Una media no se come
En enero las pensiones subieron un 2,7%. En agosto el IPC llegó al 4,3%. Entre medias, el fondo soberano noruego batió su récord histórico, el canciller alemán anunció que suprimirá la jubilación anticipada sin penalización a los 63 años, y un tribunal aplazó a Repsol un pago de 152,4 millones a Hacienda. Un año contado en cuatro fechas, desde Hego Euskal Herria.
1Enero
La primera compra del año la hicimos con doce euros más al mes. Un 2,7%. Salió en todos los periódicos y en algunos venía con la palabra “regalo” flotando por ahí cerca, sin decirla del todo.
No es un regalo. Es un plazo.
Conviene decirlo despacio, porque es lo primero que nos han desordenado en la cabeza. La pensión no es una ayuda, ni una prestación, ni un desembolso del Estado. Es dinero que ganamos hace treinta o cuarenta años y que nos quedamos sin cobrar, apartado en un lado del sueldo con el acuerdo de que volvería. Cuarenta años de nóminas más cortas de lo que tocaba.
Cuando lo llaman gasto público están describiendo la devolución de un préstamo como si fuera caridad. Y a nadie se le ocurriría llamar despilfarro a pagar el último plazo de un coche.
Aquel 2,7% se calculó con los precios del año anterior. Así funciona el sistema: cada enero cobramos según lo que costaba la vida el año pasado, y salimos a comprar con lo que cuesta hoy.
Un paraguas que llega cuando ya ha escampado.
Y hay otro asunto, que se cuenta poco porque exige mirar el detalle. El índice con el que nos actualizan la pensión, y con el que se revisan casi todos los convenios de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa, es el del conjunto del Estado.
No siempre es peor. En diciembre pasado Gipuzkoa y Nafarroa cerraron el año en el 2,6% y el índice estatal en el 2,9%. Pero en 2024 los precios subieron aquí un 3,6% frente al 2,8% estatal. Ocho décimas de diferencia. Y esas ocho décimas no volvieron.
Y sobre todo está la comida, que es donde de verdad se mide la vida de quien ya no trabaja. En diciembre los alimentos subieron un 4,4% en Araba, un 4,1% en Bizkaia y un 3,4% en Nafarroa. Muy por encima del índice general con el que nos pagan.
Nos actualizan con la media de todo, cuando lo que compramos es casi solo la parte que más sube.
2Marzo
El 17 hubo huelga general en Hego Euskal Herria por un salario mínimo propio de 1.500 euros. La patronal se negaba a sentarse, así que hubo que salir a la calle para conseguir una reunión.
Los que tenemos nietos trabajando lo entendimos ese día mejor que en veinte tertulias.
Una chica que cuida ancianos en una residencia de Iruñea cobra según un convenio actualizado con el mismo índice que nuestra pensión. Un índice decidido en el mismo despacho, a 600 kilómetros, sobre una cesta de la compra que no es la suya ni la nuestra.
El personal público de aquí acumula, según los cálculos sindicales, una pérdida del 20% desde 2010. Subidas pactadas en Madrid y aplicadas aquí sin que nadie de aquí las firmara.
Ella y nosotros no estamos en dos conflictos parecidos.
Estamos en el mismo. Exactamente en el mismo.
Solo nos separan cincuenta años y un relato muy trabajado que insiste en colocarnos enfrente. Que nosotros vivimos de lo que ella paga. Que ella no cobrará nunca por culpa de que nosotros cobramos ahora.
3Agosto
Cuatro fechas, cuatro semanas, y el año entero explicado sin necesidad de adjetivos.
Día 4. Se conoce que la Audiencia Nacional ha suspendido cautelarmente el pago de 152,4 millones de euros que Repsol debía a Hacienda por el gravamen energético de 2023.
Aquel gravamen era un 1,2% sobre las ventas de las energéticas que facturaban más de 1.000 millones. Un 1,2%. Se aplicó dos años, 2023 y 2024, y el intento de prorrogarlo decayó en el Congreso. La compañía lo recurrió calificándolo de confiscatorio y advirtiendo de que se llevaría las inversiones a otro sitio.
Y un dato al lado, sin comentario.
En el impuesto de sociedades hay dos maneras de medir lo que se paga, y las patronales sostienen que la buena es la base imponible. Medido así, como ellas piden, las empresas que facturan más de 1.000 millones tributan a un tipo del 18,59%. Las pequeñas superan el 23%. Las microempresas, también.
En esas mismas semanas, la petrolera presentaba 2.201 millones de euros de beneficio neto en medio año. El triple que el año anterior. Y anunciaba la recompra de 500 millones en acciones propias.
Día 12. El fondo soberano noruego anuncia el mejor semestre de su historia: un 9,4% de rentabilidad y 159.680 millones de euros de beneficio, un 153% más que el año anterior. Un patrimonio de 2,07 billones, levantado con el petróleo y el gas del Mar del Norte.
Cuidado con la lectura fácil. Ese fondo no paga las pensiones noruegas, y el sistema noruego también ha sido recortado. No vale como “allí sí se puede”.
Vale para otra cosa, más incómoda y más exacta: hubo un país que, cuando encontró una fortuna bajo el suelo, decidió que era de todos y la puso a nombre de todos. Aquí la misma fortuna se convirtió en dividendo y en recompra de acciones.
📄 El fondo soberano noruego logra un beneficio récord de 159.680 millones en el primer semestre
Día 27. El canciller alemán confirma en televisión que suprimirá la jubilación anticipada sin penalización a los 63 años para quien haya cotizado 45. Podrán seguir yéndose antes, pero con la pensión recortada. Con transición, dice. Cinco años, propone la comisión.
Quédate con el número: 45.
Quien ha cotizado 45 años empezó a los 18. En un taller, en la obra, en una fábrica, en una cocina. No es el catedrático ni el consejero delegado, que empezaron a los 28 y terminarán cuando les apetezca.
La medida está diseñada con puntería contra quien tiene la espalda peor.
Y no es que la gente la quiera: en las encuestas alemanas, tres de cada cuatro se declaran en contra.
Y aun así avanza.
📄 Merz reafirma su intención de suprimir la pensión a los 63 sin reducciones
Día 28. El INE publica que los precios suben un 4,3%. El nivel más alto desde febrero de 2023. Empujados, dice la nota, por los carburantes.
Por los carburantes.
Es decir: lo mismo que el día 4 había triplicado un beneficio y suspendido un pago a Hacienda es lo que el día 28 encareció nuestra vida.
La factura sube hoy, al instante, sin retraso ni media de doce meses. Nuestra pensión lo notará dentro de dieciséis meses, si es que lo nota.
4En Iparralde
Allí la reforma de los 64 años quedó suspendida desde septiembre hasta enero de 2028. Una victoria, y de las de verdad, arrancada en la calle y en el Parlamento.
En la misma ley, las pensiones de base subieron un 0,9%.
Devuelven la edad y quitan el dinero.
Dos estados, dos técnicas distintas, un solo resultado. Y una frontera que a estos efectos no existe.
5Noviembre
El 15 de diciembre se conocerá el dato definitivo que fija la subida de las pensiones de 2027. Con nueve meses cerrados, la media va por el 3,16%.
Y conviene tener visto de antemano lo que va a pasar, porque va a pasar rápido.
Esa subida, que apenas devuelve con un año de retraso lo que ya nos habían quitado, se convertirá al día siguiente en la prueba de que esto no aguanta.
“El gasto se dispara”, dirán.
“Los números no salen”.
“Habrá que hacer algo”.
Por un momento quedará a la vista el mecanismo entero:
El argumento que traerán es siempre el mismo, y hay que saber contestarlo sin negarlo. Dirán que en 1970 había tres cotizantes por cada pensionista y hoy hay 1,7.
Es verdad.
Lo que no dicen es que ese cálculo trata la productividad como si estuviera congelada en 1970. Un trabajador de hoy produce varias veces lo que producía entonces, con máquinas que no existían y una formación que no había.
Así que la pregunta no es cuántos somos.
La pregunta es adónde ha ido todo eso que producimos de más.
Y este agosto, por una vez, la respuesta salió publicada:
2.201 millones de euros en seis meses.
500 millones para recomprar acciones propias.
Y un pago a Hacienda aplazado por un tribunal.
6En la plaza
Mientras tanto, aquí, cada uno hace su compra.
Y en la plaza no hay tarifa promedio.
No hay un mostrador donde te cobren el precio medio de los últimos doce meses.
Ni una pescadera que te aplique la media interanual del Estado.
