Por la dignidad de las personas mayores: un grito colectivo que resuena en toda Euskal Herria

Puntu eta jarrai
El próximo 1 de octubre, Día Internacional de las Personas Mayores, las calles de nuestros pueblos y ciudades se llenarán de voces que durante demasiado tiempo han sido silenciadas. Desde Gaurgeroa apoyamos todas las movilizaciones que tendrán lugar entre el 29 de septiembre y el 4 de octubre en Euskal Herria, convocadas por hogares de jubiladas, asociaciones de pensionistas y familiares de residentes.
Estas movilizaciones se suman a la resistencia cotidiana que ya se vive en nuestro territorio: concentraciones por pensiones dignas, protestas contra el cierre de PAC y familias de residentes denunciando la gestión de las diputaciones. Una lucha constante que trasciende las fechas simbólicas para convertirse en exigencia de justicia social.
El desprecio institucional como política de Estado

El Gobierno Vasco ha convertido el menosprecio hacia las pensionistas en su seña de identidad. Las 145.000 firmas que respaldaban la Iniciativa Legislativa Popular fueron despreciadas con una elegancia institucional que no puede ocultar su profundo clasismo. Mientras 100.000 pensionistas, en su mayoría mujeres, malviven con cantidades irrisorias, las instituciones practican un paternalismo de salón que insulta la inteligencia.
Esta no es negligencia. Es política deliberada. Un sistema que condena conscientemente a nuestras mayores a la precariedad mientras celebra su propia magnanimidad en actos protocolarios vacíos.
Osakidetza: la privatización silenciosa del abandono
Mientras las instituciones organizan actos de homenaje, Osakidetza se desmorona en silencio. Los PAC cerrados, las listas de espera interminables y los servicios deteriorados no son casualidad. Son la estrategia perfecta para normalizar la privatización sin debate público.
Las personas mayores, principales usuarias del sistema sanitario, se convierten así en conejillos de indias de un experimento neoliberal que antepone la rentabilidad a la vida. Una perversidad ejecutada con la pulcritud técnica de quien sabe que está cometiendo una inmoralidad.
El negocio del cuidado: cuando la vulnerabilidad cotiza en bolsa
Las residencias concertadas han convertido el cuidado en una oportunidad de inversión. Las trabajadoras precarizadas, las familias desesperadas y nuestras mayores abandonadas son los daños colaterales de un modelo que funciona a la perfección: para los accionistas.
Las diputaciones, cómplices necesarias de esta mercantilización, gestionan la miseria con eficiencia corporativa. Han conseguido lo imposible: convertir el amor filial en desesperación y el cuidado en negocio rentable.
La dignidad como acto revolucionario

Las movilizaciones de estos días representan algo más profundo que una protesta sectorial. Son la respuesta civilizada de quienes se niegan a ser tratadas como residuos del sistema. Una elegante declaración de guerra contra quienes han hecho de la crueldad institucional su marca de fábrica.
El Día Internacional de las Personas Mayores será este año lo que debe ser: un día de reivindicación real frente al paternalismo institucional. Un recordatorio incómodo para quienes han decidido que nuestras mayores son prescindibles.
La rebelión de las invisibles

Desde Gaurgeroa apoyamos estas movilizaciones porque entendemos que representan la dignidad frente a la indignidad institucional. Nuestras mayores han descubierto que su voz no se compra con discursos vacíos ni se silencia con migajas presupuestarias.
Una sociedad que abandona a sus mayores con tanta sofisticación técnica es una sociedad que ha perdido el alma. Estas movilizaciones son el intento desesperado y hermoso de recuperarla.
El 1 de octubre resonarán en Euskal Herria voces que exigen lo mínimo: dignidad. Una demanda tan simple que se ha vuelto revolucionaria. Una revolución elegante, necesaria y urgente.


Esperemos q esas 150.000 firmas se vean reflejadas el día de las elecciones en las hurnas.