Nadie debe vivir una vejez en pobreza.

Nadie debe vivir una vejez en pobreza.
Todas las personas tenemos derecho a una pensión digna y suficiente
En la mayoría de los estados miembros de la Unión Europea, las mujeres soportamos una menor cobertura que los hombres en las pensiones de jubilación, y estamos sobrerrepresentadas en las categorías de pensionistas más pobres e infrarrepresentadas en las categorías con mayores ingresos.
Estas disparidades son inaceptables y deben reducirse. La igualdad de remuneración entre los hombres y las mujeres es esencial, no sólo en términos de renta para las trabajadoras, también para mejorar sus pensiones de jubilación.

Menor salario; más temporalidad; permisos, excedencias (por maternidad u otros cuidados); incorporación más tardía al mercado laboral en un rango de edad de las mujeres; trabajos sumergidos y trabajos no reconocidos… afectan de modo directo al tiempo de cotización y a una menor cuantía de la pensión.
Las sucesivas reformas laborales y de pensiones, refuerzan y perpetúan la desigualdad entre hombres y mujeres. Ocultan cómplicemente las características que, de forma interesada y engañosa, con las que se define el empleo de las mujeres y sus consecuencias.
Este Pacto de Toledo, al igual que las Reformas de Pensiones de 2011 y 2013, la Reforma Laboral de 2010 y 2012, junto a las que llevamos soportando desde hace más de 30 años,… esconde una de las mayores brechas que viene dada desde el mercado laboral y de cuidados. Nos afecta de una forma específica a nosotras, las mujeres, deteriorando primero nuestra vida laboral para después empobrecer nuestro retiro.
No es ninguna casualidad que seamos las mujeres jubiladas, viudas, con pensiones contributivas o sin ninguna pensión, las perceptoras de pensiones ínfimas. Igualmente, las pensiones de viudedad tienen un componente de género clave. Nos encontramos ante la feminización de la pobreza.
Ante esta injusticia manifiesta, el Gobierno del Estado Español no cuenta con un plan global para eliminar la brecha de género en las pensiones. Ni tiene intención.

La brecha de pensiones se corrige, en gran medida, aumentando éstas hasta 1.080 euros en catorce pagas e implantando un salario mínimo de 1.200 euros en catorce pagas.
Las mujeres estamos desempeñando un papel en toda esta lucha contra la reforma de las pensiones y por el cambio de modelo igualitario. No podemos esperar más. La situación de las mujeres pensionistas es una emergencia social.
Nuestra baza es nuestra presencia en la calle.
¡No al Pacto de Toledo, neoliberal, patriarcal y machista!
¡Pensión Mínima: 1.080 euros. Salario Mínimo: 1.200 euros!
Emakume pentsionistok aurrera!!!!
Loli Pisón Ochoa de Eribe
