Pensiones privadas & pensiones públicas

Javier Heras

Para las entidades financieras del Estado, hay un escenario de negocio posible de más de 120.000 millones de euros anuales.

Para estas entidades, la clase trabajadora y capas populares somos un buen negocio. ¿Por qué? 

En el estado español, actualmente invertimos en pensiones privadas un 10% del PIB, mientras que en Holanda es 20 veces mayor, ese es su objetivo.

Objetivos económico-financieros

* Dotan de una estabilidad desconocida al capital: los ahorros invertidos son a muy largo plazo (más de 25 años de promedio), muy poco disponibles y difícil de retirar. Están destinados a cubrir contingencias lejanas en el tiempo (jubilación, muerte, invalidez,…). 

* Estas inversiones están absolutamente controladas y determinadas por los intereses del gran capital monopolista y financiero, nada condicionadas y ajenas a los poderes públicos. Se trata de una inversión externa, barata y nada conflictiva mercantilmente.

* Hay que tener en cuenta que vinculan durante prácticamente toda la vida «productiva» del partícipe, a lo que hay que añadir las «ventajas» y los servicios conexos o paralelos que la entidad financiera ofrece complementariamente.

* Son instrumentos captadores y canalizadores del ahorro popular, pues canalizan directamente los recursos hacia los mercados de activos financieros, monetario e inmobiliario, a través de las Entidades Gestoras de los Fondos de Pensiones. Están llamados a ser, por tanto, piezas dinamizadoras e impulsoras del actual tipo y modelo de desarrollo y actividad económica.

Consecuencias:

consecuencia de la estrategia de acoso y derribo del actual sistema público de pensiones. Ni quizá la más importante. 

* Cuando las trabajadoras y clases populares invertimos en sistemas privados, el volumen de esas inversiones personales y colectivas pasan al control del capital y se restan de la capacidad de gasto para cubrir las necesidades de clase individuales y colectivas. Al privatizar la cobertura de toda necesidad individual, el crecimiento del salario real disponible lo controla el capital-empresa. El sistema lo reorienta para su propio beneficio.Ni siquiera revierte en el proceso productivo y de consumo, sino en la especulación y el casino financiero.

* Para la clase trabajadora aparece un escenario repelente en el que se distorsiona la lucha en las empresas (negociación colectiva, incrementos salariales,…). La lucha obrera será por conseguir coberturas privadas para todo tipo de necesidades de clase: seguro privado para la pensión, seguro privado para la enfermedad, seguro privado para la educación, modalidades de seguro privado para la vivienda,… Se abre todo un horizonte futuro para el capital, que consigue paralizar y debilitar el principio básico solidario de cubrir nuestras comunes necesidades individuales mediante soluciones colectivas, solidarias. Nos falta poco para ver huelgas por un seguro médico digno (privado, claro está), por alcanzar un digno y privado seguro para pensiones,… y menos huelgas por unas condiciones dignas de trabajo: horarios y calendarios laborales, salud laboral (accidentes de trabajo,…), salarios disponibles (no costes de seguros), movilidad geográfica, en contra de despidos,… Solo hay que mirar a la clase obrera de EEUU: el abandono de lo público, de lo colectivo, nos sumerge en el abismo y torbellino de lo individual e insolidario.

* Según datos del Banco de España, en el año 2014 sólo el 26,1% de la ciudadanía había acudido a fórmulas privadas. Y esta relación se mantiene a lo largo de todos los estratos: cuanta más renta, más se utilizan los planes privados de pensiones. Hacienda señala que el 86,6% de la ciudadanía española no tiene capacidad de ahorro. Esto provocará divisiones en la composición de clase: unas personas solo llegarán a cobrar una pensión mínima (eso sí, “garantizada”), otras con complemento privado de pensión.

 * Lograr detener el crecimiento y disminuir el gasto social público, implica poder dedicar recursos a otras áreas “más productivas” (obra “pública”, gasto e investigación militar, orden “público”,…).

No ES CIERTO que los sistemas privados de pensiones                                           sean alternativas reales a lo público

La realidad nos muestra que los planes y fondos privados puestos en marcha desde los años 20 han fracasado en todos aquellos países en que se han impulsado. EEUU, Japón, Holanda, Suecia, Gran Bretaña, Irlanda, Chile,…Las quiebras cíclicas, implican que las pensionistas se quedan sin percibir las rentas contratadas, cobrando solamente aquello que los recursos públicos estén dispuestos a regalar en cada momento. Como siempre, socializar las pérdidas: si hay beneficios son para mí, las pérdidas se pagan entre todos. 

El modelo privado es muy bueno para los mercados financieros y delincuentes, pero pésimo negocio para las personas pensionistas. Las pensiones en España cubren un 70% sobre los salarios anteriormente percibidos (tasa de reemplazo) superior a cualquiera de los sistemas alternativos privados existentes. Las personas que se ven obligadas a trabajar por encima de los 65 años por pura necesidad son más de un 15% en Holanda y otros estados (Chile, un 45%), mientras que en España apenas llega al 5%.

Tampoco los modelos privados han resultado tan “sostenibles” como se alardea: los abultados costes de gestión (mayores  que los de la administración pública de la seguridad social), la absoluta incertidumbre de los resultados, el envejecimiento de la población, los bajos tipos de interés han hecho añicos la previsión de su rentabilidad y, por tanto, de la cuantía de las pensiones privadas futuras (Informe de OCDE). Si no mejoran sensiblemente las rentabilidades (¿cómo?), esas privadas pensiones también deberán rebajarse todavía más. En Holanda el segundo mayor fondo de pensiones (S.P.Z.), ya anuncia recortes. La casa está en llamas. Por ahora, solo los pisos más altos se desmoronan.

Con el fomento de los modelos privados se dice buscar contener el gasto público, pero los modelos privados se sustentan en incentivos fiscales, en forma de desgravaciones y otras ventajas fiscales y por tanto una pérdida de ingresos del estado. CUANDO TODO SEA PRIVADO, NO TENDREMOS NADA. 

En definitiva, cuidado con las reformas del actual sistema de Seguridad Social.

 Quienes aluden a propuestas intermedias entre el sistema público actual y el de capitalización privado, no están proponiendo otra cosa que arrancar elementos democráticos de nuestro sistema (el importe de las pensiones, de las cotizaciones,…) para hacerlos depender de las garras de los mercados financieros en los que son las grandes empresas privadas las que influyen y determinan los resultados. Cuidado con los lobos con piel de cordero.

No hay ninguna necesidad de modificar los principios esenciales de nuestro sistema de reparto para lograr su sostenibilidad a medio y largo plazo. Solo hace falta empleo, trabajo no precario, retribuciones dignas,… y si fuera cierto que el actual sistema no es capaz de facilitar esta solución… ¡¡pues habrá que cambiarlo!!

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2 Comments

  1. Excelente artículo. Aunque habla de ello, no menciona expresamente el rescate bancario que nos costó 67 mil millones.

  2. Otro negocio más que quieren poner en marcha las élites.

    A eso me suena!!!

    Generar nuevas empresas cápitalistas con dinero público que luego las privatizan!!!

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