fue elegido presidente de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP). En 2012 se incorporó al Comité de Dirección de la compañía como director general del Área Industrial y Nuevas Energías.
El 30 de abril de 2014 fue nombrado consejero delegado de Repsol.

Una red que no es casual
El patrón no termina en un nombre propio. Exdirigentes y cargos vinculados al PNV han ocupado responsabilidades en Petronor y Repsol en distintos momentos. No se trata de anécdotas individuales, sino de una lógica estructural donde partido e intereses corporativos comparten espacios de influencia.
El fenómeno de las puertas giratorias no cruje. Funciona en silencio.
Lobby energético y decisiones políticas
Durante los debates sobre los impuestos extraordinarios a las energéticas, Imaz fue especialmente crítico con las medidas fiscales dirigidas al sector. La presión empresarial coincidió con la posición del PNV en el Congreso, en un contexto en el que Repsol acumulaba beneficios significativos.
El sindicato LAB estimó que la retirada del impuesto especial a las energéticas supuso una pérdida de 93 millones de euros para las haciendas vascas.
En enero de 2026, Imaz acudió a la Casa Blanca para reunirse con Donald Trump, en el marco de la reactivación de operaciones energéticas en Venezuela. El episodio pasó sin valoración pública por parte del Gobierno Vasco.
El silencio, en política, también es una respuesta.

Multas y márgenes
En febrero de 2026, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia sancionó a empresas del grupo Repsol con 20,5 millones de euros por prácticas anticompetitivas relacionadas con el estrechamiento de márgenes a gasolineras low cost durante el periodo de mayor escalada de precios en 2022.
Mientras tanto, en Euskadi se descarta abrir el debate sobre un Salario Mínimo Interprofesional propio, no se equipara la pensión mínima al SMI y se aplazan medidas de redistribución estructural.
La pregunta permanece: ¿para qué sirve el autogobierno si no es para cuestionar el modelo?
Una cuestión de prioridades
4,75 millones de euros al año. Más de 13.000 euros al día. Cada día del año.
Las puertas giratorias no son una metáfora retórica. Son un mecanismo estable: energía, infraestructuras, residencias, externalizaciones, consejos de administración.
No se trata de insinuaciones. Son salarios publicados, cargos documentados y resoluciones oficiales. La indignación no necesita exageración. Los datos son suficientemente elocuentes.
4,75 millones de euros al año. Más de 13.000 euros al día. Cada día del año.
Y, sin embargo, elevar la pensión mínima hasta el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) se presenta como “excesivo”.
La medida, al parecer, siempre se calcula hacia abajo.
