Vacunarnos contra el fascismo: memoria, dignidad y futuro

Puntu eta jarrai

Han pasado 50 años desde que Franco murió, pero en Euskal Herria y en todo el Estado español, su sombra sigue alargándose. Nosotras, las supervivientes de aquellos años oscuros, las que no pudimos ser zurdas, las que fuimos castigadas por hablar en euskara, las que vivimos sin libertad, tenemos la obligación de transmitir nuestra memoria. No como un ejercicio nostálgico, sino como una vacuna necesaria contra la ignorancia, porque está demostrado: donde crece la ignorancia, florece el fascismo.

La transición: una chapuza pendiente

Lo que llamaron “Transición” en 1978 fue una chapuza a la española. No hubo ruptura con el franquismo, sino un pacto de olvido que dejó intactas estructuras, mentalidades y privilegios. Algunos lo defienden porque fueron ellos quienes diseñaron aquella chapuza, incapaces de hacer autocrítica. Pero nosotras no podemos mirar hacia otro lado: el Estado español sigue sin romper con su pasado fascista, y esa herida sin cerrar supura cada día.

La ola fascista que nos amenaza

Hoy enfrentamos una nueva ola reaccionaria que amenaza con revertir décadas de conquistas sociales. Más represión, menos derechos, recortes en lo público, criminalización de la disidencia. El fascismo no llega siempre con uniforme y desfiles; a veces llega con corbata, con recortes presupuestarios, con discursos de “orden” y “seguridad” que esconden el mismo autoritarismo de siempre.

Por suerte, en Euskal Herria la derechona fascista del PP y Vox tiene poca trascendencia electoral directa. Pero tenemos un problema: el PNV todo lo blanquea. Cuando se pacta sistemáticamente con quienes nunca rompieron del todo con el franquismo, cuando se han firmado acuerdos para investir gobiernos con herederas políticas de la dictadura, cuando se usurpan ayuntamientos y diputaciones con los votos del PP y se facilitan mayorías a quienes se alían con la extrema derecha en otras instituciones, ¿qué credibilidad tiene el discurso antifascista? No podemos olvidar los pactos históricos con gobiernos que profundizaron en políticas recentralizadoras y que nunca cumplieron lo prometido.

¿Cómo podemos transmitir valores claros a las nuevas generaciones si nuestros actos contradicen nuestras palabras? Algunos intentan mantener el mismo modelo policial franquista, ese que nos obligaba a pedir permiso para todo y nos vigilaba constantemente.

Aprender de las victorias

Las recientes elecciones en Nueva York e Irlanda nos muestran el camino: se gana cuando se defienden con claridad los intereses de la gente. Contra la escalada de precios, contra la expulsión de emigrantes, contra las guerras. La gente responde cuando se le habla con verdad y se le ofrecen soluciones reales, no humo.

Nuestro compromiso: lo público, lo digno, lo nuestro

Defendemos un sistema público vasco de protección social que garantice pensiones dignas. Promovemos una ley vasca de cuidados que reconozca y valore ese trabajo fundamental, históricamente feminizado e invisibilizado. Reivindicamos una sanidad pública de calidad, universal y de gestión cien por cien pública.

Todo ello con mirada feminista, combatiendo la brecha de género, y con el compromiso firme con nuestros derechos lingüísticos. Toda persona debe poder vivir y ser atendida en euskara, especialmente en el ámbito público y de los cuidados. El idioma es parte esencial de nuestra cultura, nuestra dignidad y nuestra autodeterminación.

Los valores que nos guían

Gestión pública: servicios universales, gratuitos y de calidad, con participación social.

Justicia social: redistribución de la riqueza y acceso equitativo a derechos fundamentales.

Feminismo: perspectiva de género para erradicar desigualdades estructurales en pensiones, cuidados y salud.

Solidaridad intergeneracional: el derecho a envejecer con dignidad, sin dejar a nadie atrás.

Soberanía: herramientas propias para construir un sistema vasco adaptado a nuestra realidad.

Participación y democracia: implicación activa de la ciudadanía en la defensa de sus derechos.

La educación como vacuna

Las generaciones venideras deben formarse, comprender lo que fue el franquismo y lo que significa hoy el neofascismo. La ignorancia es el caldo de cultivo del autoritarismo. Por eso nuestra tarea es pedagógica y política: transmitir memoria, crear conciencia, construir alternativas.

Apostamos por una Euskal Herria que ponga la vida, la lengua y los derechos en el centro. Donde nadie tenga que pedir permiso para ser quien es, para hablar su idioma, para pensar libremente. Donde los servicios públicos protejan a todas las personas, especialmente a las más vulnerables.

Entre todas, la vacuna

Vacunarnos contra el fascismo es tarea colectiva. Requiere memoria histórica, educación popular, organización social y valentía política. Somos gente honrada, trabajadora, superviviente. Y tenemos la responsabilidad de construir un futuro donde nadie más tenga que sufrir lo que nosotras sufrimos.

Cincuenta años sin Franco en toda Euskal Herria, no solo en la CAV. Medio siglo que debe servirnos no para olvidar, sino para recordar por qué nunca más. Porque la democracia se defiende cada día, en cada decisión, en cada servicio público, en cada derecho conquistado y protegido.

El fascismo se combate con memoria, con educación, con organización y con dignidad. Nosotras seguiremos en esa lucha, porque se lo debemos a las que ya no están y a las que vienen detrás.

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2 Comments

  1. OTXANDIANO
    Asko egin dugu …
    Egin dugu irribarrez
    Egin dugu kemenez
    Egin dugu borrokarako griñaz
    ARROKERIRIK GABE

    Orain ez bada,
    noiz izango da?

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