Osakidetza: 30 años de deterioro planificado El problema real: un plan desde 1991

Puntu eta jarrai

La situación actual de Osakidetza no es casualidad ni mala gestión puntual. Es el resultado de una estrategia que comenzó en 1991 con el Plan Osasuna Zainduz, impulsado por Iñaki Azkuna y Rafael Bengoa. Este plan introdujo conceptos empresariales en la sanidad pública: competitividad, reducción de costes, tratar a los pacientes como “clientes” y convertir la salud en un mercado.

Desde entonces, todos los consejeros han seguido la misma línea, independientemente del partido político. Han aplicado las mismas recetas que Margaret Thatcher utilizó en Reino Unido: deteriorar lo público para justificar su privatización.

Lo que vivimos cada día

Los recortes no son algo nuevo. Llevamos años viendo cómo se degrada el sistema:

  • Ambulatorios con menos personal y recursos cada año
  • Citas médicas que tardan semanas o meses en conseguir
  • PACs (puntos de atención continuada) que cierran sin alternativas
  • Tratamientos que se cancelan o retrasan indefinidamente
  • Listas de espera que no paran de crecer
  • Profesionales sanitarios desbordados y quemados
  • La frase que todos conocemos: “No me han llamado este año”

Esta degradación no afecta por igual a todos, pero tampoco la sanidad privada es una solución real para la mayoría. Además del coste económico, la mayoría de centros privados están concentrados en las capitales, lo que obliga a desplazamientos largos y caros desde pueblos y comarcas.

Las puertas giratorias: el negocio detrás

Lo más escandaloso es ver dónde acaban trabajando los políticos cuando dejan sus cargos:

  • Jon Darpon (exconsejero de Sanidad): dimitió por irregularidades y se colocó en Keralty, una empresa privada de salud
  • Gotzone Sagardui (exconsejera): después de gestionar Osakidetza acabó en el Hospital Vithas Vitoria (privado)
  • Rafael Bengoa: coautor del plan privatizador de 1991, luego fue consejero y después asesor de empresas privadas de salud

El patrón es claro: primero deterioran la sanidad pública desde dentro, luego se van a trabajar para las empresas privadas que se benefician de ese deterioro. No es casualidad, es el pago por servicios prestados.

Encierro del personal de Urgencias (PAC) de Gipuzkoa y Bizkaia en Elgoibar febrero 2011 (argazkia Barren)

Los profesionales, víctimas del sistema

Los médicos, enfermeras y demás profesionales sanitarios no son el problema, son víctimas de esta estrategia. Trabajan con menos recursos, más pacientes y condiciones cada vez peores. Muchos se ven obligados a irse al sector privado o emigrar, lo que agrava aún más la situación.

5.000 millones mal gestionados

Osakidetza maneja más de 5.000 millones de euros de dinero público cada año. Para que te hagas una idea, es más del doble del presupuesto total de muchas comunidades autónomas. Este dinero es nuestro, pagado con nuestros impuestos, no es un capricho de los políticos de turno.

Con esa cantidad de dinero se podría tener una sanidad pública ejemplar, pero en su lugar lo están usando para crear un sistema que beneficia a las empresas privadas. Externalizan servicios, conciertan con centros privados y crean las condiciones para que la gente acabe pagando dos veces: una con los impuestos y otra en la consulta privada.

El “Pacto de la Salud”: marketing político

Mientras nos venden el “Pacto de la Salud” en los medios públicos como ETB, la realidad es que la sanidad pública sigue deteriorándose. Es una cortina de humo perfecta: hablan de grandes acuerdos y planes mientras continúan con la misma estrategia de siempre.

Los ciudadanos vascos seguimos esperando citas, viendo cómo se cierran servicios y pagando cada vez más por lo que debería ser público y gratuito. Pero eso no sale en las noticias.

Lo que necesitamos

Es hora de despertar y exigir lo que nos corresponde:

  • Transparencia real en la gestión de esos 5.000 millones. Queremos saber en qué se gasta cada euro y por qué hay tantas externalizaciones.
  • Que se acaben las puertas giratorias. Los políticos que gestionan la sanidad pública no pueden acabar trabajando para las empresas que se benefician de su deterioro.
  • Inversión real en personal y recursos. Más médicos, más enfermeros, mejores instalaciones y equipos que funcionen.
  • Servicios de proximidad que funcionen. PACs abiertos, ambulatorios con horarios decentes y especialistas disponibles.
  • Citas en plazos razonables. No puede ser normal esperar meses para ver a un especialista o semanas para el médico de cabecera.

Conclusión

La sanidad pública nos pertenece a todos. Durante 30 años nos la han estado robando delante de nuestras narices, vendiéndonos que es “modernización” o “eficiencia”. Pero lo que realmente han hecho es crear un negocio para sus amigos.

Es hora de exigir que Osakidetza vuelva a ser lo que debe ser: un servicio de sanidad pública de gestión pública que funcione para nosotros, no para el negocio privado de unos pocos. Nuestros impuestos, nuestra sanidad, nuestras decisiones.

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4 Comments

  1. Efectivamente. Ese es el problema y se extiende por otros sectores. como ejemplo las residencias de mayores y la educación. Pilares del bienestar donde se mueve mucho dinero público.
    Podemos hablar de gestion de residuos, del agua…
    Podemos hablar de chiringuitos varios y no parar porque no se ponen limites en sus ambiciones. Para que… si en cuatro años revalidan la fiesta.

  2. Felicito a quienes han elaborado este análisis.
    Me parece claro, preciso, orientativo y estimulante para hincarle el diente.
    Es un guión que está marcando la pauta de nuestras reivindicaciones.

    Sugiero que este análisis se siga divulgando. Y, sobre todo, que siga acumulando fuerzas para seguir avanzando en la recuperación de una salud pública y eficiente, cada día más amenazada
    Gora herriko mugimendua osasunaren alde.

  3. muy correcta la exposicion que se hace, los que hemos vivido como trabajadoras de Osakidetza asi lo hemos sufrido.A esto , se suma la congelacion salarial , las opes fraudulentas, el crecimiento de la eventualidad la falta de negociacion del convenio, en fin…A Epoca Azkuna fue el inicio de el deterioro

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