Por el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones, salarios y beneficios sociales

os precios han vuelto a subir en MARZO hasta el 9,8% y todo augura que estas subidas vienen para quedarse. Estas alzas de precios amplían la pérdida de poder adquisitivo de nuestras pensiones que solo se actualizaron un 2,5%. Cada vez está siendo mayor la brecha entre las pensiones y los salarios y el coste de vida, cada vez va a ser mayor la insuficiencia de la pensión. Cada día aumentan el número de pensionistas en situación de riesgo de pobreza y exclusión social.
Esta situación constituye un drama insoportable para todos los pensionistas, especialmente para los 6 millones de pensionistas que ingresan menos de 1000 euros mensuales y para los que llegar a fin de mes supone una lucha heroica, obligados a gastar menos en alimentación debido al alza de los precios de los productos básicos, comprando productos de peor calidad y comprometiendo con ello la salud, renunciando a calentarse por no poder pagar el precio de la energía que ha subido un 80% en un año. Esta degradación de las condiciones de vida provocada por el alza de los precios pasará una factura en forma de enfermedades y muertes prematuras a las personas pensionistas con pensiones muy bajas. Hay 4 millones, el 76% mujeres, que cobran menos de 750 euros mensuales.

En este contexto de alza de los precios, que ya se estaban disparando desde finales de 2021, especialmente los de la energía, ha venido a sumarse la guerra de Ucrania, con sus secuelas de aumento de los gastos militares, desinformación, y restricción de nuestras libertades. La guerra detrae dinero de nuestras pensiones, de nuestra sanidad, de nuestras residencias y lo invierte en armas para matar.

Ahora nos vienen con alternativas como un pacto de rentas, que traducido significa apretarse el cinturón, reducir salarios y pensiones con la excusa de la guerra. Hemos aprendido en el pasado lo que significan este tipo de pactos, recortes de salarios, pensiones o derechos sociales que se cumplen a rajatabla para que se mantengan o crezcan los beneficios empresariales, los de la banca etc… los datos cantan: en 2021 las empresas del Ibex 35 obtuvieron más de 50.000 millones de euros de beneficios, que repartieron en su mayor parte entre sus accionistas.
La gran banca, obtuvo en 2021, en medio de la pandemia 16.676 millones de euros de beneficios. Y las empresas de electricidad, un servicio que debiera ser público y no un oligopolio privado, incrementaron sus beneficios un 23% encareciendo exponencialmente el precio de un servicio básico como es la energía, vital para mantener una vida digna.
Por ello tiene mucho sentido reivindicar la revalorización de nuestras pensiones con el crecimiento de los precios y no con la media anual del IPC. Debemos recoger firmas, conseguir que haya una marea de protesta contra esta revalorización que entraña una pérdida para el poder adquisitivo de las pensiones y exigir los pasos legislativos necesarios para:
Garantizar para el 2022 y años sucesivos el poder adquisitivo de las pensiones revalorizándolas en función del IPC real, (el IPC acumulado anual), tal como se venía haciendo antes de la reforma de 2011 y compensar la pérdida del 3% del poder adquisitivo de las pensiones en 2021.
Garantizar que no haya pensiones por debajo del umbral de la pobreza, eliminando la brecha de género en salarios y pensiones y aumentando la pensión mínima hasta equipararse al SMI, y este situarse en el 60% del salario medio, como recomienda la Carta Social Europea.
Garantizar pensiones públicas dignas y suficientes y el carácter público del Sistema de Pensiones, derogando los recortes de las reformas de 2011, 2013, 2021, y rechazando la privatización total o parcial del mismo bajo cualquier fórmula.
GOBIERNE QUIEN GOBIERNE LAS PENSIONES SE DEFIENDEN

Pentsionistak Araba
Vitoria Gasteiz a 4 de Abril de 2022.
