Los trabajos de cuidados son los únicos no remunerados en la historia de la humanidad.

No existen trabajos que sean propios de mujeres o de hombres. Esto es una construcción.
Pero la diferente valoración en función de quién los realiza no es neutra, ni normal, ni natural. La impone el sistema patriarcal que gobierna el mundo para que las condiciones laborales de las mujeres sean siempre peores, o para que seamos nosotras las responsables de todos los trabajos de cuidados y mantenimiento de la sociedad.
En gran situación de precariedad viven en Euskal Herria miles de mujeres mayores, con ingresos ínfimos, debiendo sobrevivir por debajo del umbral de la pobreza.

¿Qué hemos hecho en nuestras vidas para estar en esta situación?
¡¡TRABAJAR!!
En las tareas del hogar. Gratis. Cuidando de hijos e hijas y personas mayores, mientras nuestros compañeros traían un jornal a casa.
Cuidando de nuestras familias, sin remuneración, como lo hacen muchas mujeres solteras.
Como empleadas de hogar sin apenas derechos, o con ingresos muy escasos al llegar nuestra edad de jubilación.
En la economía sumergida sin ningún tipo de derechos.
Lejos de nuestros países, en situación de gran precariedad por no tener papeles.
En el campo, en el sector pesquero, en donde hasta hace poco no teníamos derechos económicos.

Trabajar sin que nuestras tareas de cuidados tengan reconocimiento económico, y por lo tanto, sin derecho a jubilación propia.
A otras de nosotras, nuestra diversidad funcional nos ha impedido acceder al trabajo remunerado.
Algunas de nosotras nos hemos dedicado a la prostitución, por lo cual nunca hemos podido cotizar y nos encontramos sin derechos.
Algunas de nosotras hemos vivido en comunidades religiosas.
Muchas hemos estado presas durante años, por lo que no tenemos ningún derecho a pensión.
No es casualidad que todo lo que se refiere a nosotras, las mujeres, de todas las edades, en todos los tiempos y en cualquier lugar del mundo, esté invisibilizado, devaluado, olvidado, minusvalorado, ya sean sueldos, pensiones, derechos laborales o derechos universales de las personas.
Las mujeres somos la base de la vida sobre la que se mantiene el sistema patriarcal.

No queremos dejar pasar este 8 de marzo, sin solidarizarnos con todas aquellas mujeres de nuestra tierra y de fuera de ella, que están sufriendo cualquier tipo de violencia y condiciones de vida miserables y de todas aquellas privadas de libertad.
También queremos recordar en este 8 de marzo a las 12 mujeres asesinadas por la violencia machista, en lo que va de año, en el Estado.
¡GORA MARTXOAREN 8a!
DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES TRABAJADORAS!
Emakumeok aurrera!!!
