Ni la Sanidad, ni la Educación, ni el Cuidado de los mayores puede ser tratado como cualquier otra empresa, como cualquier otro negocio.

Loli Pisón Ochoa de Eribe – Pentsionistak Martxan y Movimiento Pensionistas de Bizka

Ni la Sanidad, ni la Educación, ni el Cuidado de los mayores puede ser tratado como cualquier otra empresa, como cualquier otro negocio.

El negocio de las residencias de mayores es un negocio muy lucrativo para el sector privado, y destino de puertas giratorias para altos cargos de la gobernación. El beneficio de estos geriátricos privados es el de la gestión, que se alimenta considerablemente de dinero público, por una doble vía: la concertación de plazas en los centros y la llamada gestión indirecta de los mismos, en la que la Administración mantiene la titularidad de la residencia y la empresa privada se encarga de explotarla.

Con la Covid, han salido a la luz las penurias que soportan las personas residentes en los centros privados y públicos, que ya sufrían antes de la pandemia, porque las residencias de mayores siempre han sido reductos herméticos para ellas y para sus familias. Con miles de víctimas que no debían de haber fallecido.

Según los datos publicados hace unos días por el Instituto Vasco de Estadística, Eustat, en Euskadi viven solas 112.531 personas mayores de 65 años, de las cuales 84.400 son mujeres.

Muchas de estas personas (repetimos, mayoría mujeres) tienen diversos grados de dependencia, y 80 años y más. Todas las personas solas vulnerables deberían estar atendidas por los Servicios Sociales y Servicio de Atención Domiciliaria, y ser visitadas periódicamente por profesionales para conocer su estado real de salud, con los censos en la mano.

Según indican las trabajadoras del SAD en Bizkaia, que lo componen casi 1.500 cuidadoras, atienden aproximadamente a 10.000 usuarios y usuarias. Con estas cifras, es razonable considerar que las necesidades son más elevadas que la atención prestada.

Necesitamos que se aumenten contratos de calidad de cuidadoras, eliminando los recortes en las horas de trabajo y la precariedad.

Para muchas personas mayores supone la diferencia entre poder seguir viviendo en sus domicilios o tener que acudir a una residencia.

El Servicio de Ayuda a Domicilio también es un negocio muy lucrativo, subcontratado por ayuntamientos y mancomunidades a empresas privadas, empresas del favoritismo.

¡Reclamamos Servicios Sociales y residencias de mayores públicos, de calidad y con gestión pública al 100%!

En medio de todo este expolio, el sábado 17 de octubre se conmemora el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza.

Para más indignación, hemos conocido que, sigilosamente y de la mano de una consultora privada (otra puerta giratoria), el Gobierno Vasco piensa destinar casi la mitad de los Fondos Europeos (unos 5.000 millones de dinero público) a Iberdrola, a Petronor y a lo que más les interesa, las obras del Tren de Alta Velocidad, de elevado impacto ambiental y enormes beneficios para sus constructoras amigas.

Mientras, el Gobierno Vasco sigue diciendo NO a complementar las Pensiones Mínimas hasta 1.080 euros.

Demandamos 1200 euros de Salario Mínimo.

Emakumeok aurrera!!!!!

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