Mientras el Gobierno de la CAV vende el cuento, la gente espera

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El escaparate y la sala de espera

Hay dos relatos sobre la sanidad pública en Euskal Herria. El de los gobiernos de Gasteiz e Iruña, el que aparece en los comunicados, en los titulares institucionales, en las declaraciones de consejería y el que vive quien lleva meses esperando una cita con el cardiólogo, quien no encuentra médica de cabecera, quien descubre que su consulta lleva semanas sin profesional. Los dos coexisten, pero solo uno se paga con salud.

Hoy, a la calle

Las plataformas ciudadanas en defensa de la sanidad pública han salido hoy a la calle en Gasteiz, Bilbo y Donostia. Concentraciones a mediodía y a última hora de la tarde, con un mensaje que no admite matices. Para cuando este artículo llegue a quienes lo lean, las concentraciones ya habrán tenido lugar. Pero la situación que las motivó no habrá cambiado.

El cuadro clínico tiene nombre

Y esa situación tiene nombre y apellidos. Listas de espera superiores al año en varias especialidades. Más de 500 millones de euros en los presupuestos de 2026 destinados a seguir privatizando servicios. Infrafinanciación crónica de la atención primaria. Abandono sistemático de la salud mental. Consultas sin médicas. Temporalidad por encima del 40% en las plantillas. Vacunas caducadas. Derechos lingüísticos ignorados. La lista no es un accidente: es una política.

El negocio requiere que lo público falle

Porque eso es lo que resulta difícil de aceptar, y más difícil aún de nombrar en voz alta. No se trata de gestión deficiente, de errores acumulados o de insuficiencia presupuestaria sobrevenida. Lo que describe el cuadro clínico de Osakidetza y Osasunbidea, treinta años de deterioro documentado, responde a una lógica. La sanidad pública se degrada para que la privada tenga mercado.
Y es el Gobierno de la CAV quien más ha invertido en construir el escaparate. Planes, mesas de diálogo, informes y fotografías de inauguración, mientras los presupuestos reales cuentan otra historia. Mientras la ETB habla de fiestas, la sanidad pública se privatiza en silencio. Mientras la consejería presenta datos de mejora, quien trabaja en urgencias lleva meses sin refuerzo de plantilla. El Gobierno de la CAV ha convertido la propaganda institucional en un arte: el arte de normalizar lo que no debería ser normal.

Lo que se nos debe no se mendiga

Las personas mayores lo sabemos bien. Somos quienes más dependemos de una sanidad pública en condiciones. Somos quienes pagamos con salud los recortes que otros justifican con eficiencia. Somos quienes, cuando la espera se convierte en abandono, no tenemos otra red.
Por eso desde Gaurgeroa apoyamos sin reservas todas las movilizaciones en defensa de la sanidad pública en Hego Euskal Herria, las de hoy y las que vengan. También las manifestaciones del próximo 18 de abril, que recorrerán las calles de Bilbo, Gasteiz y Donostia. Lo que se está desmantelando, en silencio y a plazos, fue conquistado con décadas de lucha. Tiene que devolverse. Y quienes tienen la responsabilidad de hacerlo saben exactamente lo que están haciendo.

Osasuna eskubidea da, ez negozioa.

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One Comment

  1. En marzo del año pasado, haciendo una carrera, me quedé bloqueado con un dolor intenso en la rodilla.
    El martes de la semana que viene tengo consulta con la doctora de traumatología. Ya no tengo los fuertes dolores que tuve pero, ya que por fin tengo cita, iré a ver qué me dice

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