MUJERES MAYORES Y SOLAS.

Loli Pisón Ochoa de Eribe.

En estos tiempos difíciles para todo el mundo, hay una población invisible de mujeres mayores, pensionistas o sin pensión propia que viven solas, sin ayuda de familiares (porque no los tienen o no están cerca), en situación de precariedad, con ingresos mermados y movilidad reducida, y que no tienen ningún control ni cuidado más que el de ellas mismas.

Quizá algunas con ayuda por unas horas de las trabajadoras del SAD, la mayoría sin esta ayuda porque no han llegado a solicitarla por los trámites dificultosos que requiere, o porque se les ha denegado por causas diversas. Las instituciones de nuestra comunidad autónoma pueden localizarlas en los censos municipales.  

Nos gustaría saber que a la administración le preocupa que a estas mujeres solas y vulnerables les llega la atención domiciliaria y sanitaria que necesitan en su día a día.  Nos gustaría saber que a casa de estas mujeres llegan los Servicios Sociales de ayuntamientos y diputaciones “de oficio”, y que hablan con ellas y ven de primera mano la situación en que se encuentran y toman la decisión de atenderlas en el mantenimiento de su entorno, de su hogar, de su medicación, proporcionándoles acompañamiento y soporte para trámites bancarios y administrativos, tan problemáticos en este mundo digital que se nos impone a nuestra edad. Que detectan situaciones de riesgo en las viviendas que requieran de adaptaciones seguras. Teleasistencia. Nos gustaría tener la garantía de que a nuestras autoridades vascas les preocupa el bienestar de las personas mayores que viven en soledad, las cuales tienen un mayor riesgo de exclusión y aislamiento social y requieren más atención, cuidado y seguimiento.  Nos gustaría tener la certeza de que nuestr@s administrador@s utilizan recursos públicos para que nosotras, las personas mayores, vivamos una vida digna.

En Euskadi, unas 84.400 mujeres mayores de 65 años viven solas. De ellas, un 30% aproximadamente tienen más de 85 años.

En este año de Covid19, a algunas nos han llamado por teléfono desde el ayuntamiento preguntándonos si necesitábamos algo.  Esta es una manera muy endeble de ayudar o de saber nuestra situación. Los Servicios Sociales del ayuntamiento y diputaciones deben acudir a los domicilios, llamando a la puerta de las personas mayores.  No es propaganda lo que necesitamos sino atención real, CON CRISIS Y SIN CRISIS.

Nuestra sociedad no puede ni debe permitir que esta última crisis se cebe otra vez con las personas más desfavorecidas, entre las que se encuentran las personas mayores en soledad.   Las instituciones vascas tienen la responsabilidad de que esto no ocurra.

Pensión Mínima 1.080 euros.  Salario Mínimo 1.200 euros

Emakumeok aurrera!!! Lunes 3/05/2021

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One Comment

  1. Gabon
    Cuanta grandeza y sensibilidad humana hay aqui….Eres un verdadero tesoro.

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