Las clases populares pagan  la crisis capitalista y los conflictos arancelarios

En un contexto de creciente tensión comercial internacional, Jon Fano ofrece un análisis marxista de los conflictos arancelarios impulsados por Estados Unidos bajo la administración Trump. El autor examina cómo estas disputas comerciales reflejan las contradicciones inherentes del capitalismo neoliberal globalizado y el declive de la hegemonía occidental frente al ascenso de nuevos bloques de poder como China. Fano argumenta que tanto las políticas proteccionistas estadounidenses como las respuestas de la Unión Europea terminn perjudicando a las clases trabajadoras, quienes se convierten en los verdaderos pagadores de esta crisis sistémica del capital.

Los conflictos arancelarios actuales, provocados por Estados Unidos, no son más que la expresión de la crisis del modelo de sobreproducción capitalista neoliberal, basado en la globalización de la producción económica y el crecimiento sin límites, y su comercialización a nivel mundial.

La hegemonía de Estados Unidos y del mundo occidental (dentro de este, la Unión Europea) se ha venido debilitando en las últimas décadas, con la aparición de otros bloques socioeconómicos y políticos, especialmente China, que están poniendo en cuestión de un modo creciente esa hegemonía. Ello está provocando contradicciones entre bloques y sectores capitalistas, tratando algunos de ellos, como EEUU, de proteger sus intereses con una política proteccionista, abandonando el mantra del desarrollo positivo de la economía “sin marcha atrás” de la globalización.

Estados Unidos, con Trump a la cabeza, intenta mantenerse como primera potencia mundial y busca salir de su enorme deuda pública y del debilitamiento de su balanza comercial, con una agresiva política arancelaria, poniendo patas arriba las relaciones comerciales a nivel internacional que han venido operando desde finales de la Segunda Guerra Mundial.

Las negociaciones de los aranceles con Europa no son más que un capítulo más de esa estrategia agresiva de Trump. Y no le han salido mal, poniendo de manifiesto la debilidad y subordinación de Europa a EEUU.

La Comisión Europea se ha tragado un gravamen de los aranceles del 15 % a la mayoría de los productos europeos (hasta ahora oscilaba entre el 0 % y el 5 %) y se mantienen los aranceles del 50 % para el acero y el aluminio. Asimismo, se contempla en el acuerdo 750 000 millones de dólares en compras de energías fósiles y equipamiento militar de EEUU, más 600 000 millones en inversiones.

Tal subordinación no ha sido del agrado de todos los Estados de la Unión Europea, ni de diversos grupos empresariales, pues no afecta a todos ellos del mismo modo el acuerdo arancelario y cada uno de ellos busca defender sus propios y exclusivos intereses. No son de extrañar las declaraciones críticas o de rechazo de diversos responsables políticos, grupos o asociaciones empresariales en la Unión Europea, en el Estado español y en Hego Euskal Herria.

Este acuerdo arancelario, así como otras relaciones comerciales competitivas a escala internacional, van a tener repercusiones en la inflación, los salarios, el empleo y los derechos sociales en Europa. Pero esto no debe conducirnos a que la agresiva política arancelaria de Trump nos lleve a defender a las élites políticas y económicas de la Unión Europea y sus planes para defender la competitividad de su modelo económico capitalista neoliberal.

No podemos dejar de señalar que la Unión Europea, o los Estados que la conforman, están sufriendo ahora las relaciones políticas, comerciales y coloniales que buena parte de ellos impusieron a nivel internacional durante muchos años, hasta mediados del siglo pasado, y que se debilitaron a partir de la 2ª Guerra Mundial.

Una Unión Europea, por otra parte, que ha decidido rearmarse gastando 800 000 millones de euros, buena parte de ellos destinados a la compra de armamento estadounidense; que impone recortes a los derechos laborales, de pensiones, sociales y democráticos; que se proclama defensora de los derechos humanos y pone fronteras y reprime a la emigración; que apoya o condesciende con la política genocida de Israel contra el pueblo palestino; que renuncia o debilita sus planes para enfrentarse al cambio climático; o que no reconoce el derecho de autodeterminación de las naciones o pueblos sin Estado en su propio territorio, como es el caso del pueblo vasco, no aceptando incluso al menos hasta el momento que el euskara, el catalán y el gallego sean reconocidos como lenguas oficiales de uso en las instituciones europeas.

No podemos aceptar el chantaje de tener que defender, o asumir como mal menor, la defensa de las élites políticas, económicas o militares de la Unión Europea por el hecho de ver agredidos sus intereses por EEUU. En nombre de la defensa de la competitividad de las empresas y del sistema económico europeo, los Estados van a destinar grandes recursos públicos para su sostén y viabilidad, en detrimento de los servicios públicos y de las necesidades sociales de la mayoría de la sociedad. De igual modo, los recortes salariales, de empleo, la represión y recortes democráticos frente a cualquier manifestación de resistencia y contestación van a estar al orden del día.

En Euskal Herria no vamos a estar ajenos a esos problemas. Ya estamos viendo, en especial por el Gobierno de Gasteiz, sus propuestas para facilitar ayudas financieras y de otro tipo para sostener a determinadas empresas y grupos industriales, de tal modo que puedan ser “competitivas” y obtener buenos beneficios. Nos encontramos ante un marco de incertidumbre en el panorama comercial y geopolítico a nivel mundial, en el que los trabajadores/as, pensionistas y demás sectores populares vamos a tener que estar muy atentos. No podemos ser los paganos/as de esta crisis y contradicciones capitalistas y tenemos que estar dispuestos a defender con uñas y dientes nuestros intereses, contrarios y enfrentados a los de las élites capitalistas que manejan el mundo.

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5 Comments

  1. un buen discurso, pero no veo que propongas alguna solución

  2. Alfredo, malos vientos corren para soluciones,
    Bidea: Borroka eta Herria!!

  3. Muy buena la solución propuesta:
    *estar dispuestos a defender con uñas y dientes nuestros intereses, contrarios y enfrentados a los de las élites capitalistas que manejan el mundo.*..
    Atent@s!!
    queda mucho por hacer…

  4. Imprescindible análisis este que nos presenta Jon y que, por otra parte, coincide básicamente con los planteamientos que, en general, han sido expresados por la izquierda política en el Estado español. Alguien dijo que el franquismo ya existía antes de Franco y yo diría que el Trumpismo ya se venía fraguando antes de aparecer el personaje que lo encarna. Algo más imprevisto, y no por eso menos indignante, ha sido la servil sumisión de Europa. Primero, disfrazada del apoyo a un humillado Zelenski en la Casa Blanca y después, sometiéndose descaradamente a las pretensiones de Trump… Nos espera un futuro complicado y más que nunca, tendremos que decir alto y claro: “Borroka da bide bakarra!!”

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