¿Está la Mesa de Diálogo Social y el Pacto de Toledo legitimados para negociar la reforma del Sistema Público de Pensiones que plantea el Gobierno?

Jesusmari Soubies Garate APL-Gaurgeroa

Hay mucho nerviosismo a raíz de la Reforma del Sistema Público de Pensiones (SPP), que supuestamente pretende garantizar su sostenibilidad. Los que están más inquietos son los dos sindicatos de dicha Mesa: CCOO y UGT. No menos inquieto está el Gobierno y el propio ministro Escrivá: no es para menos. Respecto a la gran patronal, la CEOE y su fiel escudero, el poder financiero europeo, qué vamos a decir: están por recortar y retirar los derechos conquistados por 100 años de lucha obrera. 

Volvamos a la pregunta que nos hemos hecho. Esta reforma no tiene nada que ver con las anteriores tanto en su intensidad como en su alcance, en su duración temporal y sobre todo en la naturaleza de la reforma, que viene a ser lo más preocupante.

La intensidad de la reforma. Se pretende que en 30 años se reduzca la tasa actual de reemplazo (la pensión resultante sobre los últimos salarios del jubilado) del 80% al 50%. Vamos a un sistema público de pensiones asistencial.

El alcance o ámbito social es enorme. Afecta nada menos que a una generación entera: los nacidos entre 1957 y 1987, que son alrededor de 13 millones, más parte de la siguiente generación que compartirá con el Baby-Boom su situación de pensionista durante unos años. Los afectados pueden llegar a más de 17 millones, si bien en el momento más álgido de este periodo convivirán en torno a 11,7 millones de pensionistas.

La duración temporal no sólo se ciñe a los 20 años del famoso Baby-Boom. Se prolongará al menos otros 10 años más. Por tanto, va desde el 2022 hasta el 2052-2057, o sea unos 30-35 años.

La naturaleza de la reforma, es también un aspecto muy potente. Se propone cambiar parte del Sistema Público de Pensiones de REPARTO por un Sistema de Capitalización a través de Fondos Privados que tendrá carácter individual, pero estará tutelado por la Seguridad Social y subvencionado con dinero de todos a través de la Política Fiscal de apoyo a este producto. Este proyecto de reforma es una modificación de una Institución fundamental, como es la Seguridad Social. La institución que tiene los presupuesto más sociales de la historia, aunque hay que mejorar.

Este último aspecto MEZCLA E IMBRICA las siguientes estructuras y elementos sociales:  Una Institución social de gran envergadura (Seguridad Social); el sistema financiero privado, toda vez que uno público no existe (Fondos Privados); el Derecho de Trabajo (una de las leyes más importantes  y que afectarán a unos 20 millones de personas trabajadoras que habrá que modificar para obligar a suscribir Planes Privados tras la firma de convenios sectores); generaciones pensionistas (una generación entera, la del Baby-Boom y al menos parte de la generación X e Y, entre las tres serán unos 17 millones).

Como vemos, esto no es un convenio o una adecuación importante de algunas normas que regulan las pensiones de la población trabajadora, nada de eso. Es una TRANSFORMACION de gran profundidad. Muchísimo más que cambios en algunos aspectos y leyes. AFECTA AL MISMO CONTRATO SOCIAL VIGENTE. Esta afirmación no es ninguna ocurrencia. El 7 junio 2013 el Gobierno del PP publicó un Informe elaborado por un Comité de expertos sobre el «Factor de Sostenibilidad del sistema público de pensiones». En él se observa que los expertos no estaban cómodos con el informe, trasmiten preocupación y, una y otra vez (hasta una docena de veces) se cuidan de anotar y escribir que la solución y la decisión a adoptar competen a la sociedad y a los cauces democráticos: “sin sustituir a la soberanía popular”. Se entrevé que (y esta es una interpretación mía), hicieron como Poncio Pilato: “no encuentro ninguna culpa a esta generación del Babi-Boom para castigarle con recortes, hagan ustedes lo que juzguen más oportuno, nosotros nos lavamos las manos

La transición que trajo el Régimen del 78 (actual Constitución) fue una auténtica chapuza, por mucho que quieran vender otra imagen de ella. Engañarán a muchos y muchas, pero a la generación que constituimos el actual movimiento pensionista, NO. Y ahora nos vienen con otra chapuza. Los políticos y partidos que faciliten este engaño terminarán en la papelera de la historia. Que no quepa duda: saldrán nuevos agentes sociales y políticos que los releven y reparen los daños ocasionados por están políticas insensatas y antisociales.

CONCLUYENDO. la Mesa de Dialogo Social y el Pacto de Toledo no tiene suficiente entidad ni legitimidad para acordar esta reforma y estos cambios. Nos contestarán que la reforma no se acuerda allí, sino en el Congreso. Pero, la verdad es que en el Congreso se desea el visto bueno de los sindicatos de esa Mesa. Ese acuerdo sirve a los partidos alternantes del Régimen del 78 de “burladero”. Ni siquiera se presentaron a las elecciones con esto en su programa. Hacerlo como se está haciendo es un FRAUDE DEMOCRATICO, una burla al contrato social vigente.

             El Movimiento Pensionista dará la talla en esta lucha. Lo que hay que hacer con el Sistema Público de Pensiones es mejorar y garantizar unas pensiones públicas, dignas y suficientes. Lo que hay que hacer es justicia con las mujeres, rompiendo la brecha de género. Lo que hay que hacer es incorporar las reivindicaciones que plantea en Movimiento Pensionista tanto en las pensiones como en las condiciones laborales.

Vitoria Gasteiz a 29 de noviembre de 2021

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