Noticias e informaciones de interés 16-enero-2022

1.- Múltiples iniciativas pensionistas durante la semana

El lunes se inició con concentraciones en las cuatro capitales y en unos 70 pueblos de Hego Euskal Herria. En todas ellas se expusieron los motivos y razones para salir a la calle con fuerza el día de ayer, 15 de enero, en conmemoración del IV Aniversario del nacimiento del actual movimiento de pensionistas de Euskal Herria. En muchos pueblos se repartieron hojas, subrayando la importancia de las manifestaciones en las cuatro capitales (Bilbao, Donostia, Gasteiz e Iruña) y en 5 pueblos, cabeceras de comarcas (Eibar, Ondarroa, Tafalla, Altsasu y Lizarra).

El martes se inició el encierro de 10 compañeros y compañeras pensionistas en Donostia, que se prolongó durante toda la semana hasta el día de ayer. Y, acompañando al encierro, a lo largo de la semana se han desarrollado todos los días diversas iniciativas en la capital gipuzkoana: concentraciones ante la Seguridad Social en Loyola, la Delegación del Gobierno Vasco y el Centro de Atención e Información de la Seguridad Social de Pio XII, pequeñas caravanas de coche anunciando la manifestación del sábado, reparto de hojas… Asimismo, durante el encierro recibieron la visita solidaria de algunos colectivos.

El mismo martes, a las puertas de la Tabakalera (también en Donostia) se dio una rueda de prensa nacional en nombre del Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria, dando lectura del manifiesto para el día 15 e informando de todas las iniciativas previstas en las cuatro provincias y de los lugares y horas de las 9 manifestaciones previstas. La víspera, se dio una rueda de prensa provincial en Iruña y el miércoles en Bilbao. En Gasteiz, por razones de eficacia, en lugar de una rueda de prensa llevaron a cabo diversas entrevistas con los medios de comunicación.

El viernes fueron algo más de una veintena de mujeres y hombres pensionistas vizcaínos quienes llevaron a cabo también un encierro en Bilbao, desde la tarde del viernes hasta las 11 de la mañana del sábado, para acudir a continuación a la manifestación.

A lo largo de la semana se hicieron públicos diversos comunicados de apoyo y compromiso de participación en las manifestaciones. Entre ellos del conjunto de los sindicatos que forman parte de la mayoría sindical vasca (ELA, LAB, ESK, Steilas, Etxalde, Hiru, CGT-LKN y CNT), de varios colectivos de jóvenes, de las Asociaciones de Familiares de usuarios de residencias (Babestu de Araba, Babestu de Bizkaia y Gipuzkoako Senideak e Irauli Zaintza de Gipuzkoa) así como de varios colectivos feministas. Asimismo, se recibió un comunicado unitario de apoyo y solidaridad de plataformas y movimientos de pensionistas del resto de los Pueblos del Estado (ASJUBI40, COESPE, MADPP y FOAM de Andalucía, MODEPEN de Galicia, UNIDAD COESPE, Plataformas de Pensionistas de Badajoz y Móstoles), así como otros específicos del Movimiento de Pensionistas de Badalona y de la Coespe de Andalucia.

2.- 15 de enero de 2022. Éxito de participación en las manifestaciones organizadas por el movimiento de pensionistas de Euskal Herria en su IV Aniversario

El día arrancó en Bizkaia con la marcha a pie, a las 8,45 horas, desde Santurtzi a Bilbao (12 kilómetros) impulsada por el movimiento de pensionistas de Ezkerraldea (Margen Izquierda) y Meatzaldea (Zona Minera) con la participación de 500 participantes. A las 10:00 horas lo hacía la marcha de Uribe Kosta (Margen Derecha) con otros 60 compañeros y compañeras, desde Erandio a Bilbao (algo más de 5 kilómetros). Ambas convergían a las 11:30 horas en la Gran Vía bilbaína, poco antes del inicio de la manifestación. En el resto de las capitales y pueblos se optó por acudir directamente a los lugares de inicio de las manifestaciones, o concentraciones, comenzando a las 12 del mediodía. Todas ellas fueron muy activas y coloridas, con participación en algunas de ellas de txistularis, bertsolaris e incluso de algún/a cantante.

La participación alcanzó a algo más de 15.000 personas en el conjunto de Hego Euskal Herria. En Bilbao (10.500), Ondarroa (375), Lekeitio (85), Donostia (1.500).  Eibar (800), Gasteiz (900). Iruña (950), Tafalla (150), Lizarra (40), Altsasu. (120).

Aunque en el grueso de las manifestaciones hubo sobre todo personas pensionistas, también participaron de forma significativa trabajadores/as convocadas por los sindicatos que conforman la mayoría sindical vasca, por jóvenes de diversos colectivos, por familiares de las asociaciones de usuarios y usuarias de residencias, así como por mujeres de diversos colectivos feministas. Y no podemos dejar de reconocer y felicitar la presencia solidaria de delegaciones de pensionistas de Castilla y León en las manifestaciones de Gasteiz y Donostia.

Estas movilizaciones vuelven a mostrar la capacidad de movilización y referencialidad social del movimiento de pensionistas de Euskal Herria, que después de cuatro años volvió a mostrar su firme voluntad de seguir peleando por unas pensiones públicas y dignas, por una sanidad pública y de calidad (en hospitales, centros de atención primaria, residencias, atención y cuidados a mayores…) y por el apoyo solidario a las y los trabajadores en defensa de unos empleos de calidad y salarios dignos. Y merece la pena resaltar sus señas de identidad, unidad, pluralidad y respeto, más necesarias que nunca para impulsar iniciativas unitarias de convergencia y coordinación ante los graves problemas a los que nos enfrentamos por parte de las élites económicas y políticas, españolas, vascas y demás.

3.- Frente a la pandemia, más recursos y plantillas de carácter público y menos privatizaciones

La gran mayoría de la sociedad vasca está mostrando su preocupación por el debilitamiento y práctico colapso del sistema sanitario ‒en especial a lo largo de estos casi dos años de pandemia‒ en todas sus vertientes y la incapacidad y descontrol con el que están actuando los gobiernos de Gasteiz e Iruña, Osakidetza, Osasunbidea y las Diputaciones Forales.

Cada día que pasa las preocupaciones y protestas se acentúan. Las residencias vuelven a conocer en las últimas semanas un alto incremento de contagios y hospitalizaciones, que se extienden a los grupos mayores de 60 años. Sus trabajadoras, desde hace ya mucho tiempo, se están movilizando para la mejora de los servicios de atención y sus condiciones laborales, incluida la de su salud.

En la atención primaria, el desbordamiento y el colapso es prácticamente generalizado, por lo que no sólo se dan protestas de las trabajadoras y sindicatos del sector, sino que plataformas unitarias y ciudadanas en no pocos pueblos se concentran ante los centros de salud y ambulatorios, llevan a cabo manifestaciones, interpelan a los ayuntamientos y recogen masivamente firmas denunciando los recortes de los gobiernos e instituciones sanitarias exigiendo, al mismo tiempo, soluciones urgentes e inmediatas. El problema se repite también en los hospitales.

Describir aquí todas la iniciativas y convocatorias de protesta y movilizaciones que se están llevando a cabo, sobre todo estas últimas semanas, resulta un tanto difícil, habida cuenta de su amplitud, dispersión y atomización en no pocas ocasiones.

Todas ellas son interesantes y positivas, expresión de la amplia protesta social en la calle, pero su dispersión y descoordinación no permiten sacar el fruto suficiente, para que los gobiernos y las instituciones sanitarias sufran tal contestación y presión social que les obligue a tomar medidas efectivas, serias y responsables, y no parches, favoreciendo, por otro lado, una privatización creciente de estos servicios esenciales para la salud y vida de la mayoría de la sociedad. No estaría de más llevar a cabo una reflexión sobre estos graves problemas que ayuden a comprender la necesidad de converger y coordinar esfuerzos de un modo unitario, plural, flexible y sin protagonismos innecesarios.

4.- Preocupación sindical en Hego Euskal Herria por el alto nivel de inflación y la reforma laboral en ciernes

La inflación del 6,7% al final de recién pasado año que conllevará una elevada pérdida del poder adquisitivo de los salarios, al igual que el de las pensiones, es motivo de gran preocupación en todos los sindicatos vascos. El empresariado ha hecho saber que no tiene voluntad de actualizar los salarios con este nivel de inflación o IPC. Al contrario, ni siquiera quiere acercarse a una subida o actualización de los salarios, que no haga tan gravosa la pérdida de su poder adquisitivo.

Por otro lado, unido a lo anterior, la reforma laboral en ciernes preocupa también y mucho en todos los sindicatos que conforman la mayoría sindical vasca. Mantiene buena parte de los recortes y condiciones regresivas de las reformas laborales, primero la de Zapatero en 2010 y luego la de Rajoy de 2012 que endureció incluso más la anterior. No es por casualidad que la CEOE y Confebask defiendan y apoyen está reforma porque se mantienen condiciones laborales de mucho interés para el empresariado. De igual modo sigue pendiendo como una espada de Damocles, la prevalencia normativa de los convenios estatales frente a los convenios provinciales y autonómicos, limitando los marcos de negociación colectiva en Hego Euskal Herria y el reconocimiento de la mayoría sindical vasca para negociar y acordar los convenios con autonomía y soberanía en el país vasco.

ELA, LAB y el resto de los sindicatos que forman parte de la mayoría sindical vasca anuncian movilizaciones y respuestas contundentes ante estos problemas. Son conscientes de que o se movilizan con firmeza para conseguir frenar estos ataques, o los trabajadores y trabajadoras van a sufrir unas pérdidas muy significativas y, consecuentemente, se debilitará su confianza en los sindicatos.  No vale solo con exigir a los partidos vascos que voten no a la reforma en el Congreso. Si ello no va acompañado de una firme movilización en los centros de trabajo y en la calle hay muy poco que hacer. Pueden contar con seguridad con el apoyo del movimiento de pensionistas.

5.- Inflación arriba, pensiones y salarios abajo

El crecimiento de la inflación en el Estado español ha alcanzado el año 2021 el 6,7%, la tasa más alta conocida desde hace tres décadas. Y este incremento se repite, aunque un poco atenuado, en la zona a euro con una media del 5%, pero en su locomotora económica, Alemania, sube hasta el 5,7%.  Todo parece indicar que este año 2022, la inflación en el Estado español, Europa, incluso internacionalmente va a continuar siendo alta. La propia OCDE y el Banco Central Europeo así lo estiman, al igual que avanzan que las ilusiones puestas en una recuperación y crecimiento económico a corto y medio plazo tienen que ser ralentizadas.

Una vez más, las grandes multinacionales, los oligopolios económicos y los bancos centrales, estatales y supraestatales intentar encubrir la incontrolada subida de los precios con excusas parciales, tales como la escalada de los precios de la energía, de las materias primas, las dificultades de los suministros de las empresas matrices, los problemas de movilidad y encarecimiento de los transportes…, todo ello motivado por la dimensión mundial de la pandemia de la covid-19.

Pretenden justificar que el aumento de los precios y la crisis que estamos conociendo, vienen dadas por causas más o menos naturales ‒como la pandemia en este caso‒ , y que el mercado las irá regulando y ajustando. Las grandes corporaciones económicas y poderes políticos e institucionales eluden y ocultan sus graves responsabilidades, como si la economía y el mercado es algo abstracto, que se regula por sí mismo, sin que ellos tengan responsabilidad alguna.

Sin embargo, nos encontramos ante una nueva crisis del sistema capitalista, donde más que nunca las grandes multinacionales y oligopolios económicos dominan y determinan todo, de tal modo que muchos grandes bancos centrales ‒incluido el Banco Central Europeo‒ y poderes estatales son incapaces de tomar, por ejemplo, medidas monetarias para regular los precios. Y lo que es peor, esos grandes grupos económicos están aprovechando la crisis de la pandemia y la subida de la inflación y los precios para ampliar sus beneficios. Pero eso, claro está, solo se puede lograr reduciendo el costo de los salarios, de las pensiones, de todo tipo de servicios sociales, incluso a costa de ahogar a sectores empresariales ligados a pequeñas empresas y negocios.

Con la excusa de contener la inflación, fortísimas presiones para que las pensiones y los salarios no se actualicen con la subida del IPC

No es casual la fuerte presión de los de los grandes poderes económicos e instituciones políticas a su servicio, incluso de partidos denominados de izquierda que no están dispuestos a enfrentarse a esos poderes, para que las pensiones, los salarios y otras necesidades sociales ni siquiera puedan mantenerse con actualizaciones de subidas iguales a la inflación. Y producto de esa presión, precisamente, nos encontramos con la reforma de las pensiones, la reforma laboral y la política llevada a cabo con la sanidad y otros servicios sociales, todo ello dirigido a reducir gastos de la mayoría social y, por el contrario, garantizar los beneficios y prebendas de la minoría social constituida por las élites económicas y políticas.

Sus efectos demoledores

Sus efectos demoledores en el Estado español son fáciles de describir. Si tomamos como referencia la inflación anual del 6,7% en diciembre, la pérdida de las pensiones no solo será del 3%, sino que será del 4,2 %. Eso equivale a una pérdida en el 2021 de 42 euros mensuales para una pensión de 1.000 euros. Y la pensión mínima contributiva para mayores de 65 años quedará en 710, 40 euros mensuales.

La subida media de los salarios en el conjunto del estado en el 2021 ha sido del 1,5%. En Hego Euskal Herria algo menor, en torno a 1,15%. Se calcula que la pérdida media anual de poder adquisitivo de los salarios en el conjunto del Estado será de unos 500 euros. Pérdida que en la Comunidad Autónoma Vasca y en Nafarroa puede situarse entre 650 y 700 euros anuales, al haber sido la subida salarial media menor y afectar a unos salarios más altos.

El SMI (Salario Mínimo Interprofesional) tuvo una subida a partir de septiembre –no se le reconoció el retroactivo al 1 de enero‒ del 1,57%, situándose en 965 euros mensuales. Con la aplicación del 6,7% de subida de la inflación le hubiera correspondido 1.013,65 euros. Por el momento continúa pendiente su actualización para este año.

La pérdida real de poder adquisitivo va a ser incluso más grave en quienes perciben subsidios de desempleo, becas y ayudas asistenciales, conceptos que tienen como referencia el IPREM (Indicador Público de Efectos Múltiples) que supone 579 euros, afecta a un millón de personas y va subir el 2,5%. De igual modo el IMV (Ingreso Mínimo Vital) que, durante el 2021 tendrá una subida del 3,4% y en el 2022 será del 3 %, pero se quedará en 491,62 euros para una persona adulta.  En cuanto a la RGI en la Comunidad Autónoma Vasca, tras la subida del 3% para el 2022, para una persona pensionista sola, previsiblemente será de 727,18 euros.

Evidentemente, si se aplican subidas de un 2,5% o un 3% este año, lo más probable es que el deterioro del poder adquisitivo sea aún mayor en el 2022 ante una previsión de inflación superior a esas cifras.

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