Suprimir servicios sociales en Barakaldo también es “Trumpismo”

En este artículo Juanma García Fiel y Aniceto Prieto Barrientos confrontan la degradación de los servicios sociales en Barakaldo, equiparando su gestión neoliberal con las políticas asociadas al “trumpismo”. A continuación, se desglosan los ejes centrales de su crítica:
Este neologismo de significado indefinido se refiere al criminal comportamiento que está mostrando el Presidente norteamericano, al no tener escrúpulos en hacer buenos negocios a costa de vidas humanas. Resulta especialmente sangrante que el inquilino de la Casa Blanca hable de construir un imperio turístico sobre miles de cadáveres en Gaza, o de robar materias primas escarbando en la ensangrentada tierra ucraniana. Mercantilizar la vida, es el ejercicio económico más miserable que el neo-liberalismo trumpista puede llevar a cabo. Pero… ¿Hay trumpismo en Barakaldo?
Se mercantiliza la vida cuando nos niegan o nos hacen pagar por unos servicios que deberían ser universales, gratuitos y continuados. A veces “pequeños” gastos como ir al dentista, ayudar a pagar el alquiler a fin de mes, unas gafas… en casos de reconocida pobreza, sostienen la vida. Para eso están las Ayudas de Emergencia Social (AES). El sostenimiento de la vida requiere también asistencia domiciliaria, en casos de dependencia o soledad no deseada. También para eso hay ayudas institucionales.
Pues bien; en Barakaldo no hay tales ayudas. El Servicio de Ayuda Domiciliaria (SAD) y las AES, como viene siendo habitual, se suspenden de noviembre a febrero, ¿Acaso no es criminal interrumpir esos servicios, que ayudan a sostener vidas en parámetros de dignidad? ¿Y si paralizasen Osakidetza, o la Ertzaintza en espera de presupuestos? ¿Y si cerrasen las escuelas por la misma razón? Y es que cuando se privatiza un servicio como el SAD, si no hay dinero, no hay servicio.
Recordemos que hace menos de un año los y las baracaldesas tuvimos que sufrir las irregularidades del servicio privatizado de transporte local (KBus) durante más de un año, sin que nadie se despeinara. Otro tanto ha sucedido con algunos servicios deportivos e higiénicos municipales, como las piscinas. Es cierto que algunos servicios son más esenciales que otros, pero todos ellos contribuyen a dignificar la vida y cuando se suprimen, la gente sufre por ello. Ahorrar en el gasto social por obtener ventaja económica, o política, puede llegar a ser un acto criminal.

Si Barakaldo se lleva la palma del deterioro de los servicios municipales, los servicios de residencias constituyen la guinda del pastel. “Gozamos” de las residencias más caras de toda Bizkaia (más 2.800 €/mes/cama, según BABESTU, asociación de familiares de residenciados). Hay otras, pero la más cara de todas ellas es la residencia Miranda, que fue creada por el mecenas del mismo nombre, con carácter altruista y que se ha convertido en la más cara e inaccesible de todo el territorio histórico. Todo ello con las bendiciones del Obispo de Bilbao, de un exbanquero y antiguo concejal del PP local, el Sr. Carriegas, y de la propia alcaldía del pueblo, que conforman, entre otros lobbies, la dirección de dicha institución. Por otra parte, según Babestu, la calidad del servicio que ofrecen las residencias baracaldesas, todas ellas en manos privadas, es escandalosa: falta de atención nocturna, falta de atención médica, ratios excesivas, comida deficiente; incluso malos tratos. Sabemos que la presidenta madrileña, Sra. Ayuso, no fue la única que se negó a trasladar a hospitales a residentes infectados durante la pandemia; la Dirección de la Residencia Miranda también lo hizo, teniendo el hospital de S. Eloy al otro lado de la calle.
Instituciones así ¿Nos generan confianza como para confiarles vidas tan vulnerables como las de nuestros mayores? Su lema es: Máximo beneficio; mínimo gasto ¿Acaso no es esto comerciar con la vida? Una vida digna exige servicios como los citados (SAD, AES, Residencias públicas) todos los meses del año, porque nuestras necesidades no desaparecen cuando no hay acuerdo presupuestario. Nos tememos que Barakaldo no es el único pueblo de Bizkaia que sufre estos “cortes-de-servicio-en-espera-de-presupuesto”; en realidad son recortes definitivos, que condicionan un derecho universal: poder disfrutar de la vida con dignidad. El trumpismo neo-liberal ha llegado a Barakaldo.
Juanma García Fiel Aniceto Prieto Barrientos
(Barakaldoko Pentsiodunak)

espero que los barakaldeses y barakaldeses despierten de una vez y muestren su rechazo a todas las acciones que este ayuntamiento está llevando a cabo contra los intereses del pueblo barakaldes sin ningún tipo de color político y los que aquellos como yo ,nos sumemos a una lucha que lo único daría son beneficios para el pueblo,repito sin importar las siglas del partido al que uno vota o este afiliado