¿QUÉ PODEMOS HACER POR NUESTRA SALUD?

Hace unos días un integrante de la coordinadora de pensionistas me pidió que es escribiera alguna recomendación para el cuidado de la salud.
Me pareció sencillo ya que me he dedicado a ello en mi vida laboral (soy medica rural) pero ahora con el folio en blanco delante me doy cuenta de que como mucho podría compartir con vosotros y vosotras lo que he ido aprendiendo y desaprendiendo sobre cuidar y cuidarnos en los tiempos de la vida en los que parece que el cuerpo y la mente nos van fallando.
En la pandemia la salud entendida como una condición individual adquirió una gran importancia en nuestras sociedades, sin embargo, de una manera, en mi opinión interesada, por parte de las administraciones no se habló de la relevancia de la salud de la comunidad ni de la imposibilidad de vivir sanamente en sociedades enfermas.
Así que mi primera reflexión seria que la salud necesita justicia social y para ella la lucha por pensiones dignas es un referente imprescindible. Abraham Horwitz uno de los primeros epidemiólogos que relaciono la salud con el desarrollo económico plasmo en un diagrama esa realidad:

Circulo de Horwitz 1972
La segunda reflexión seria la necesidad de recuperar la autogestión de nuestra salud. A pesar de ser muy conscientes de que la edad nos impone limitaciones y determina además que en los años vividos aparezca la enfermedad de manera a veces inevitable, el ser capaces de convivir con esas circunstancias desde la libre elección de cómo queremos vivir supone que podamos proseguir nuestro recorrido vital conforme a nuestros propios valores y no a los que nos quieran imponer.
La tercera idea que me gustaría compartir es la importancia de recordar a los que nos precedieron y que esta sociedad de hiperconsumo sanitario quiere que olvidemos. La sabiduría del cuidado y de los conocimientos ancestrales puede ayudarnos a encontrar la mejor manera de ir avanzando en la vida con buen amarre a lo que somos y lo que han sido nuestros antecesores.
La cuarta sugerencia seria intentar sacudirnos el miedo que tan insistentemente nos han inoculado y darle la vuelta. Si la vejez y el final de la vida la vivimos como una amenaza es seguramente porque le prevemos en la precariedad, la soledad y la falta de cuidado… pero no nos podemos conformar. Esta sociedad tiene recursos suficientes para el cuidado digno de todos y cada uno y organizarnos para lograrlo es imprescindible.
Y la última casi petición seria no renunciar a cuidarnos comunitariamente. El sistema sanitario público es imprescindible para democratizar la asistencia sanitaria y luchar porque sea un sistema digno y humanizado es un deber ciudadano y una forma de transformar nuestra sociedad, pero además una vivienda digna, una renta decente, acceso a alimentos cercanos y sanos y espacios sociales accesibles para todos son los determinantes fundamentales de nuestra salud.
¡Gracias por vuestra lucha!
Nati Iturralde
