Lehen Mailako Arreta eta adinekoak Atención Primaria y personas mayores

Jose Mari Uria
La Atención Primaria dentro del sistema de salud no puede ser el recurso pobre en términos presupuestarios del sistema sanitario de salud. Es importante subrayar que en aquellos países que tienen una Atención Primaria bien dotada y de calidad presentan mejores índices de salud.
La Atención Primaria desde tiempo lejanos, padres, abuelos ha tenido una importancia vital, entre otros, por la relación entre paciente-médico. Quiero resaltar las características que le hacen ser una parte fundamental del sistema de salud.
- La cercanía del recurso para las personas usuarias.
- La salud considerada en su conjunto, desde una visión holística.
- Atención entre médico-paciente en el tiempo, creando vínculos de cercanía, apoyo, seguridad, tan fundamentales para el estado de ánimo, que redundan positivamente en el estado emocional del paciente, y en consecuencia en su estado de salud general.
- Conocimiento exhaustivo del paciente, y con ello la posibilidad de hacer diagnósticos para la pronta derivación a los recursos especializados.
- Se tiene en cuenta a la persona en su conjunto, por eso las-os médicos cooperan con otros servicios socio-sanitarios y extra-sanitarios.
En la crisis de la pandemia del covid-19 ha sido fundamental el trabajo desarrollado por las-os médicos de Atención Primaria. La lejanía, la distancia ha sido compensada por la cotidianeidad en el trato, por un modo de relación más horizontal, y sobre todo por el vínculo entre médico-paciente previamente establecido, que ofrece apoyo emocional tan fundamental en los momentos vividos en la crisis sanitaria del covid-19, y que tanto ha atacado a las personas mayores.
También interesa resaltar que en la pandemia del covid-19, el conocimiento exhaustivo del paciente, de los antecedentes personales, familiares y el historial clínico, ha permitido identificar las situaciones de atención más urgente, mostrando un valor incalculable para preservar la vida y la salud de las personas. Sin embargo, los grandes centros para la atención de personas de la tercera edad, con escasos recursos humanos sanitarios, se han convertido en el mayor horror de la crisis.

Refiriéndonos a las personas mayores, la Atención Primaria cobra una importancia fundamental para la prevención y detección de enfermedades, para el tratamiento y el seguimiento desde enfermería en relación a la alimentación, medicación, y muy especial dirigido al seguimiento a través de visitas domiciliarias a enfermos crónicos que, por sus circunstancias, no pueden trasladarse al centro de salud. En esta edad el vínculo creado ente médico-paciente es fundamental para la salud integral de la persona, y no vale decir que no se dispone de recursos para preservar la vida de las personas y que se repita la tragedia ocurrida que hemos vivido en la pandemia del covid-19.
En este sentido tan solo el 5% de las personas mayores viven en centros socio-sanitarios. Ello supone que el 95% de las personas mayores viven en domicilios familiares y por tanto con los cuidados asistenciales de la Atención Primaria de los centros de salud de cada pueblo.
Con respecto a las residencias de mayores, aun habiéndose mejorado en la coordinación entre centros residenciales de personas mayores y Osakidetza, un tema que interesa debatir en profundidad es lo relativo a la Atención Primaria y las-os pacientes de residencias de tercera edad, pues existen serias dudas de su relación, y de la utilización de los recursos sanitarios públicos. Se debe de profundizar desde la administración una mayor integración socio-sanitaria vinculando los médicos de residencias con el equipo de atención primaria de los centros de salud correspondientes.
El caos de las residencias ha sido mayúsculo, y ha estado asociado a su privatización en manos de fondos de inversión. Se debe hacer con urgencia por parte de la Diputación y las asociaciones de familiares de personas residentes una auditoría de todas aquellas que incumplan las normativas y supongan un peligro para la salud. Es necesario aumentar las residencias de titularidad pública y gestión pública.

De la misma forma, se ha puesto de manifiesto claramente la necesidad de aumentar los salarios de las profesionales que trabajan en el sector de residencias así como aumentar los ratios de atención a las personas residentes.
Volviendo a la crisis de la pandemia del covid-19, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y los jefes de los ejecutivos autonómicos, señalan que se ha acordado dar a la Atención Primaria un papel central en la gestión de la crisis, pensando en la desescalada que se prevé larga. Hay que recordar que la Atención Primaria ha desarrollado un papel fundamental durante la crisis de la pandemia asumiendo el liderazgo, tomando decisiones, antes de que las autoridades lo decidieran. Asimismo, en el seguimiento de enfermos que han padecido la enfermedad y que presentan síntomas, así como en la detección y notificación el papel que están realizando y que deben continuar haciendo es de primer orden.

Retornando al inicio de este artículo, no puede ser que la Atención Primaria sea el área pobre del sistema sanitario. Es vergonzoso los recortes que han sufrido a lo largo de los años, y las repercusiones negativas que está teniendo en la salud de las personas atendidas. Es escasa la dedicación que pueden ofrecer al paciente, y lo más grave, no cuentan con tiempo para acudir al domicilio, en el caso de las personas mayores, no tienen capacidad para atender en el domicilio como se requiere, teniendo muchas veces los pacientes que acogerse a los servicios de urgencia domiciliaria. Se debe preservar la Atención Primaria, poniendo en valor con mayor dotación de recursos económicos y humanos, en definitiva mayor inversión presupuestaria. Estaremos atentos al plan de contingencia que dice que tiene preparado la Consejería de Sanidad. En definitiva lo que deseamos es menos palabras y más hechos.

Jose Mari Uria

El análisis y propuesta del artículo clave en el TRATAMIENTO y seguimiento de los facultativos de medicina primari para los mayores pero la realidad POST-CONFINAMIENTO DEL COVID-19 ha pasado a un protocolo de estar saturados los Centros de Salud Primaria a estar vacíos, realizar consultas no presenciales telefónicamente, mantener las plantillas recortadas y en periodo vacacional de los sanitarios y médicos falta de sustitutos/as. Si el modelo no cambia y la inversión en salud pública no aumenta, mantenemos en riesgo la atención primaria y todas las posibles Pandemias venideras. Mientras la ciencia,la investigación, los recursos humanos y económicos, y los servicios políticos no actúen, no se utilicen para las mejoras de la ciudania no hay nada que hacer. El dinero ha de ser un recurso material que responda en su uso a dar un equilibrio de sostenimiento y dignidad a la sociedad, no se puede convertir en el instrumento de riqueza para unas minorías.
La atención a nuestros mayores es muy deficitaria, se les cierra los centros de día sin haber ningún positivo durante 15 días , tampoco se les hace P C R para conocer la situación de los centros.Y las personas .
Por el contrario al resto de la población sobretodo jóvenes cantidad de ellas .
Me preguntoes igual el trato?