¿QUÉ INTENCIONES SE OCULTAN TRAS DE ESTAS PALABRAS?

De un tiempo a esta parte estamos viendo y oyendo que cada vez que los responsables públicos hablan del tema de cuidados a personas mayores aparece subrayado el aspecto del desarrollo económico.
Afirmaciones y titulares como:
“El NIC (Nagusi Intelligence Center) espacio de colaboración público-privada, liderado por la Diputación Foral de Bizkaia, aspira a transformar el reto del envejecimiento poblacional en una oportunidad para el desarrollo económico y social.”
Economía de los cuidados proyecto del Gobierno Vasco, inversión de 282 millones, de los cuales 204 vienen de los fondos Next Generation. (El Correo, martes 29 de diciembre de 2020).
Sin lugar a dudas, la dependencia y las residencias son un gran mercado a explotar. La mercantilización de los servicios sociales ha convertido los cuidados en un nicho de negocio en unas sociedades occidentales cada vez más envejecidas, es uno de los ingredientes de la Silver economy o economía de plata.
Recientemente el diputado foral Sr.Sola ha puesto de manifiesto que “las administraciones tienen por obligación contribuir a la mejora de la calidad de los cuidados que se prestan desde los servicios de responsabilidad pública”. (9 de febrero 2023).

Los pensionistas preguntamos a qué tipo de calidad se refiere. A la que redunda en un aumento de los beneficios de empresas de iniciativa privada tales cómo Domus Vi, Sanitas, ¿Caser…que ya desde 2007 están desplazando la responsabilidad que los entes públicos tienen sobre el cuidado de los mayores?
La política debe abordar decididamente el envejecimiento y diseñar y ejecutar actuaciones que redunden en una mayor calidad de vida de las personas mayores, especialmente en el ámbito de los cuidados.
Las Administraciones son responsables de cómo diseñan estas políticas y a quién involucran en su definición. Se trata de cuidar personas y no solo cuerpos. Cuidar supone mantener una relación que no puede dar lugar a abandono, ni negligencia. Por el contrario, la calidez, el empoderamiento, el respeto y la aceptación son potenciadores de un buen cuidado. No hay políticas efectivas, sin dotación presupuestaria suficiente y sin ejecución adecuada, sin profesionalización de las personas que trabajan en los cuidados para lo que es necesario que tengan sueldos dignos y ratios adecuados en función del número de residentes. Para todo ello se requiere la supervisión e inspección rigurosa de las residencias públicas y privadas, no únicamente para otorgar permisos de apertura sino también para recoger opiniones sin olvidar dar el papel que les corresponde tanto a los usuarios del servicio como a sus familiares.

3 de abril de 2027

