Mundu Aldrebes Honetan: A Quienes No Se Rindieron

Puntu eta jarrai

“Maitasun hitzak nahi nituzke esan, baiñan gaur ezin dut”
Como Benito cantaba en 1967, quisiéramos decir palabras de amor, pero hoy no podemos. Porque este mundo al revés que habitamos no nos lo permite. Porque la rabia ante la injusticia, el saqueo sistematizado y la hipocresía institucionalizada se nos atraviesa en la garganta.
Pero este texto no va dirigido a quienes aceptaron. Va a ti, que seguiste luchando. A ti, que no fuiste morroia del dinero. A ti, que sigues saliendo a la calle con las manos desnudas como única arma.

Gurasoen Mundu Aldebes Hau
“Gu gazteok gaur gabiltza mundu galdu honetan”, cantaba Benito. Nosotras, las jóvenes, vagamos por este mundo perdido. Ahora somos las gurasoak, las madres, las abuelas. Y sí, vimos cómo “diruaren morroi izaten erakutsi digute”, nos enseñaron a ser esclavas del dinero.
Pero tú no aceptaste la lección.
Viste cómo “bizimodu lasai batengatik idealak galdu” por un modo de vida tranquilo perdieron los ideales. Pero tú no los perdiste. Seguiste en la calle. Seguiste plantando cara. Con las manos desnudas.

Un Mundo Sin Escalas: La Corrupción Como Sistema Global
No hay escalas. No hay niveles. Es un continuo obsceno que va de Urkullu a Trump, de Josu Jon a Netanyahu, de Pradales a los consejos de administración de Repsol.
En Ego Euskal Herria: 145.000 firmas recogidas, muchas de ellas las tuyas, ignoradas para igualar pensión y salario mínimo, mientras las puertas giratorias no paran de girar. Y tú sigues insistiendo.
En el Estado español: las mismas, multiplicadas. Y tú sigues movilizándote.
En Europa: el debate obsceno de quién roba más. Repsol, Iberdrola, la banca, y sobre todo, la industria armamentística. SAPA y el resto de mercaderes de la muerte que convierten guerras en dividendos. Y tú sigues denunciándolo.
En el mundo: la cúpula del poder, el dinero cortoplacista. Hacer dinero más rápido, pisotear a quien tiene menos poder. Ser la matona. Imponer por el miedo. Y tú sigues resistiendo.

El Terror Real y Quién lo Reprime
Porque seamos claras sobre quién imparte el terror y quién lo resiste.
Tú sales con las manos desnudas. Esas son tus armas. Las únicas que tienes. Las únicas que necesitas.
Ellas salen con ejércitos, policías, Ertzaintza. Porque son las matonas. Porque ostentan el poder y lo usan para reprimir. Para mantener el orden establecido, ese orden que protege el despojo.
Donald y su banda de oligarcas. Repsol y todas las que fichan a políticas que ya trabajaban para ellas cuando estaban en el gobierno. Josu Jon y sus mariachis saltando del Parlamento al consejo de administración. Pradales y toda su tropa. Las israelíes bombardeando Gaza mientras tachan de terrorista a quien se defiende con piedras.
Porque el verdadero terrorista no es quien resiste con las manos desnudas. Es quien impone el poder por el miedo. Quien se apropia de lo ajeno por la fuerza o por enchufe. Quien tiene los medios de violencia institucionalizada y los usa para reprimir a quien solo tiene la dignidad como escudo.
Tú lo sabes. Por eso sigues ahí.

La Resistencia Como Normalidad
“Si tú estuvieras, ¿qué harías?” Te lo dijeron mil veces. Como si robar fuera normal solo porque tienes la oportunidad. Como si el abuso fuera inevitable.
Y tú respondiste con claridad: No. Privatizar es robar. Enchufar a la amiga es robar. Cobrar de tres sitios públicos es robar. Pasar de política a consejera de la empresa que has regulado es robar. Silenciar 145.000 firmas es robar la democracia. Vender armas que matan niñas es robar el futuro.
Tú no necesitaste que te lo explicaran. Lo supiste siempre. Por eso seguiste manifestándote. Por eso tus manos desnudas nunca se convirtieron en puños cerrados sobre lo ajeno.

¿Qué Mundo Dejamos?
A nuestras nietas, ¿qué les dejamos?
Un planeta envenenado por la prisa del beneficio. Guerras perpetuas porque la industria armamentística necesita clientes. Viviendas convertidas en mercancía especulativa. Sanidad privatizada. Vejez sin dignidad. Democracias vacías donde 145.000 voces no importan nada frente al poder de quien tiene los contactos adecuados.
Sí, les dejamos “argirik gabeko bideak”, caminos sin luz. Les dejamos “illunpe horrek bakardade galduan”, esa oscuridad que nos deja perdidas en la soledad.
Pero también les dejamos tu ejemplo. El de quien no se rindió. El de quien siguió saliendo a la calle. El de quien entendió que las manos desnudas son la única arma limpia. El de quien nunca confundió al terrorista con quien resiste.

A Ti, Que Seguiste Luchando
Este texto es para ti. No para pedirte perdón, porque tú no nos lo pedirías, sino para decirte que te vimos.
Vimos tus manos desnudas frente a sus porras. Tu voz frente a su silencio institucional. Tu firmeza frente a sus puertas giratorias. Tu memoria frente a su amnesia conveniente.
Vimos cómo recogiste firmas, cómo te manifestaste, cómo denunciaste, cómo resististe. Cómo no te convertiste en morroia del dinero aunque te hubiera resultado más cómodo. Cómo no perdiste los ideales por un modo de vida tranquilo.
Y vimos cómo te reprimieron. Porque quien ostenta el poder, la matona, siempre reprime a quien resiste. Porque tus manos desnudas son más peligrosas para ellas que todos sus ejércitos juntos.

Gure Bide Galduak
“Gure bide galduak kalte hau ekarri dit”, nuestros caminos perdidos nos trajeron este daño.
Benito no podía decir palabras de amor en 1967. Nosotras tampoco podemos hoy. Pero tú, con tu resistencia, con tus manos desnudas, con tu negativa a ser morroia, estás construyendo el camino para que nuestras nietas sí puedan.
Porque entiendes que mundu aldebes hau ez da onartu behar, este mundo al revés no debe aceptarse.
El Homo Sapiens nunca ha sido sabio. Desde las primeras tribus: guerra, avasallamiento, despojo. Pero tú has sido la excepción. La que dijo basta. La que resistió. La que no aceptó.
Y ese “no acepto” es ya un acto de amor.

A ti, que seguiste luchando: este mundo roto no es culpa tuya. Es a pesar de ti. Tú pusiste el cuerpo, las manos desnudas, la voz. Ellas pusieron los ejércitos, las porras, la represión. Tú eres quien resiste. Ellas son las terroristas.
Mientras sigas ahí, con tus manos desnudas como única arma, mientras sigas señalando al matonismo por su nombre, mientras sigas recordando que el poder por el miedo es el verdadero terror, habrá esperanza.
Y algún día, gracias a ti, nuestras nietas sí podrán decir palabras de amor.

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2 Comments

  1. Que maravilloso me ha resultado leer el artículo.
    Verdades absolutas comenzando por la poesía cantada de Benito Lertxundi que han sido la energía para seguir en esta lucha por conseguir un mundo justo y solidario.
    Que no de decaigamos hasta conseguirlo y poder dejar un mundo más digno a las generaciones futuras. Luchemos contra todo lo que obstaculiza nuestra meta y pensemos que el Dios de las diferentes religiones no nos va a ayudar y sobre el que hay dos opciones, la primera y más sensata es que porque no existe y la segunda y más tétrica es que si existiría sería el que estaría permitiendo todo lo que sucede y el principal y único responsable de todo ello.

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