LOS CUIDADOS Y LAS RESIDENCIAS:

(Basado en datos aportados por Babestu)
El pasado 30 de noviembre tuvo lugar una huelga general feminista en la que se llamaba a toda la población a posicionarse “por el derecho al cuidado”.
La jornada fue un éxito de participación y trajo de nuevo a primera plana la idea fundamental que defiende el feminismo: La Sociedad de los Cuidados.
Y es que la ciudadanía es cada vez más consciente de que vivimos en una época de fuertes tensiones sociales, de desigualdad creciente y de inquietud ante el futuro… y el modelo imperante hasta el momento, la sociedad basada en el mercado, ya no da más de sí. El modelo actual no aporta otra promesa más que desigualdad, devaluación de salarios, explotación e inquietud ante el futuro…
Y este modelo de mercado, en su búsqueda incesante de beneficios y en la progresiva explotación de las personas, amenaza todo nuestro sistema de cuidados a nivel social y sanitario.
Por eso, y en relación a los Cuidados, hoy queremos denunciar la situación en la que siguen las personas alojadas en residencias.
Tras la crisis del Coronavirus y sus devastadoras consecuencias en las residencias de mayores pocas cosas han cambiado, y a pesar de las duras lecciones aprendidas parece que quienes manejan el timón de nuestra sociedad no ven la necesidad de modificar el guion que nos ha traído hasta aquí. Al igual que en la terrible crisis de 2007 tras unas dudas iniciales el sistema ha persistido en los mismos errores.
A día de hoy, los Cuidados de Larga Duración y las Residencias de mayores en particular, siguen siendo un suculento negocio que atrae a quienes buscan el beneficio por encima de todo: fondos de inversión, grandes empresas del sector, grandes fortunas…
Y el negocio de los cuidados también se convierte en una oportunidad para políticos afines a los consejos de administración y a la utilización de puertas giratorias, y es un excelente caldo de cultivo para personas “emprendedoras” capaces de modificar el objeto fundacional de entidades sin ánimo de lucro como como la Fundación Miranda de Barakaldo, que con las bendiciones del Obispado ha dejado de lado su objeto fundacional (“regir una residencia para personas mayores de limitados recursos económicos y naturales de Barakaldo”) para convertirse en una de las residencias más caras de Bizkaia y una fuente de lucro indirecto.
EL GRAN NEGOCIO DE LAS RESIDENCIAS:
Nuestros dirigentes han llevado a cabo un auténtico desmantelamiento del sistema público de cuidados y su gran herramienta privatizadora ha sido la “colaboración público-privada”, es decir destinar dinero público para subcontratar el cuidado de las personas más vulnerables; una tarea delicada que no debiera dejarse en manos de quienes tienen su primera lealtad en la consecución de beneficios económicos.

El coste de una plaza concertada y pagada con dinero público por nuestra Diputación Foral es de 2.797 €/mes. Y ese precio no ha sido determinado por un estudio de costes, sino por negociación con los proveedores privados.
El volumen de negocio es muy elevado. A comienzos de 2023 en Bilbao las plazas privadas llegan a costar 3.500 € en habitación individual. En la Fundación Miranda, para 2023 el coste es de 3.385 € en habitación individual para estancia permanente y 3.700 para estancias temporales, la segunda más cara de Bizkaia, donde funcionan actualmente unas 150 residencias.
Y los beneficios del negocio explican porqué el cuidado de las personas mayores resulta tan atractivo al capitalismo más descarnado:
– En su estudio sobre residencias, señalaba LAB en 2019 que “Ninguna residencia privatizada ha dado perdidas y la rentabilidad en algunas supera el 16%”
– Medios especializados señalan que la rentabilidad estimada para una residencia pequeña de 20 a 30 plazas, y siempre y cuando sea para autoempleo, se calcula entre el 15% y 20% de lo facturado. Además aportaba el dato de costes de manutención que situaba entre 2,5€-3€ por usuario y día.
– Domus Vi (el mayor operador del país) animaba a sus posibles inversores en 2017 de esta manera: “Las camas públicas permiten absorber los costes fijos, mientras que las privadas (31%del total) son una oportunidad para obtener beneficios”, de hecho afirmaba que (a nivel estatal): “no hay control de precios para las camas privadas”
LA CALIDAD DE LOS CUIDADOS
Hay que tener en cuenta que el 99% de los casosque ingresan en plazas concertadas lo hacen por necesidad perentoria y este dato es esencial para entender la situación actual de los cuidados de larga duración, porque el ingreso en una residencia no es un acto de libre elección, sino de pura necesidad.
Y, sin embargo, ELA en 2019 nos informaba que en Guipuzkoa la Atención Directa en residencias era de 92 minutos/día, mientras que en Araba eran 88 minutos y en Bizkaia ¡¡¡¡60 minutos / día!!!!
Y la OMS advertía en 2022 la alta prevalencia de Maltrato Institucional a las personas mayores en residencias, como consecuencia, entre otras causas, de la mala situación laboral de las trabajadoras, además de la propia perversión de la gestión privada sin un adecuado control.
Todas las privatizaciones conllevan una peor calidad del servicio prestado, ya que cuando se persigue un beneficio, se recortan recursos materiales o humanos, además de peores condiciones laborales. Lo privado degrada la calidad del servicio y los derechos laborales para ceder espacio al beneficio empresarial.
Y sin embargo no hay, desde las instituciones, una voluntad de control de la calidad de los cuidados; no se miden procesos esenciales como: ratio de atención nocturna, porcentaje de residentes desnutridos, porcentaje de residentes con úlceras de presión.
Es decir: nuestros gestores han privatizado los cuidados y miran para otro lado. Todo ello tiene como consecuencia un sistema limitado (llega a una parte escasa de quienes lo precisan), a expensas de la salud de las trabajadoras y que no garantiza los cuidados que precisan nuestros mayores.
Y este modelo de atención resulta muy caro, inevitablemente la atención a los cuidados de larga duración será siempre cara si produce beneficios excesivos, porque una parte sustancial del dinero público no es destinado a aquello que era su fin. Y el eufemismo “colaboración público-privada” y la falta de un control efectivo se hacen cómplices necesarios de ello.
No hay que ser muy malicioso para pensar que algo ocurre en el Oasis Vasco, como se recoge en los documentos elaborados por el periodista de investigación Ahoztar Zelaieta.
Hablar de política es hablar de gestión del dinero público, y nunca como hasta ahora se ha visto tan necesario un cambio de rumbo, porque el sistema actual es más de lo mismo: negocio para los “listos”, pobreza para los trabajadores y sufrimiento para los vulnerables.
Tenemos la convicción de que hay recursos, y estamos convencidos/as de que crear un sistema público de cuidados es posible, pero también sabemos que los intereses de nuestros actuales dirigentes van por otros derroteros.
El pasado 30 de noviembre pusimos de manifiesto y reforzamos nuestra postura feminista, y dimos apoyo a la huelga porque vemos la Sociedad de los Cuidados como la gran respuesta. Y estamos dispuestos/as a luchar ella, porque es pura justicia social que se traduce en lo que llamamos Estado del Bienestar: sanidad y educación públicas, salarios y pensiones dignos y un sistema de cuidados de larga duración público y universal.
Te pedimos como ciudadana/o que reflexiones y que te plantees cuál es tu posición al respecto; que pienses y que opines; que definas en qué mundo te gustaría vivir y que te plantees qué puedes hacer para mejorarlo.
Barakaldo 18-12-202



Un estudio para adaptarlo a las distintas residencias de la CAV .