Las mujeres somos los soportes de la vida.

LOLI PISON OCHOA DE ERIBE ( MOVIMIENTO DE PENSIONISTAS DE BIZKAIA )

Un informe publicado por Emakunde concluye que la pandemia ha aumentado la carga de los trabajos sin remunerar que realizamos sobre todo las mujeres en el hogar. También en el ámbito del trabajo remunerado, según el Instituto Vasco de la Mujer, los sectores feminizados han tenido que trabajar más duro de lo habitual.

La crisis, según Emakunde, «está teniendo y tendrá un impacto negativo más significativo en aquellas personas que presentaban ya antes una situación de mayor vulnerabilidad» y, en consecuencia, «la desigualdad de género explica que dentro de estos grupos, las mujeres y las niñas estemos más expuestas a esta crisis en términos de discriminación, violencia y vulneración de derechos».

Con la llegada de la pandemia, las responsabilidades del trabajo doméstico y del cuidado en los hogares han aumentado, debido al cierre de centros escolares, la suspensión de servicios que facilitan la conciliación, al aislamiento domiciliario o a la interrupción de los servicios de cuidado profesionales a las personas mayores.

La crisis de pensiones es una crisis construída. Es un problema de distribución de la riqueza del país. 

Hay dinero.

Un ejemplo, hay muchos más: ¿Por qué están blindadas tres instituciones privilegiadas: monarquía, ejército e iglesia con millones y millones de dinero público sin control, y en cambio, “no hay dinero” para pensiones dignas y suficientes? ¿De verdad creen que lo aceptamos?

El capitalismo que desde lo más, lo más arriba, nos gobierna, hace negocio de todo. Hasta en esta pandemia hacen negocio de nuestra salud y de nuestros mermados ingresos. Hacen negocio de nuestra pobreza. Con pactos de Toledo inasumibles, banco estatal, banco europeo y toda la maquinaria financiera.

Máximas autoridades del gobierno estatal y vasco nos mandan mensajes deshonestos para que asumamos que somos culpables de nuestra salud y de nuestra pobreza, cuando intentamos vivir nuestra existencia y nuestro ocio, para meternos el miedo en el cuerpo, sembrando desconfianza.

Somos personas conscientes, no necesitamos que nos estén desautorizando continuamente como si fuéramos cándidas. Quieren apartarnos de la calle. Y no vamos a irnos y seguiremos reivindicando una y otra vez, Pensión Mínima 1.080 euros y Salario Mínimo 1.200 euros. 

¡Porque es viable!

Ánimo y Emakumeak aurrera!!!

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