Revalorización de las pensiones para 2026: lo esperado

Patxi Fernández Álvarez — Erandio, 22 de marzo de 2026

El punto de partida: la conquista de 2018


Conocida la variación del IPC de noviembre de 2025, supimos que la revalorización para 2026 sería del 2,7% para las pensiones contributivas, excluidas las mínimas. A dos meses de iniciado el año, es buen momento para reflexionar sobre las sucesivas actualizaciones desde 2018 y su incidencia real en el poder adquisitivo de las personas pensionistas.
No es casual que ese año, fruto de la movilización y de un acuerdo entre PP y PNV para los PGE, se acabara con el IRP del 0,25% y se volviera a ligar la revalorización al IPC. Con la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, se recuperó además la paga compensatoria, lo que supuso una actualización del 1,7% ese mismo año.

Tres años de mejora real (2019-2021)


En 2019 se mantuvo el 1,6% de los presupuestos prorrogados, y en 2020 y 2021 el Gobierno aplicó un 0,9% anual. Para 2021 se aprobó, además, una paguilla del 1,6%, lo que permitió mantener el poder de compra y consolidar la mejora acumulada de los dos años anteriores. El resultado para quienes se jubilaron en 2018 o antes fue una ganancia real acumulada del 1,47% en esos tres años.

La reforma Escrivá y el fin de la paguilla


La tendencia se invirtió en 2022 con la Ley 21/2021, que, pese a subtitularse garantía de mantenimiento del poder adquisitivo, produjo en la práctica el efecto contrario. El cambio de IPC de referencia, pasando de la variación interanual de noviembre a la media de los doce meses anteriores, supuso ese año pasar del 5,5% al 2,5%. Pero lo verdaderamente grave fue la desaparición de la paga compensatoria. Quienes se jubilaron en 2021 habrían debido percibir en 2023 la diferencia entre el 2,5% revalorizado y el 8,5% de inflación media real. No solo no la recibieron, sino que esa diferencia tampoco se incorporó a la base para calcular las revalorizaciones siguientes.

El año de jubilación importa, y mucho


El resultado es desigual según cuándo te hayas jubilado. Quien lo hizo antes de 2018 mantiene todavía un superávit del 0,59% en su poder adquisitivo. Quien se jubiló en 2021, en cambio, arrastra en 2026 una pérdida acumulada del 1,05%, y la tendencia empeora con el tiempo. En el contexto actual, con conflictos que afectan a la producción y el transporte de petróleo, un repunte de la inflación es el escenario más probable, y bastaría para empeorar ese balance.

Una reivindicación que volverá


La movilización de las personas pensionistas logró volver a ligar la revalorización al incremento de los precios, una victoria frente a los años del IRP y el Factor de Sostenibilidad. Pero, aunque el mantenimiento del poder adquisitivo no ocupe hoy el centro de las movilizaciones, la recuperación de la paguilla como mecanismo de revalorización sigue siendo una reivindicación importante. Volverá al orden del día más pronto que tarde.

Lo que los medios no cuentan


Resulta llamativo que algunos medios sumen sin más los porcentajes anuales para presentar la situación final, un método que falsea la realidad. Tampoco es casual que no pongan en relación las pensiones medias de la CAV con la variación del IPC en esa misma comunidad, que en siete de los últimos ocho años fue superior a la del conjunto del Estado. Además, el impacto del encarecimiento de los alimentos del grupo 01 del índice sobre las pensiones más bajas sigue siendo ignorado, pese a que en seis de esos ocho años su variación superó ampliamente al IPC general.

Lo que dicen los números


El análisis confirma lo expuesto. Quienes se jubilaron en 2018 o antes acumularon entre 2019 y 2021 una ganancia real del 1,47% en su poder adquisitivo, y mantienen aún en 2026 un superávit del 0,59%. La situación es distinta para quienes se jubilaron en 2021. A pesar de las revalorizaciones posteriores, arrastran una pérdida acumulada del 1,05% hasta febrero de 2026, con tendencia a empeorar. A ello se suma que el precio de los alimentos y bebidas no alcohólicas, que es el gasto que más pesa en las pensiones más bajas, superó al IPC general en seis de los últimos ocho años, con picos del 11,61% en 2022 y del 11,78% en 2023, frente al 8,39% y al 3,55% del índice general respectivamente. Y en siete de esos ocho años, el IPC de la CAV fue superior al del conjunto del Estado.

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